El sobresaliente pastel de carne

lasagna-751504__180   Para cenar mañana con el dr. Zaïus, sería bueno que prepararas este excelente pastel de carne, debido a un antiguo antojo, y la calidad de este manjar que podrías conseguir en cualquier sitio: es sabido que nadie como vos para esculcar en todos los preparados para erradicar, de inmediato si no antes, cualquier partícula de la tan nefasta grasa.

   Lo primero que tenés que hacer, es dejar de tuitear. A continuación, dirigite sin pérdida de tiempo al Super, y enfilá derecho para la góndola de la fiambrería: así vas de atrás para adelante y no andás cargando bultos sin provecho por todo el supermercado, que ya viste, de lejos, que en la verdulería hay cola frente a la balanza. En la sección de fmozzarella-493526__180iambrería, entonces, le decís a la señora gorda que te dé doscientos gramos de ese queso cremoso rico que te gusta. O doscientos gramos de queso cheddar, que no es más caro y debe quedar delicioso con el puré de papas del pastel. Después, como viste que, entre pitos y flautas, la cola frente a la balanza de la verdulería se despejó, vas y te elegís tres papas bien grandotas para hacer el puré, y una planta de espinaca para hacer una ensalada con la que acompañar el pastel. Elegí también unos tomates perita bien rojos. Rúcula no; al dr. Zaïus le encanta la rúcula, pero a vos no te gusta. Sólo te resulta agradable con queso rallado y ya es suficiente con el queso del pastel. Un poco más, y vas a tener que comprar también una sopapa.

tomato-soup-482403__180   Luego de esto, pasás por la góndola en donde están las latas con pulpa de tomate, puré de tomate, tomate en cubitos y ese tipo de cosas, y elegís una salsa ya hecha, envasada, si conseguís la scarparo mejor, o en su defecto alguna otra que tenga hongos o una cosa parecida. En condiciones normales deberías esquivar este tipo de productos; estas salsas no sólo son muy artificiales sino que además el estómago del dr. Zaïus es un poco sensible al respecto, pero en esta ocasión no importa, porque sólo vas a usar algunas cucharadas: apenas un poquito.

   Al salir del super, después de darle el vuelto al viejito que abre la puerta, te vas para lo de Alberto y le pedís, sin titubear ni dar señales de debilidad, que te dé medio kilo de carne picada. No la compres en el supermercado; siempre parece que va a empezar a echar globitos cuando la empieces a cocinar. Después, le decís a Alberto que también te envuelva media docena de sus hermosos huevos. Bueno, no le digas “hermosos” para que no se agrande. En casa, hervirás dos de esos hermosos huevos para hacer la ensalada que mincer-783559__180acompañará el pastel.

   Una vez de vuelta en el hogar, andá para la heladera y buscá la cebolla grande, y después la pelás y la picás muy chiquito, siempre debido a la delicada condición del estómago del doctor Zaïus. La ponés a rehogar a fuego mínimo con una cucharadita tamaño té de sal, en la olla de acero de triple fondo, y le agregás la pulpa picada. Vas deshaciendo la pulpa con la cuchara de madera para que se cocine muy bien, y cuando esté bien cocida, fijate si hay grasa que escurrir: difícil, porque la pulpa de Alberto es muy buena, pero si es el caso, sacá todo de la olla con la espátula de acero inoxidable que te regaló tu mamá cuando te mudaste a este departamento, poné la mezcla de carne y cebolla en una de las ensaladeras transparentes, y retirá la grasa de la olla. Después volvé a poner todo adentro de nuevo; no hay problema. Una vez hecho esto, volcá un chorrito de la salsa scarparo que trajiste del super y dejá que se cocine todo junto cinco o diez minutos más, pero que se cocine bien. Probá la mezcla, y si está muy salada echá un poquito de crema; tené preparada por si sos una persona que no come salado. Preparate la asadera cuadrada de vidrio y andá sacando la carne de la olla, y la vas distribuyendo en la asadera parejito.

   Aparte, hacé el puré de papas. No creo que te tenga que decir cómo hacer un puré de papas; no es neurocirugía. Agarrás las papas, las lavás y pelás bien, y las cortás en cubitos chiquitos. Llená de agua la olla de triple fondo y echá una cucharada sopera de sal gruesa, y potatos-1141657__180esperá que hierva para echar las papas, y después esperá veinte minutos. Cuando estén listas, las colás en el colador verde con onditas y hacés el puré dentro de la misma olla, con un chorro de aceite. No uses manteca; le añade demasiada grasa y con el aceite queda rico igual, porque vos sabés usar la sal muy bien. Una vez hecho el puré, distribuilo con cuidado dentro de la asadera, encima de la carne, y colocá encima cubitos de queso cremoso, o, si te decidiste por el cheddar, las fetas de cheddar. Luego, sólo queda gratinar a horno bien fuerte por cinco o diez minutos, según el humor del horno, y te lo comés ahí mismo o lo reservás hasta cuando lo tengas que calentar.

   Bien pensadas las cosas, este último paso puede ser obviado hasta mañana, dado que es cuando va a venir el dr. Zaïus y es él el que se entiende con el horno. Guardá el queso envuelto hasta mañana y que él se encargue, que vos ya tuviste lo tuyo yendo de Alberto y esas cosas.

   Lavá bien la espinaca antes de hacer la ensalada, mirá que va cruda y si está sucia puede ser peligroso, por los pesticidas y la scherichia coli, y todo ese asunto.

   Ahora podés seguir tuiteando.

(Imágenes de Pixabay)

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