Solteros sin hijos: ¿qué les trajeron los Reyes?

images   Esta jornada es muy especial para todos, pues se terminan estas dos insoportables semanas de larguísimos feriados forzosos, durísimos de sobrellevar. No; a ver si aligero un poco… Quiero decir que se terminan las fiestas de fin de año con una celebración tierna, amena, lejana a las connotaciones a veces angustiosas que puede tener la Navidad para mucha gente, y las borracheras sin excusas de Fin de Año. Pues la fiesta de Reyes prácticamente es… sólo para los niños. Sí. Y no hay manera de sortear el escollo. A ver si me explico mejor. Antes hablé de Navidad y cómo conjurar los compromisos familiares. Ahora me propongo demostrar por qué la fiesta de Reyes es más peligrosa para los solteros sin hijos. 

   En efecto, los solteros sin hijos más jóvenes no se dan cuenta de esta dificultad, porque o tienen escaso número de parientes de esa edad, o poco compromiso con ellos, y a lo sumo hacen acto de presencia durante una o dos horas en la casa de los sobrinos para mandarse a mudar, lo más rápido posible, a la casa de algún amigo. El cual, aún soltero sin hijos también, procederá a emborracharlo de nuevo como para que se le pase el trauma en seguida. Así que nos toca a los solteros sin hijos senior instruirlos sobre esta cuestión. Les recomendamos que empiecen a domesticar a familiares y amigos de inmediato.

images   La vida del soltero sin hijos es bella y rauda hasta los treinta años aproximadamente. A esa edad, las mujeres sobre todo y los hombres más conservadores, empiezan a evidenciar una actitud que recuerda los momentos finales del Titanic, ¿viste cuando se parte por la mitad y se queda sin luces?, ahí es cuando empieza el despelote de verdad, ¿no? Bueno, es lo mismo. Se da la misma desesperación, las mismas corridas y más o menos el mismo número de bajas. El que estaba de novio se junta, el que se había juntado se casa, el que se casó se preña lo más rápido posible, o todo junto, que después de los treinta todos los gatos son pardos, todo bicho que camina va a parar al asador y como lo que abunda no daña es mejor no mirar pelo ni marca, aunque en la despedida de soltero haya prostitutas de todos los sexos, y para averiguar la paternidad del crío resultante haya que consultar el I-Ching.

Y vos, soltero sin hijos, que habías dado un paso al costado con una sonrisita sarcástica imagescomo para que no te salpique la mierda, creíste que estabas a salvo, flotando de lo más tranquilo arriba de la tapa del piano, ¿eh? Ahá, soltero sin hijos junior, craso error.

   No te alejés tanto del naufragio que igual te va a agarrar la succión, a menos que nades con todas tus fuerzas hacia una isla desierta para hacer de Robinson Crusoe.

   En primer lugar, tus parientes. Ya ahí tenés una contra: aunque sea por una hora, vas a tener que distraer recursos monetarios y tu precioso tiempo para ir a visitar, en ciertas ocasiones, a tus sobrinitos y primitos y cuñaditos y Dios no lo permita, hermanitos, porque ahí vas a tener que ir muchísimo más seguido, y hasta ahijaditos, porque creeme que apenas cumplas dieciocho alguien te va a engrapar. Pero puede que no te des cuenta, al principio.

   Cuando sos muy joven, no vas a tener demasiados de estos seres húmedos y mugrientos pegoteados de diminutivos dando vueltas a tu alrededor, y en razón de tu juventud, por una vez los anidadores seriales se comportarán como la gente debe hacerlo y no te pedirán grandes sacrificios, siempre que asistas a los purgatorios de los peloteros en los cumpleaños, el día de Navidad y la Fiesta de Reyes naturalmente, durante la hora consabida. El asunto es cuando pases los treinta, y sin novedad en el frente. Porque has de saber que a esa edad no te van a dejar pasar una. Si todos los instintos debidos no hicieron su aparición, bueno, no es problema de ellos y no se harán cargimageso. Agua y ajo. Y encima, los anidadores serán legión. Y te atacarán personas que solían ser tus afectos más cercanos. Como pasa con los zombies, ¿no?

   Aún en pleno disfrute de tu soltería, te vas a encontrar preguntándote qué pasó que un día tu prima te pone cara de ojete porque le decís que nada más pasaste a saludar porque te esperan en el bar, o tu querida amiga te dice de mala gana que “no te preocupes” si no tenés tiempo de quedarte a comer en Reyes “con tu ahijado”; la misma amiga con la que ayer discutías los métodos más eficaces para el infanticidio en masa, al pasar delante de los peloteros. Tu madre, que rescataba las muñecas cuya cabeza lavabas en el inodoro para secarles el pelo en la estufa (historia real), parece que empieza a mirar para todos lados cuando te levantás para irte, como si no hubieras estado haciendo lo mismo desde que tenés quince años. Podrán no decir nada, porque hoy en día las cosas son diferentes, ¿no? Pero sabés lo que están pensando.

   Y vos, por supuesto, no ayudás para nada. Porque siendo soltero y sin hijos, lo que corresponde es que, a cada una de esas miradas, en lugar de sentirte culpable le claves los ojos y pienses, para que esas palabras se transmitan a tus pupilas,

¿Y QUÉ?

   Y soltero sin hijos, ponés mirada socarrona y tirás un ademán al aire, acaso con un beso en general, y soltera sin hijos, no te bajás la minifalda cuando te levantás, porque tampoco es culpa tuya si preferís el gimnasio al mate con facturas, y a las conversaciones acerca del color de la mierda de los críos. Ya fue suficiente con las doscientas jugueterías que tuviste que transitar durante el año, llenas de mocosos llorones y malcriados, para gastar el único sueldo de tu casa en compromisos ajenos, cuando vos cumplís años sólo una vez, y claro, vos sí que no podés ofenderte si nadie se acuerda. ¡Y ni mierda que te van a hacer regalos por Reyes!

SUFICIENTE

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   No hay palabras de agradecimiento que alcancen para honrar a tus amigos con hijos que entienden tu realidad, y para los sabios parientes que comprenden tu actitud, sobre todo porque son tan pocos. Soltero sin hijos junior, que ya te la ves venir, que sabés que no vas a recular porque es tu naturaleza, no pierdas oportunidad de hacerles saber lo que los apreciás, a ellos y a su amor desinteresado por vos. Cuando tengan una edad a la que se los pueda soportar, hacé de sus hijos tu familia también, junto con aquellos de tus consanguíneos que se lo hayan ganado, únicamente porque vale la pena tenerlos cerca.

   Pero no finjas ni por un segundo; no olvides el entrenamiento; no les vayas a hacer creer que vos también atesorás todas estas opresivas tradiciones, y este andar saltando de acá para allá disfrazado de Balthazar con cuarenta grados a la sombra, o sos carne muerta.

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6 pensamientos en “Solteros sin hijos: ¿qué les trajeron los Reyes?

  1. El Gran Ruleman

    ¿¿¿¿Qué es eso de Senior???? Empecé entusiasmado leyendo y me encuentro con la diferencia de senior y junior y me deprimí. ¿Y qué? , ¡¡yo me acuerdo del final de Titanic!! Lo vi en el cine cuando tenía 5 años….

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    1. nadieavatar Autor de la entrada

      No, claro, tiene razón, pero no sea susceptible. Junior es cuando tienen veinte años; senior cuando tienen treinta como nosotros y son más experimentados, más sabios. Sí, yo también me acuerdo del final de Titanic. Recuerde que nos encontramos a la salida y fuimos a tomar chocolatada con vainillas.

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