Una vez, Poroto Gómez salvó por sí solo a la raza humana

   Hoy no me podía concentrar para escribir en el blog, así que pongo este cuento dedicado a las aventuras de Poroto Gómez, porque el Gran Rulemán dijo que le gustaban. A mí no me miren; es todo culpa de él. Por supuesto que va al e-book.

images   Sucedió que, una noche, a Poroto Gómez se lo llevó un OVNI. Fue el ejemplo perfecto de un terrible error, como la tripulación no tardó en descubrir al tratar de probarle al Comandante que sí, que habían encontrado vida inteligente. Los oficiales fueron degradados inmediatamente y deportados a algún lugar como la Nube de Carbón, me parece, adonde cargarían combustible a mano por toda la eternidad, o alguna cosa por el estilo. El Comandante de la expedición se sentó a pensar. A los Comandantes que tiraban a la basura el poco presupuesto que podía confeccionar el planeta, los mandaban a una lejana luna de un planeta de Procyon, adonde había una fauna local obsesionada con la reproducción y que tenía una tasa de nacimientos de hembras absurdamente baja.

– No podemos descifrar a este gigante intelectual- dijo el Comandante al Presidente,
o lo que fuera que tuviesen en ese planeta-. Carecemos del instrumental necesario para medir su potencial y su flujo telepático es demasiado rápido para las máquinas.

– Hemos de aprovecharlo como sea – dijo entonces el otro tipo-. ¿De dónde lo sacaron?

– De ese tercer planeta de la G2, el que le dije. Se alimentaba de una sustancia
alcohólica, producto del fermento de alguna cosa, mientras extraía de su masa pilosa unos pequeños bichitos uno por uno. Los mataba y los estudiaba, los mataba y los estudiaba.

– ¿Lo qué?

– Y no sé, ¿vio eso que usan arriba del cuero? Bueno, se había sacado la parte de
abajo. Ahí estaban los bichitos.

Los alienígenas carecían absolutamente de pelo. Y de ropa. Y de ladillas.

– Vea, Sire, que ni siquiera hemos conseguido sacarle la información acerca de los
bichitos. Se agarró a la caja en donde tiene el líquido y no quiere soltar prenda.

– Ah- dijo el otro tipo-. Dópenlo. Hay que sacarle ese líquido. Si el espécimen adquirió
facultades o las mantiene por medios químicos, hemos de averiguar cómo para sintetizar la sustancia esa INMEDIATAMENTE. Esos hijos de la chingada de MPFSSS están a punto de birlarnos las minas de DPFFKKTL y entonces qué hacemos . Hemos de mejorar nuestro patrimonio genético como sea; hemos de incrementar nuestros talentos en potencia. Cualquiera.

   El Soberano o lo que fuera se paseó nerviosamente por la sala imagesde juntas mientras el Comandante adquiría cinco o seis enfermedades psicosomáticas distintas, y se preguntaba si en un futuro podría volver al planeta a hacerse un ano contra natura. Y si no lo volverían a mandar de nuevo a la luna del sistema de Procyon, en donde toda la situación empeoraría rápidamente.

   El Presidente señaló al Comandante de forma ominosa y brutal, con un largo dedo que ya temblaba un poco.

– Sáquele el líquido al tipo y tráigamelo.

   Fue más fácil decir que hacer. Dos horas después, con una gastritis todavía escasamente detectable pero en progreso, y ocho bestias carnívoras menos (de las que usaba la policía para despedazar criminales irreductibles) el Comandante regresó.

– ¿Y?

– Sin duda el líquido rojo es la fuente de su poder, Sire. Se lo tomó todo y no le
podemos hacer largar ni la caja vacía. Aún no conseguimos que vocalice, ni captamos el flujo telepático. Para mí que está planeando implotar el planeta para vengarse. Mejor tirémoslo a los chanchos –sugirió el Comandante, en medio de una profusa transpiración que ya tomaba tonalidades extrañas y levantando una valla telepática como de diez metros, que esperaba lo alejara de la luna de Procyon; a veces era una mierda, eso de la telepatía.

