Pollo a la naranja

   Dado que, el día de chicken-stew-946009__180la fecha, sólo contás con medio limón y un huevo en la heladera para el sustento de tu persona, podrías optar por cocinar un delicioso pollo a la naranja, un humilde hermano de aquel sofisticado y refinado pato a la naranja, pero ni un ápice menos delicioso, lo cual pasarás a demostrar de inmediato.

   En primer lugar, es necesario comprobar que están en la frutera transparente de plástico las consabidas e imprescindibles naranjas, sin las cuales por el momento la vida carecería de todo sentido. Una vez contabilizadas al menos cuatro de ellas, podés tomar una de tus bolsas para reciclar, que ya está bastante deteriorada, y dirigirte a lo de Alberto. Allí podrás conseguir el conspicuo plumífero, sin cuya presencia en la olla la vida también carecería de todo sentido en este momento. No debés olvidar comentarle a Alberto que, la última vez, la pulpa picada que te vendió estaba tan fresca y roja que no te daban ganas de comértela, y te duró como cuatro días. Traete también media docena de huevos, que se te terminaron.

   Una vez en casa, debés trozar y quitarle la piel al pollo, muy a conciencia. No sabés hasta qué punto la biotecnología altera los organismos que, de todas formas, debés llevarte a la boca, pero sos muy dueño de hacer todo lo posible para quitarle la grasa al pollo, así que tomate tu tiempo. Se conoce que antaño había un manjar polaco enteramente consistente en grasa de pollo y cebollas, pero la verdad es imposible pensar en algo menos asqueroso, aún con todo tu respeto por la diversidad cultural. Y además seguramente eran otros pollos.

   Una vez hecho esto, lavá bien el pollo y tus manos. Ya te las habías lavado y además el pollo estaba entero, por lo que no es posible contar con la eschericchia coli de tomato-salad-1288416__180nadie más, con todo el respeto que te merece Alberto, pero igual es bueno quitarle cualquier rastro de tierrita o algo que pudieras tener bajo las uñas y todas esas cosas. Además, viste que el pollo es como medio baboso y te da asco. Luego de hecho esto, fileteá las pechugas y guardalas en la heladera, que te las vas a comer de noche con ensalada de tomates. Los muslos de los pollos actuales sólo deberían ser digeridos durante el día.

   Pelá a continuación las cuatro naranjas, y separalas en gajos. Sería bueno que las lavaras antes, porque las vas a cortar sobre un plato para poder guardar el jugo. El pollo a la naranja no difiere sustancialmente del pollo al limón, excepto que queda agridulce, pero como se hace igual y no se agregan más líquidos que los jugos del pollo, vas a necesitar el de las naranjas, así que ya sabés. Cortá los gajos por la mitad, para que durante la cocción lo fruit-1010542__180suelten enseguida, y vaya caramelizándose deliciosamente sobre el pollo, y lo impregne bien con su aroma.

   Una vez que hayas hecho todo esto, no queda mucho más. Agarrá la olla de acero de triple fondo, echá una cucharada sopera de aceite y hacé que se caliente bien, y después andá metiendo dentro las patas muslo y las alitas. Encima, las naranjas cortadas en cubos, o cuartos, o como se llame, y le ponés una cucharadita tamaño té de sal gruesa. Puede ser más si te gusta salado, por el jugo de las naranjas, pero en todo caso arreglá eso después. Tapá la olla y ponela a fuego mínimo, y después esperá todo lo que se pueda mientas no sientas olor a quemado, pero nunca menos de veinte minutos.

   Mientras tanto, podés pensar en lo que te dijeron la semana pasada, en la clase de misterios del universo. Es acerca de ese asunto de la energía y del tiempo.

   Aparentemente, ni un centímentro cúbico del universo está libre de energía. Pasa que estás mirando un pedacito y de repente, uff, aparece una partícula. ¿Y de dónde salió la partícula? Todo muy lindo, la energía se convierte en masa, pero, ¿de dónde salió la energía? Pues del futuro. En un universo concebido como un continuo, y probablemente la manifestación última de la materia sean unas cositas llamadas cuerdas, el pasado, el presente y el futuro podrían no ser una cosa tan obvia para estas cositas tan chiquititas, que se pueden mover mucho más libremente que nosotros. Para estas partículas, podría ser perfectamente normal tomar un pedacito del universo de más adelante y decir, “che negro, prestame algo de energía así aparezco”, y entonces aparece, y la única consecuencia que hay es que esa pérdida de energía se compensa más adelante, así como cuando necesitamos plata y vamos al banco, y pedimos un préstamo, y nos dan la plata ahora pero más adelante la tenemos que pagar. Es decir, reponer el dinero que en un futuro esperaba tener el banco. Eso dijo el señor del planetario, que es ingeniero. El Efecto Casimir, me parece que se llama.

chicken-930849__180   No es como ese asunto del huevo y la gallina. Para los seres complejos como nosotros y las gallinas, todo es mucho más complicado. Primero la gallina tiene que poner el huevo, allá en la prehistoria, y después va descubriendo que le conviene tener plumas y mejor si no vuela, y después le toma como un millón de años salir del huevo chiquitita, peluda y amarilla, pobre gallina. Y nosotros igual. Claro que si nos excedemos con la energía ahora, después la vamos a pagar, pero no es como con los electrones. Un electrón es un electrón y punto; tiene todo el universo por delante. Nosotros no aparecemos cuando tenemos ganas, y si nos excedemos con la energía, mejor que la pensemos bien porque después no vamos a tener tanto universo por delante. Y la energía la ponemos nosotros, así que ves que no es ganancia. Ni para nosotros ni para las gallinas, la verdad.

   Cuando saques el pollo de la olla, no le dejes tanto del jugo de cocción; va a estar delicioso pero pensá que gran parte de ese jugo puede ser grasa. Sacá sí los gajos de naranja lo más enteros posibles y vas a ver qué rico. Bueno, podés hacer la ensalada para acompañar el pollo, si querés. Sólo son unos tomates; no es la muerte de nadie.

(Imágenes de Pixabay)

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2 pensamientos en “Pollo a la naranja

  1. Dr. Zaius

    Eso de la energía que viene del futuro me parece una truchada. Bueno para ciencia ficción, pero no para ciencia real. Si aparecen partículas, no es de la “nada”, porque el espacio vacío no existe (un tal Planck llegó a esa idea después de calcular la energía mínima que podía haber en el vacío… ¡¡y no era cero!!). Hay formas de energía aquí y ahora que somos incapaces de pensar y captar.
    Y es la muerte del pollo.

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    1. nadieavatar Autor de la entrada

      Vea, sobre la muerte del pollo no tengo ni idea; yo como pollo y prefiero no preguntar. Pero eso del efecto Casimir no me lo inventé yo; averigüe y va a ver. Yo no le puedo explicar tan bien como el señor del planetario, pero fijesé, mire que me convencieron a mí, y no sé ni contar con los dedos. Ojo, a lo mejor no era el efecto Casimir y me confundí yo. Le voy a averiguar, pero estoy segura sobre eso de la equivalencia con los préstamos de los bancos, oiga.

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