Everest

images   A mí siempre me gusta ver este tipo de películas. Los límites a los que puede llegar el ser humano siempre me maravillan; también la cantidad de veces que son capaces de meter la pata las personas, aunque se trate de cuestiones de vida o muerte. Escalar el Everest, nada menos. ¿En serio?

   En esta expedición que narra la película murieron varias personas. A lo largo de la historia, no fueron los únicos. Ya sé que yo no soy quién para juzgar, pero los lugareños parecen infinitamente más sabios, y tienen el Everest ahí mismito. Muchos no vieron jamás lo que hay en la punta y ahí andan de lo más tranquilos, tomando leche de yak y usándolos para una cantidad de cosas, en lugar de montar expediciones para ir a cagarse de frío al pedo.

   Sobre la gente que fue a la expedición: un hombre en edad madura que quería sentirse vivo, una escaladora profesional que había subido a todas las cumbres ilustres del mundo… Todos haciendo un viaje larguísimo para llegar, pagando mucho dinero en un entrenamiento que dura un mes, todos con familia y gente abajo que los va a extrañar si no vuelven, entre ellos un futuro padre… Quizás yo tenga una mentalidad muy aldeana, muy poco ambiciosa. Quizás no entiendo adecuadamente la inmortalidad, o la inmensidad, o soy tan pobre de espíritu que no encuentro para probar nada tan importante como para arriesgar la vida, y arruinar la vida de los que me aman… no lo sé. Pero la verdad no tengo tanto espíritu aventurero como para ir a escalar el Everest.

images   A todo esto: la gente que subió se encontró con que en determinada etapa les faltaron sogas que debieron estar instaladas y que hubo que poner después; tanques de oxígeno que no se encontraron, demoras en una cumbre que (como lo dice la película) está a la altura en la que pasa un 747, y a la que a duras penas pudo subir un helicóptero de rescate del que tuvieron que bajar absolutamente todo, porque no podía volar por lo enrarecido del aire… De paso, ese helicóptero subió porque la esposa de uno de ellos se enteró por radio de que estaba perdido y muy débil para volver, y lo mandó a buscar. Un hombre de cierta edad. Ruego a Dios que no me llegue a sentir nunca así. Imaginate morir de esa manera… Acurrucado en el hielo, sabiendo que te estás yendo, sabiendo que en ese momento la gente que te ama sabe perfectamente por lo que estás pasando y sufre mientras te siente morir, y sufre porque no puede ayudarte. Puede que ni siquiera lleguen a saber dónde quedaste para ir a llorarte en tu tumba.

   Desde luego, la película está buenísima; no tuvieron necesidad de inventar mucho y las interpretaciones de los actores son estupendas. Desde luego, es una lección de la naturaleza y de cómo el hombre debería vivir siempre con relación a ella: en un vínculo basado en el mutuo respeto. No parece tan fácil cagarse en el medio ambiente cuando vas a enfrentarte al planeta en sus términos, como debería ser siempre.

   Me dio un frío bárbaro, qué joder.

   Para consolarme, te dedico esta hermosa canción:

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