Ubik

images   Philip Dick, 1969. Ah, Ubik. ¿Cómo te explico, qué te digo? Persona rara e inquietante, Philip Dick. Para escribir así siendo un entusiasta asiduo del LSD, tenés que serlo y además poseer una inteligencia fenomenal. Ciertos pasajes místicos, sobre todo al final de Blade runner, pueden hacértelo suponer. Todo Ubik te lo pinta de cuerpo entero. Y sin embargo el libro es coherente, insólito, vertiginoso… te atrapa. Yo lo leí a una edad bastante temprana, y siendo que no lo entendía bien, esa sensación me capturaba. Debo haberlo revisitado una docena de veces en años posteriores, y ahora que creo que lo entiendo más, recuerdo esa sensación, que permanece. Ésta imagen de portada, que no corresponde a la edición que yo tengo, es la que mejor creo que representa el libro. Otras imágenes son abstractas, o incluyen cráneos, caras, resplandores abstractos, o meramente el aerosol… Tal vez no era yo la única que encontraba a Ubik difícil de caracterizar.

   A ver si te puedo decir algo de la historia… Lo primero, que tanto me recuerda a Neuromante (o más bien lo que Neuromante me hizo recordar de Ubik) es la existencia en un universo mental. Es más difícil extraviarse en Ubik que en Neuromante, sin embargo, por que el paso entre las mentes queda explícito en la narración; en Neuromante quizás la línea es más difusa o difícil de trazar. La historia quizás tiene más de estos pasos; más personajes, y es más abigarrada. Y por supuesto, con perdón de William Gibson, Philip Dick es un GRAN escritor. No hay saltos que te supongan un esfuerzo extra en la interpretación.

images   Una diferencia más obvia es que este paso entre mentes de Ubik tiene lugar en un solo universo, y éste no tiene nada de cibernético. Son mentes conectadas, pero mentes reales. Hay inteligencias que se ponen en contacto más allá de sus cuerpos, pero no son artificiales ni han quedado en un mundo virtual. ¿Cómo son esas mentes, entoces? Son mentes encerradas y aisladas en una realidad de la que no les está permitido volver. ¿Qué universo? Saberlo te va a llevar todo el tiempo que demores en leer el libro. Yo no puedo decírtelo; primero porque te lo quemaría, segundo porque puedo estar equivocada.

   Sólo te digo que el libro comienza relatando los problemas comerciales de cierta compañía que trabaja alquilando las capacidades paranormales de ciertas personas, facultades como la telepatía y la precognición. Su historia se dispara, y te arrastra con ella, cuando estas personas sufren un contratiempo a partir del cual la diferencia entre realidad y alucinación, mente y cuerpo, queda absolutamente suspendida. Hasta el final, el cual quedará bajo tu absoluta responsabilidad. O discernimiento. ¿Está el gato de Schrödinger vivo o muerto? Si está vivo, ¿qué diferencia hay? Si está muerto, ¿cómo se siente al respecto? Sí, ya sé cómo suena; creeme, no te puedo explicar de otra manera.

   La historia, puntuada por detalles bizarros de la convivencia en una sociedad futura, está plagada de incidentes que, más allá de pretender una ambientación en el tiempo futuro, son discordantes y absurdos tomados en forma aislada, pero no desentonan para nada entre sí ni con el argumento, y contribuyen a darle un clima a la historia absolutamente subyugante. Colaboran, junto al tipo de hechos relatados y la manera de relatarlos, a capturar al lector desde el principio, para dejarlo a merced de los personaimagesjes. El lector sólo puede esperar; no le es posible anticipar nada. Está indefenso. Cada capítulo comienza con un anuncio publicitario de este producto desconocido, Ubik, y el lector sólo puede esperar a que éste aparezca para ser entendido, dentro de aquella historia tan extraña, de los personajes encarcelados en ese mundo del que no consiguen liberarse. Luego, el lector, siempre perdido dentro de esta realidad a la que ha sido invitado y a la que es ajeno, se vuelve un observador de este sueño que poco a poco va envolviendo toda la historia y en el que el Ubik tiene una presencia cada vez más lógica, que hace comprensible la inclusión de los anuncios publicitarios.

   Como última nota: si no conocías a Philip Dick, no comiences por Ubik. Blade runner te irá mucho mejor para comenzar, y te ayudará a entender más a este genial escritor y sus opiniones sobre la existencia y la mente humanas. Idea mía no creo que sea; fijate que Ubik no debe ser fácil de entender aún por gente más sabia y esclarecida que yo, dado que se ha estado intentando llevarla al cine, y hasta hoy es de los pocos libros sobresalientes que conozco que no tiene una película. Ya te adelanto: nunca la habrá, y si consiguen hacerla, no tendrá NADA que ver con el libro. Es imposible. El cine es un género diferente, y si querés saber sobre las reflexiones y sensaciones que pueda despertarte Ubik, vas a tener que leer Ubik.

   No lo conseguirás de ninguna otra manera.

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4 pensamientos en “Ubik

    1. nadieavatar Autor de la entrada

      Para nada; cada libro de ciencia ficción es un mundo. Todos son ignorantes antes de empezar a leerlo. Y Philip Dick en particular, no es nada fácil. Cada libro suyo es diferente; tienen cosas en común pero no podés decir que es de una manera o de la otra, siempre.

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  1. Dr. Zaius

    Algunos libros son un rompedero de culo… pero al final se lo disfruta.
    Aclaración: este comentario no es una autorreferencia a la vida libidinal de quien lo escribió.

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