Las magníficas milanesas de berenjena

harvest-1225592__180   Esta noche en particular, dado que no asistirás a tu reunión semanal de prácticas de Reiki, tendrás tiempo de cocinar. ¿Qué te parece, entonces, preparar estas exquisitas berenjenas empanizadas, que le dicen, para halagar tu hambriento paladar? La dificultad es ínfima, el tiempo de preparación breve y los ingredientes se cuentan con los dedos; cosa muy útil porque solés olvidar ingredientes cuando son más de tres.

   En primer lugar, debés dirigirte a lo de Miguelito el verdulero, porque siempre que se puede la verdura hay que buscarla en las pequeñas verdulerías, que la traen del mercado y es como más sabrosa. A Miguelito le decís que te dé un kilo de berenjenas negras bien grandes y lustrosas; no tiene nada si son de las moradas o las blancas, de sabor más suave, pero es que tenés inclinación por las berenjenas negras porque te gusta el color. No la ropa de color berenjena, que te queda como una patada en el culo y te hace parecer zombi. También decile a Miguelito que te pese medio kilo de zanahorias, para hacer una ensalada con la que acompañar las berenjenas, y esa media sandía que ya tiene cortada porque te antojaste severamente. Llevarías también medio kilo de frutillas si no fuera porque todo junto pesa como seis kilos; ya te estarás arrepintiendo de llevar la sandía. Decile a Miguelito que te corte la sandía por la mitad, así podés distribuir el peso.

   Después te vas a lo de Alberto, a comprar pan rallado y huevos. Los huevos los podrías comprar en lo de Miguelito, pero todavía te dura el enojo porque una vez la mujer te envolvió dos huevos cascados y estaban podridos, y obvio que se tuvo que haber dado cuenta. Pero bueno, además de eso los huevos de Alberto son muy lindos y grandes, pero a él no le digas eso; solamente pedile media docena de huevos. Llevá un cuarto kilo de pan rallado, que también lo tiene muy lindo. Eso sí se lo podés decir con tranquilidad. Y ya tenés todo.

   En esta foto que bajaste de Internet se ve lo que tienen que parecer las berenjenas al final, aunque acá parecen con queso y tal vez fritas, y como estás a dieta vos las vas a hacer a la plancha. Pero pará que falta: una vez en casa, agarrá el cuchillo que torciste el día que no podías destapar la olla, y pelá las berenjenas. Hay gente que no las pela, pero en tu opinión las cáscaras son duras y molestas y deberían ser eliminadas. Antaño, después de esto habrías cortado las berenjenas a lo largo o en rodajas más bien gruesas, y las habrías cubierto con sal gruesa para dejarlas en la heladera una hora y que no sean amargas, pero luego de unas experiencias descubriste que, hoy en día, ya no hace falta. Así que nada más las cortás a lo largo, y procedés a embadurnar cada rodaja en uno de los huevos que acabás de traer, bien batido en una de las ensaladeras transparentes, con una cucharadita de sal de tamaño té. Le podés poner ajo y perejil, si te acordás de traer el ajo y el perejil, pero hoy no te acordaste. En otra de las ensaladeras volcá el pan rallado, y después vas pasando una por una las rodajas con huevo batido, para que el pan se vaya pegando.

   Por último, de manera muy prolija y ordenada andá ubicando las rodajas de berenjena empanizada en la plancha, que ponés a fuego mínimo. Encima colocá la tapa de la olla verde, para que el huevo selle la berenjena y la haga cocinarse con su propio líquido, como si fuera al vapor. No hace falta poner aceite en la plancha, que el pan no se va a pegar. Dejá las rodajas diez minutos de cada lado, más o menos, y vas poniendo las que saques en un plato para hacer un montón. La ensalada de zanahoria la hacés rallando la zanahoria, cómo la vas a hacer si no, y la aderezás con sal, jugo de limón y aceite, y media cebolla rallada, y te la vas comiendo con las rodajas de berenjena empanizada haciendo de pan. Y no te chupes los dedos como un marrano.

eggplant-237731__180   Y claro, si querés también podés hacer cosas como las que viste mientras buscabas las fotos en Internet, aunque no sean lo que se dice bajas calorías. Podés hacer una pizza con las rodajas, una lasagna, las podés bañar con salsa bechâmel, les podés poner sólo una rebanada de queso blanco, y así hasta el infinito, porque todo el mundo sabe que, después de las lentejas, las berenjenas son el gran regalo de Dios para los hombres y mujeres de buena voluntad, estómago cariñoso y un gran deseo de hacer dieta. Así que disfrutalas, y abrí pronto esa cuenta de Instagram, para que puedas recurrir a tus propias fotos y no tengas que andar por la nube, siendo tentado a cada paso por la gente amante de la crema y esas cosas. Mirá que estas rodajas de berenjena son un plato livianito; el hambre que te va a dar si seguís mirando todo ese jamón y queso.

   Enjoy. Si te sobra berenjena hacé una tarta, pero eso otro día que ya es tarde; no te vas a poner a digerir eso a esta hora.

(Las fotos son de Pixabay; y bueno)

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