Paciencia que esto es viejito

Plutón                                                                                                                                    (1999)

Oh, Plutón es un territorio desolado, el más desolado. Como todos los mundos exteriores es una bola de gases congelados cubierta de hielo, con una atmósfera de hidrógeno y mucho metano y un frío terrible, pero terrible de verdad; Plutón demora como doscientos años en dar una sola vuelta alrededor del Sol. Pero encima, Plutón es chiquito; tiene más o menos el tamaño de Mercurio. Una montaña o un volcán les vendría muy bien a los plutonianos porque son seres terrestres y se aburren mucho, pero no, no hay. Afortunadamente, obligados por las circunstancias, los plutonianos son muy optimistas y se ríen de cualquier cosa.

   El Sol por ejemplo, se ve desde Plutón como una luna del tamaño de una moneda y no como el Sol, y les da tan poca radiación que aunque se les ocurriera algo que hacer con ella seguro no les alcanzaría. Bien, esto es para los plutonianos un gran motivo de risa. Buenos conocedores de las leyes de la astrofísica que los han dejado en una posición tan inconveniente, los plutonianos insisten en que el Sol no es el Sol sino una luna, una luna de Plutón, y que Plutón y no otra cosa es el centro del Universo, y se ufanan y se ufanan de ello. Con chistes así acostumbran molestar mucho a otras especies, que en los albores de su civilización creían lo mismo. Más airadamente les contestan ellos, más se ríen los plutonianos, y sacan un encendedor y les queman la cola de paja.    Los plutonianos jamás han sido tan estúpidos; la nube solar siempre fue para ellos una realidad tan evidente como el hielo que pisan. Lo cual no es un gran mérito; están en Plutón desde que existe el planeta, más o menos dos minutos después de que la nube se condensó, y lo han visto todo con sus propios ojos. Pero eso sí que no lo dicen. Siendo la especie más antigua del Sistema Solar, creen que tienen el derecho de guardarse algunos secretos. Y eso que son muchos secretos; si ellos hablaran todos los misterios del Sistema Solar se resolverían y también buena parte de los de afuera. Además, los plutonianos son telépatas; lo que no han visto lo pueden averiguar de especies foráneas todavía más viejas, principalmente mientras los enfurecen tirando pavadas de corte astronómico a tanta velocidad, que nadie lo creería en los habitantes de un planeta en todo tan lento; los extranjeros quedan tan desprevenidos que para los plutonianos navegar en esas mentes es mucho más fácil de lo que será nunca usar Internet. Esto representa un gran consuelo para ellos, porque entre el conocimiento de lo que todos esos misterios implican y las duras condiciones de su existencia necesitan entretenerse con algo, aunque sea información y más información sobre la información. Además, es un material para chistes casi inagotable.

   Con el objeto de aprovechar toda la radiación que puedan conseguir, los plutonianos han aprendido a sintetizar el metano, lo cual les ayuda mucho en la absorción de la escasa luz y les permite producir un poquito de energía. Por suerte en Plutón no hay nubes o apenas algún jirón de amoníaco, y así llegan a aprovechar la radiación de las estrellas y los cometas, y si cae algún asteroide y saca una chispa también lo pueden usar. Claro que la que pueden producir no es mucha energía y los plutonianos son cuerpos compactos, así que la conclusión lógica es que se pueden mover muy poco, y aún eso lo restringen para no tener que desperdiciar muchas calorías de una vez. La otra conclusión lógica es que, una vez más, estos seres no son antropomorfos sino totalmente esféricos y muy pequeños; lo único que se les destaca son tres enormes y bellos ojos al final de unos cortos pedúnculos. Una conclusión de no tan lógico discernimiento es que usan estos órganos para llevar a cabo su cortejo de bodas, ya que los plutonianos no son ni hermafroditas ni partenogenéticos. Lo que hacen es guiñarse y guiñarse con sus hermosas pestañas y se van acercando hasta tener contacto, y si se gustan entonces se quedan juntos hasta el fin de la existencia, porque conociendo perfectamente la naturaleza de su mortalidad practican una monogamia acérrima y fanática, a tal punto que no son celosos porque no tendría sentido. Por suerte son telépatas y lo saben todo enseguida y no tienen la costumbre de ocultarse nada, así que los noviazgos son muy cortos y los divorcios para qué van a existir. Como se ve, las condiciones de vida de los plutonianos son realmente duras, y encima ellos se ríen y se ríen, andá a saber de qué.

   Sueñan en bandadas porque, siendo telépatas, cuando duermen están más descontrolados que nunca y se llenan de alegría, y no pueden resistir andar metiéndose en los sueños ajenos, así que es muy frecuente que éstos se transformen en viajes oníricos colectivos donde el humor de uno afecta el humor de todos, y por ejemplo se retoman actividades intelectuales suspendidas durante el día que dan lugar a mesas redondas, las cuales si quieren pueden continuar al despertar. Por lo mismo tienen sueños recurrentes y pesadillas en grupo, y en esos casos el despertar es una silente conmoción que recorre como la ola del Krakatoa la superficie de Plutón. Este don de los lugareños les ocasiona algunas dificultades, sobre todo en lo referente al cortejo; pasa que son muy amantes de la intimidad y muy tímidos, y deben esperar a que todos los que quieran dormir duerman para poder cortejarse y hacer el amor. Pero por supuesto, no es raro que una gran cantidad de parejas decida hacerlo al mismo tiempo y, aunque en esas oportunidades cada quien se concentre exclusivamente en lo suyo, no pueden evitar que el exceso de energía desborde sus mentes y llegue a otras y las despierte; el placer de un plutoniano es algo que ninguna especie del universo puede imaginar (otro buen motivo para chistes). A veces todos los durmientes del planeta se han despertado. Qué va, en ocasiones se han despertado los uranianos.

   Entre los plutonianos hay muchos poetas y el tema más frecuente es la enana blanca Sol; la larga duración de sus vidas y la estabilidad del planeta les hacen pensar mucho en que dentro de diez millones de años estarán ahí para ver cómo el Sol se apaga, de la misma manera que lo vieron aparecer. Esto les ocasiona momentos de gran inquietud porque para ellos la memoria genética es un hecho y derecho, y sienten una gran empatía para con sus descendientes. Imaginan cómo será el Sol convirtiéndose en una gran moneda amarilla y después en la blanca y débil puntita de un alfiler, y a todos los plutonianos piel contra piel mientras el suelo bajo ellos va quedando a unos pocos grados por sobre el cero absoluto.

   Nunca han pensado en construir naves espaciales.

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3 pensamientos en “Paciencia que esto es viejito

  1. Dr. Zaius

    ¿Viste que la vida y el cosmos están llenos de sorpresas? Plutón no es tan inactivo como uno hubiese pensado y tiene montañas muy altas y jóvenes. Y vos que decís que las sorpresas no son buenas. Pero consolate: sos como Asimov con Mercurio (brillant minds think alike!).
    PD: Hermosa imagenería de los plutonianos.

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  2. Pingback: En referencia a un antiguo comentario del distinguido doctor Zaïus | Nadie

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