Sábado en el gimnasio: en la Estación Espacial Internacional también transpiran la camiseta

   La mañana del Sábado, además de limpiar, es buena para ir al gimnasio y aprovechar la deserción masiva para ejercitar con comodidad, ya sea se vaya una a hacer musculación, a transpirar como loca en las clases de Body Combat, o a levantar esa barra de mierda en Body Pump. Pero como hoy el calor es sofocante y yo me hice la chancha renga, decidí compensarlo pensando en cómo ejercitarán la busarda allá arriba, en la Estación Espacial Internacional. No hay descanso para los malditos, como se suele decir, ¿no? Pobres astronautas.

   Pero por esta vez, tengo que estar de acuerdo con los científicos, que destinaron una parte del escaso espacio en la Estación para instalar los aparatos, con el fin de que los astronautas se mantuvieran saludables. Y yo creo que ellos deben estar de acuerdo, aunque se tengan que pasar por lo menos dos horas al día en esos aparatos, en lugar de ponerse a ver Magnolias de acero o Barbie y sus hermanas en una aventura con perritos. Ni deben pensar con resentimiento en los científicos que quieren ver qué hacen, planeando la expedición a Marte o a donde carajos sea. En efecto, una vez que se fueron para allá, a los astronautas les conviene mantenerse sanos, ¿cierto? Y de verdad, que sin los aparatos no pueden. Mirá lo que les pasa.

   Vos pensá en una persona que se pasa meses en la cama. ¿Cómo queda? Hecho mierda, queda. Con escaras, sin poderse parar porque no tiene tono muscular, con dolores por todas partes si se mueve porque está totalmente fláccido, con fragilidad en los huesos… Igual les sucede a los astronautas, sin la parte de las escaras porque no se están todo el tiempo acostados. Pero sí están sin gravedad. Y si acá vos ves en el gimnasio al negro grandote que hace estocadas con cien kilos a la espalda, pensá que en la Estación Espacial los cien kilos pesan más o menos lo mismo que un plumerillo. Y a vos te parecerá un dorado paraíso, pero si Scott Kelly se pasa un año entero soplando plumerillos en  la Estación Espacial, para cuando vuelve está hecho un fideo hervido.

   Así que, durante un promedio de dos horas al día, los astronautas se ven obligados a convertirse en Forrest Gump. Tienen una cinta para correr, una bicicleta fija y una máquina para hacer pectorales. Es lo que averigüé, pero no creo que tengan nada más, y si tienen seguro es con poleas. Si esta gente no puede dejar suelta la uña de un dedo gordo fuera de la Estación, figurate lo que puede llegar a pasar si a alguien se le escapa una mancuerna de ocho kilos o una barra con cien. No; la máquina para pectorales es con poleas, más o menos como las que vos podés usar en el gimnasio, y para usar la cinta corredora y la bicicleta, los astronautas se tienen que atar al piso, o lo que convinieron en aceptar como el piso, para crear peso y no salir volando por el aire. O el no aire. O vaya uno a saber qué. Entonces pueden mantener el tono muscular, la densidad ósea y la fuerza del corazón. Sí, eso también. Si el corazón tiene que trabajar menos en el espacio, se debilita.

   Como no tiene que esforzarse para bombear, en el espacio el corazón no trabaja tanto e incluso adquiere una forma como redondita. El cuello también paga las consecuencias. Después de seis meses en el espacio, los astronautas, aunque ejerciten, tendrán que rehabilitar. El cuello les dolerá como todos los diablos del infierno. No verán bien. Tendrán menos fuerza; tendrán que volver a hacer Aqua Gym con las viejas. Pilates. ¿Te das cuenta?

   Como si no fuera suficiente por lo que tienen que pasar, los astronautas ni pueden disfrutar del ejercicio. Pensá que si acá en Tierra nosotros tenemos el placer de sentir las endorfinas, en el espacio, los muchachos de la Estación piensan en cómo lo van a pasar al volver a la Tierra, y les sube la adrenalina porque se imaginan su corazón como una pelota número cinco.

   Así que, señores que les mandan los suministros a los muchachos de la Estación, yo sugiero que les manden también, por lo menos, unos afiches con un poco de onda que puedan pegar. ¡O yo misma les voy a mandar a los astronautas un tuit para que se amotinen, y tomen la primera nave de aprovisionamiento que llegue para volverse a la Tierra!

   Una alegría no se le niega a nadie, joder.

    Video de ejercicios para los muchachos de la Estación:

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