11.37. Eclipse total de Luna

   Y se ve tan sola, tan lejana, tan olvidada… Como si no le debiéramos la vida. En la fase de luna nueva, no se la ve tan desamparada. Se la ve dura y ominosa.

   Te escribo mientras dura el eclipse total. Bajo este influjo. La última vez que pasó esto era 1982; yo no era consciente de nada. DE NADA. Yo era una niña; la próxima vez será en 2033. Si estoy aquí, seré una anciana. Habrán pasado dieciocho años. Mis amigos serán ancianos como yo; mis menores serán hombres. Habremos hablado mucho y de todo; las personas con las que me comunico en Internet en este momento hablan de cine o de sí mismos. ¿De qué hablarán dentro de veinte años, mientras sucede el eclipse? 

   El distinguido doctor Zaïus, que acaba de hablar conmigo mientras contemplaba el momento culminante del eclipse, ¿de qué estará hablando dentro de veinte años? ¿Con quién? ¿Volveremos a verlo juntos? ¿Seré capaz de ver todavía? ¿Estaré aquí, o viendo el eclipse por sobre el hombro de cada persona que amo? ¿Estaré pensando o escribiendo, como ahora, como siempre? Han pasado tantas, tantas cosas, desde 1982. ¿Cuántas más habrán pasado para el 2033? Si estoy escribiendo, como ahora, ¿qué podré añadir, qué podré cambiar, para el 2033? “Se la ve toda oscura”, dicen los vecinos a mi lado, abajo, en el pasillo. Se la ve rosada, se la ve lejana. Ellos no ven su color; no sé si estarán pensando en lo que hacían en 1982, la última vez que se presentó así. No sé si imaginarán el 2033.

   Sé que para entonces yo igual estaré pensando en la pobre Luna, tan lejana, tan desamparada, tan lejos en su color rosado, rosado como un pomelo.

    Igual que si no le debiéramos la vida.

    Son las 12.30 y el eclipse terminó. El casquete de luz (luz; no hielo como en Marte, sino sólo luz) está ahí de nuevo. Pronto se volverá a dibujar el anillo rojo, rojo de luz, alrededor de la pupila negra de la luna. La Luna de sangre. Alerta, lanzando rayos de alegría, de vitalidad.

   Y la veremos de nuevo mañana, blanca, brillante. Y nada ha sucedido, ¿verdad? Nada, nada. Nada de todo esto.

    Nada.

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6 pensamientos en “11.37. Eclipse total de Luna

  1. Dr. Zaius

    ¡Qué nihilista (talibán de la nada)! Dentro de dieciocho años no seremos ancianos sino gente mayor. Mi jefe (el Dr. X), concuerda con que la Luna Roja parecía un fondo de ojo, una retina en el cielo. Como si hubiéramos entrado en un globo ocular colosal y viéramos su interior. Me impresionó la sombra curva de la Tierra sobre el plateado satélite (demostrando que nuestro planeta es redondo y confirmando la teoría del plato sostenido por elefantes).

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