La sorprendente fritatta ovo-lacto

   Para el día de la fecha, dado que ha dado en llover como si fuera la última vez y no querés ir de compras, podrías cocinar con lo que tenés en la heladera, a saber: naranjas, ungüento antibacteriano, loción para el eccema con betametasona, agua, hielo, huevos, un limón, una zanahoria, una berenjena, un zucchini y huevos. Dado que el ungüento antibacteriano seguro se corta con el calor, la betametasona es amarga, el hielo se derrite y el agua es insípida, quedate con el resto y prepará esta deliciosa fritatta que ahora te voy a contar. Bueno, naranjas no lleva. Comete una naranja de postre. El limón guardalo otra vez.

Una fritatta, como ya sabés, es como una tortilla finita o una omelette gorda. Agarrá cualquier verdura que se te cruce, la cortás en cubitos pequeños y la mezclás con huevos batidos. Podés agregarle queso como para que se derrita un poquito por arriba, me parece a mí, poniéndole una tapa durante un par de minutos con el fuego apagado.

   Para comenzar, agarrá todos los vegetales y pelalos; a lo mejor no hace falta con el zucchini y la zanahoria, pero con la berenjena te puede llegar a ir mal porque esa cáscara va a ser dura y amarga. Una vez pelados, yo soy de la opinión de que crudos no se pueden poner en la fritatta, porque esperando que estén a punto se te va a recocinar el huevo y además van a soltar mucho líquido, así que cortá todo en cubitos y ponelos a cocer primero al vapor. Ya sabés cómo es. Agarrá la olla de acero inoxidable de triple fondo, echale dos dedos de agua, poné adentro el cosito del vapor y llenallo con los vegetales, tapando cuidadosamente. No son más que unos veinte o veinticinco minutos, dependiendo de qué tan gorda cortaste la zanahoria.

   Una vez hecho ésto, lo ponés todo en una de las ensaladeras de plástico transparente, y le rompés encima dos o tres de los hermosos huevos de Alberto, dependiendo del tamaño de dichos huevos, y lo mezclás todo groseramente, como para integrar pero no romper demasiado la fibra de los vegetales. Ah, y ponele una cucharadita de sal tamaño té, y si tenés, ajo y perejil frescos finamente picados, pero hoy no tenés.

   Ahora, yo no sé si tradicionalmente la fritatta se hace así, o más bien no me acuerdo, pero la verdad de esta forma es menos complicado, y sin revolver tanto dentro de la sartén me parece que va a haber menos peligro de que se te pegue, algo desgraciadamente frecuente tratándose de omelettes y fritattas. En cuanto a la cocción de los vegetales, si querés rehogarlos con una cebolla y después echarle los huevos y mezclarlo todo dentro de la sartén, dale nomás, que no te va a llevar la policía. Te lo vas a comer vos; hay decisiones que podés tomar.

   Otra cosa es el punto de cocción de los huevos: hay tantas opiniones como personas en el mundo. A algunos les va a gustar que su fritatta esté bien cocinada, pero no va a faltar el asqueroso al que le guste con el huevo a medio cocinar. Elegí un término medio, a no ser que consigas huevos de campo, los cuales, por tener todavía gusto a huevo y no a alguna cosa ácida y plástica, justifican una fritatta jugosa.

   Y eso es todo. Si te gusta, podés mezclar con el huevo queso rallado, o comer la fritatta como guarnición de alguna pechuguita de pollo a la plancha, que queda siempre tan seca, aunque en ese caso deja de ser una fritatta ovo-lacto en sentido estricto, por más que estemos hablando del aparato que produce los huevos.

   Y bon appétit, que ahora tengo que pensar qué voy a cocinar para Navidad.

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