Los trescientos: la cuenta regresiva en la Estación Espacial Internacional

images   Entretenida con cosas como vampiros e historias de ciencia ficción mías y ajenas, y bizarros y engañosos descubrimientos que no son tales, en estos días se han cumplido trescientos días de Scott Kelly en la Estación Espacial Internacional. Y ¿creerás que hasta ahora no me había dado cuenta de que lo pasé por alto? Bueno, aquí está, entonces, mi sentido homenaje. Le habría mandado una botella de sidra, pero ya sabés que por allá andan cortos de espacio, paradójicamente, y además los astronautas no pueden tomar alcohol (prohibición cruel y antojadiza).

   En primer lugar, una mención del festejo que hizo Scott Kelly, quien, en lugar de salir afuera de la nave a encender por lo menos una cañita voladora, dio una entrevista en donde le podías preguntar cualquier cosa. Yo no sé grandes detalles porque no pude aprovechar; no hablo inglés tan bien. Además, ya el día antes Scott había estado de fiesta. Se dedicó a jugar consigo mismo un partido de ping pong ante las cámaras, con unas paletas de material hidrófugo (es decir que repele el agua) y una burbuja del líquido elemento, que por las condiciones de microgravedad formó por sí mismo una pelota que el pobre de Scott Kelly podía hacer rebotar de una a otra paleta.

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   Y hasta ahí llegó el festejo hasta donde me enteré yo. Cabe esperarse que, por la mañana, o durante el primero de los dieciséis amaneceres que ven los tripulantes de la Estación durante nuestras veinticuatro horas, sus compañeros al menos le habrán preparado un café con chocolatito o una medida del wiskhy para los experimentos, en la taza espacial, y le habrán pintado en la taza “El mejor astronauta” o “El mejor compañero” o “Un año en el Espacio” o “Sesenta y cinco días más”, ¿verdad? La taza es ésta:

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   Tiene un diseño especial, porque una taza normal en la Estación sólo serviría para que el líquido se apelotone todo en el fondo y no lo puedas beber más que como un perrito, ¿no? Yo vi esta taza un montón de veces mientras buscaba fotos en Internet, y pensaba que era algún tipo de suplemento médico que servía para recolectar muestras biológicas. ¡Decime que no parece un papagayo minúsculo!

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   Pero no; es una taza que sirve para beber en el espacio. Por su forma, hace que el líquido se escurra hasta el pico y vos lo puedas beber de ahí. Eso entendí en el video que te voy a citar abajo; está en inglés pero se comprende, lo cual es muy bueno porque yo no conseguía hacerme una idea de cómo iba la cosa. Si no te gusta la taza, dale nomás con la bolsa llena de café instantáneo que tenés que rehidratar y calentar y beber con una pajita, como si te hubieras roto todos los dientes en un accidente de moto.

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   Pero los astronautas no hacen cosas tan divertidas. Es más; después me pongo a averiguar mejor, porque me cuesta creer que el pobre de Scott Kelly lleve allá arriba ya trescientos buenos días, viendo la gente ir y venir y cuidando la lechuga espacial, y que se lo hayan dejado pasar sin pena ni gloria.

   NO SEÑORES. ÉSE DE ALLÁ ARRIBA ES UN SER HUMANO. A VER SI NOS DEJAMOS DE JODER; ¿ASÍ QUEREMOS ESTIMULAR A LOS VOLUNTARIOS PARA EL VIAJE A MARTE? SI VEN CÓMO LO FESTEJARON A SCOTT KELLY POR SUS TRESCIENTOS DÍAS, SE BAJAN TODOS LOS QUE HAY ANOTADOS. ESPERO NO ESTAR AVIVANDO GILES ACÁ, PERO LOS CIENTÍFICOS SE LO TENDRÍAN BIEN MERECIDO. ¿A nadie se le ocurrió embalar, junto con los astronautas nuevos, aunque sea una matraca, una coronita de cartón y cuatro o cinco alfajores? ¿O de esos postrecitos que a los pibes les encantan, porque tienen forma de acordeón y ellos lo pueden apretar y comérselos directamente del envase? Como ya tienen que hacer los astronautas con su comida, a ver, señores inteligentes de la NASA…

   Así que bueno. Yo no soy científica y no hablo su idioma lo suficiente como para hacerle llegar a Scott Kelly mi admiración y felicitaciones por su invaluable trabajo, y mi sincero homenaje por sus trescientos días, pero aquí está para él mi cálido recuerdo, y espero de verdad que le estén preparando una fiesta como corresponde para cuando venga de vuelta a la Tierra. Aquí y en la Estación Espacial; no sé quién se va a dar cuenta de que falta un poquito de whisky entre los frascos de los experimentos, o que realmente no mandaron para la Tierra toda la lechuga que tenían que mandar. Y algo pueden hacer con los gorritos que les quedaron de Navidad.

   Entonces, acá va esta canción, para Scott Kelly en sus trescientos días a bordo de la Estación Espacial Internacional:

   El video de Scott Kelly jugando al ping pong (enlace al tweet):

   El video sobre el café espacial lo vi en el blog de Juan Pablo Ramírez, Galileanos (es un videíto de la NASA):

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4 pensamientos en “Los trescientos: la cuenta regresiva en la Estación Espacial Internacional

  1. Dr. Zaius

    Usted donna Nadie, cree que el espacio exterior es una joda. Esa es gente muy seria que no va a desperdiciar el dinero de los contribuyentes yanquis.

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    1. nadieavatar Autor de la entrada

      No, si yo sé que es en serio. Lo que pienso es que si se trabaja con seres humanos, va a haber necesidades humanas que contemplar. Si no, a la larga va a haber serios tropiezos. Mis chistes vienen de que soy una criatura pensante, que se le ocurren cosas que nadie había contemplado porque soy astutísima.

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