La impresionante ensalada de fideos “Buen viaje”

fry-up-682153__180   El día de la fecha, para halagar el paladar de tus sobrinos que mañana, mediando el inmenso océano, emprenden el camino hacia los helados territorios de Holanda, bien podrías preparar, en su honor, esta singular ensalada, rica en colores y sabores, y deliciosa a la degustación en general. Rica, bah.

   Para comenzar, sería buena idea que esculcaras en la alacena a fin de descubrir qué clase de fideos vas a usar en esta ensalada. Tu opinión personal es que debe ser alguna clase de pasta corta, que se pueda mezclar con facilidad; no tiene ninguna gracia hacer una ensalada de lingüini o fettuccini que acabará despedazando los fideos al tratar de mezclar el aderezo, y te dejará con unos cuadraditos minúsculos que no significan nada. Dado que has hallado tirabuzones, coditos y mostacholes (no se puede forzar a los infantes a hacer dieta) te decidís por los tirabuzones, a los que el aderezo se adhiere siempre de manera fanática y encantadora.

   Añorando nostálgicamente la luminosa presencia de Miguelito, te dirigís al gran supermercado-verdulería cercano a la casa de Rodrigo, para comprar las verduras de esta ensalada, que bien podría ser catalogada como “Ensalada Primavera”, por su variopinto color. A saber: zanahorias, un pimiento rojo, tomates, repollo y media docena de huevos, porque le vas a poner huevos duros a la ensalada. La verdad, en lugar de repollo querías llevar brócoli, el cual sabés muy bien que gusta en gran medida a ambos dpepper-1265290__180os de tus sobrinos, pero llevaste el repollo porque no había. Quedás con una gran satisfacción a la vista del maravilloso pimiento rojo, de un color granate muy profundo y brillante. Ya que estás, agarrá tres choclos, que están en oferta y te encantan. No para la ensalada; la ensalada ya tiene demasiados ingredientes. Por eso no le vas a poner tampoco la lata de atún que tenías proyectada. O la cebolla, rehogada junto con el pimiento, porque a tu sobrino el menor no le gusta para nada. O las arvejas. O zapallitos (si le ponés hacelos al vapor; nada de guarangadas como hervirlos).

   En casa, lavá bien todos los vegetales y poné a hervir los fideos (dos tazas de fideos secos) junto con la zanahoria (dos gorditas), y, aparte, tres huevos. Son veinte minutos de cocción para los fideos y la zanahoria, y diez para los huevos; acordate. Por otra parte, cortá en rodajas o tiras muy pequeñas el repollo, que es siempre tan molesto para comer porque no podés pincharlo con el tenedor y se cae, los tomates y medio pimiento rojo (si es muy grande). Ya sabés, chiquitos, porque van a estar en una ensalada de fideos; no querés que sean protagonistas. Al estar cocidos los huevos, retiralos y que se enfríen; los cortarás en cuartos. Mientras se terminan de cocinar los fideos y las zahahorias (dos; también alguna papa si te quedó olvidada en la heladera, porque no queda feo), poné en la hermosa ensaladera grande de vidrio transparente todo lo que no se vaya a cocinar (poné tiritas de jamón y queso, si querés, o rehogá esa cebolla que te dije), y prepará el aliño. Es tu aliño personal, y es delicioso. No se lo digas a nadie que no quieras junto a tu lecho de muerte.

 dips-58738__180  En una de las pequeñas compoteras de plástico azul, poné el jugo de un limón y medio y toda la mayonesa que sea necesaria para que no quede tan chirle (pero no muy sólido). Además, media o una cucharadita de tamaño té de sal. Andá probando, porque esto es a gusto. Una vez cocidos los fideos y las zanahorias (y probablemente la papa), enfrialos bajo el chorro de la canilla dentro del colador, para que no se pasen, y ponelos en la ensaladera con los ingredientes frescos. Una vez hecho esto, volcás encima el aliño y lo mezclás todo con dos cucharadas soperas, para no destrozar los ingredientes y que la ensalada quede linda. Dejala en la heladera una hora, para que quede bien fría, o al menos no tan tibia. Y eso es todo.

   No se lo decís a tus sobrinos; que la ensalada está dedicada a ellos. Sólo les cocinás, para acompañar la ensalada, unos medallones de merluza en milanesa. Deseales en tu corazón que les vaya bien y que disfruten como nunca en su vida hasta ahora. Podés preguntarles si no quieren por encima de la ensalada unas escamas de queso parmesano, porque también debe quedar delicioso. Y ahí sí, eso es todo.

   Y no es necesario nada más. En serio.

 

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