La grandiosa polenta a la pizza

porridge-184815__180   Cayendo en la cuenta de que la cantidad de polenta que te has preparado hoy para el almuerzo es excesiva, y que también te ha sobrado salsa, podrías optar por combinar ambas cosas con un pequeño viaje al Super y preparar esta exquisita polenta a la pizza. Como la pizza de verdad no va a ser, pero estás a dieta; no seas chancho.

   Si no te quedó polenta del mediodía, podrías hacerla igual, que anuncian lluvia para mañana y todavía hay días en los que está fresco. Agarrá entonces la olla-sartén verde, ésa enlozada profunda, y la llenás de agua hasta el borde. Poné a calentar el agua y echá dentro un vaso de polenta; no importa si es o no la que se cocina sólo en un minuto, porque igual te gusta cremosa, y además ninguna, la verdad, se cocina en un minuto. Vos la vas a dejar todo lo que sea necesario, y si el agua se va calentando de a poquito, paciencia; servirá para hidratar la polenta. También volcá dentro de la olla un chorrito de aceite (no de manteca ni leche; recordá que estás a dieta) y una cucharadita tamaño té de sal gruesa. Revolvé despacito con la cuchara de madera. Como es mucha agua para que la polenta la absorba, cocinarla te va a llevar unos diez minutos y a lo mejor más.

clock-1315514__180   Mientras revolvés la polenta, podés pensar en lo que te explicaron anoche en tu clase semanal de misterios del universo. Se trata de ese asunto del tiempo. El tiempo es una cosa que nadie sabe qué es. Están los que lo miden y dicen que es una cosa física. Están los que especulan y parece ser que, si no te ponés a ver qué es, el tiempo no existe, y vendría a ser como una herramienta que apareció. Están los que dicen que se compone de cambios y los que dicen que se compone de años, minutos y segundos, y los que lo usan para medir distancias, como el año luz. Están los que dicen que va pegado al espacio y los que inventaron unos relojes fantásticos que lo miden y no piensan en el espacio; relojes atómicos que le dicen, y que tienen el tamaño de un chip de computadora, con cositas dentro que vibran veinticuatro mil millones de veces en un segundo. Cositas que miden su día en unidades como el Attosegundo. No, de verdad. Un attosegundo es la trillonésima parte de un segundo. Hay cositas de ésas que no saben nada de nada y sólo miden su vida en attosegundos; un segundo tiene para ellas la duración de todo el universo. Así como vemos nosotros a los años en relación al universo, sin que sepamos ni un poquito más que esas cositas chiquitas de los relojes.

   Como sea, el tiempo es algo que viene pegado con vos, y vos cambiás con el tiempo, y después de todo, también con el espacio. Y el espacio que cambia gracias a que vos estás; también el tiempo, que termina teniendo más espacio gracias a vos. Sí, parece que todo está pegado. Incluso vos estás pegado a las cositas chiquititas de los relojes atómicos, que te dicen adónde ir con el auto y esas cosas.

   Claro, vos no medís las cosas en attosegundos, que si no, te vas a poner a contar cuántos attosegundos demorás en dar una sola vuelta con la cuchara de madera dentro de la olla. Y entonces va a ser cierto lo que decía una de estas personas que piensa, que no terminás nunca de dar la primera cucharada.

sauce-643600__180   Cuando terminás con la polenta, no pierdas más attosegundos: alisala bien lisita dentro de la olla, volcá encima la salsa que te quedó, y disponé sobre la salsa fetas bien prolijitas de jamón y queso. Poné fuerte el horno, si es que está teniendo un buen día y enciende, y después colocá dentro la olla unos cinco minutos. Y esperemos que no pase como la última vez, que te olvidaste de que la olla tiene la manija de madera, te pasaste y medio se te chamuscó. O, si no te da tanta fiaca cambiar la polenta de lugar, mejor ponela dentro de la asadera cuadrada de vidrio y chau pirulo.

   No pienses en el tiempo al realizar todos estos procesos; no todo lo relacionado con el universo de la física necesita estar tan masticado. En especial, los relacionados con el uso del fuego en la cocina.

   Estos pensamientos son lo que se dice incompatibles.

(Imágenes de Pixabay)

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4 pensamientos en “La grandiosa polenta a la pizza

  1. Dr. Zaius

    “Hay cositas de ésas que no saben nada de nada y sólo miden su vida en attosegundos; un segundo tiene para ellas la duración de todo el universo”. No conocía los attosegundos. Hasta el pelo más fino hace sombra. ¡Muy buen artículo!

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    1. nadieavatar Autor de la entrada

      ¿Vistes? Hay un montón de esas cositas; normalmente uno sólo conoce los milisegundos, pero están también el microsegundo, el nanosegundo, el fentosegundo, el picosegundo y después el attosegundo, cada vez más cortito hasta llegar al instante de Planck, que es 10 a la menos 43 segundos, que creo que es el tiempo que demora la luz en recorrer la distancia de un núcleo atómico. Así de cortito. Tengo que averiguar bien eso del núcleo atómico; me parece recordarlo pero no lo puedo encontrar.

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