Ensalada de fideos

   Acaso de vuelta del gimnasio, en donde pagás a conciencia por todos esos años de helado, facturas y alfajores, te da por pensar que, dado el grado de sufrimiento, una caminata de vuelta al super sería un castigo cruel e inusual. Por lo tanto, acabá con esos restos de lentejas, fideos mostacholes y queso crema que languidecen en la heladera aguardando tiempos mejores.

 channa-166896__180  Para hacer la ensalada, agarrá la ollita mediana de acero inoxidable con triple fondo, que conserva tan bien la temperatura, llenala de agua y ponele una cucharada sopera de sal gruesa. Ahí volcá media taza de lentejas; usá para medir la tacita roja que preferís para el café porque los pocillos te parecen muy pequeños. Vas a dejar la olla cincuenta minutos a fuego super bajo, que ahora, por alguna transgénica razón, ya no hace falta remojar las lentejas toda una noche. Cuando falten veinte minutos para retirar del fuego, agarrá otra vez la tacita roja y volcá en la olla una medida de los fideos mostacholes. Bueno, lo que quede en el paquete. Las bolsitas que queden las apretás muy chiquitas y si podés hacés un nudo con ellas para que queden muy pequeñas, porque leíste una noticia horrible que hablaba de la muerte de las ballenas, y de cómo se encontraban en sus estómagos cantidades y cantidades de plástico.  La idea de hacer un nudito con las bolsitas, es del Doctor Zaïus.pasta-1385297__180   Cuando sea la hora de retirar todo del fuego, después de asegurarte de que los fideos están cocidos, volcás la olla en el colador verde que tiene onditas y es muy alegre, y lo sacudís dos o tres veces para escurrir bien el agua, pero no tanto que ese colador tiende a dejar escapar las cosas. Después, si te gusta comer esta ensalada caliente o tibia, volvés a poner todo en la olla y vaciás el pote de queso crema encima; bueno, las dos o tres cucharadas que quedaban en el pote. Echás sal, jugo de limón, porque es una pena desperdiciar todos los que está dando la planta de Rodrigo y además es mucho más sano que el vinagre, y ya que estás cortás en cubitos chiquitos el tomate perita que encontraste en el fondo de la heladera. Si te parece, le podés echar una cucharada más de aceite. No pongas tanto queso; no es bueno para el colesterol. Mezclás bien todo con una cuchara y te servís una porción en un plato hondo. Una porción generosa, que queda muy delicioso y estas cantidades dan como para tres platos.

   O dos, si resulta que, para decir toda la verdad, en realidad habías hecho la ensalada a mediodía y quedó tan delicioso que resolviste que, ya que la clase de localizada era a las seis de la tarde, podías comer un poquito para merendar, si total te iba a quedar para la cena.

Esta ensalada se puede comer fría, te dije.

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