– Che, ¿y no mea?- dijo el Emperador.

   Así fue como, en tres días, el planeta JFFTTPP dispuso de ciento veinte cisternas del vino más ordinario posible listo para escanciarse, y planes para la mayor invasión de su historia. Ya había varias tropas haciéndose cargo de la más grande de las cisternas, y adquiriendo de a poco la misma impenetrable erudición que engalanaba a Poroto Gómez, la cual continuaba sin llegar a ser medida. El Presidente, confiando en la falta de inhibiciones de la fauna local, aguardaba el momento en que todo aquello hiciera efecto o al menos que el ejemplar cautivo se despabilara, en caso de que pudiera hacerlo todo él solo y se ahorraran el dinero del combustible para la expedición. Por su parte, el Comandante alistaba una pequeña nave con un conversor dimensional, capaz de llevarlo a ciento cuarenta y cinco años luz de distancia en 0,955434677765556 segundos. O menos; todavía estaba en la fase experimental.

   Cien cisternas de vino más tarde, el Presidente llamó al Comandante a su oficina para ordenarle que agarrara al engendro aquel, le pusiera una patada en el culo y lo llevara a su planeta de origen, dado que JFFTTPP tenía ya el usufructo completo de su producto rojo, el cual de nada servía a los Ejércitos encargados de irse hasta DPFFKKTL y ocuparse de las minas. Los soldados tampoco podrían, si dependieran del citado menjunje, repeler ataques de MPFSSS, si a tales enemigos les daba por acercarse y contestar los guarangos mensajes diplomáticos que el Presidente había estado mandando para allá.

   Así que éste le dijo al Comandante que se llevara al tarado aquel y que durante la misión se sirviera de la propia nave del Soberano, dotada con un conversor dimensional muy moderno; de esta manera haría más rápido y volvería enseguida, pues para semejante nave ese viaje era un pedo en la bañadera. Si el Comandante quería, desde luego. Cuando regresara, lo dejaría a cargo de algunos planes que tenía para expandirse por todo el universo conocido, ya que las minas de DPFFKKTL habían dejimagesado por el momento de ser una preocupación, lo cual el Comandante podía constatar levantando la punta de una cortina y mirando por la ventana.

   El Comandante aceptó gustoso las sugerencias e hizo cuanto le decían. El Detective Gómez fue devuelto al planeta Tierra, en donde nunca hubiera sido un peligro para la existencia de los alienígenas porque nadie le creía una mierda; ya su extraña humanidad era escasamente apreciada en todas sus características. La pequeña y moderna nave en donde viajaba el Comandante fue inutilizada por su discreta tripulación, la cual abandonó luego dicha nave transportándose en una chalupa de emergencia, también dotada de impulsión hiperespacial; la idea era marcharse a toda velocidad, pues los oficiales dejaron al Comandante justo en la órbita de MPFSSS. A este planeta se envió un mensaje de radio que decía que para allá iba el Presidente en persona, solo y desarmado, a mandar al carajo al cagón del Presidente local o lo que fuera que tuvieran, al cual agrandaría el ojete a martillazos para que lo aprovecharan bien en aquella luna de Procyon tan conocida, adonde también pensaba llevarlo arrastrándolo del forro del culo una vez que terminara él.

   En JFFTTPP sobrevino poco después una terrible revolución. Fue cuando todos los habitantes se dieron cuenta de que el Presidente había cerrado definitivamente las cisternas de líquido rojo, dejando seco el planeta en minuto y medio. El Soberano fue derrocado y le arrebataron las llaves de control de las cisternas de muy mala manera, luego de lo cual alguien se las arregló para fletar una nave a la luna de Procyon. MPFSSS invadió el planeta poco después, y como las cisternas estuvieran todavía medio llenas es fácil imaginarse en qué terminó esa invasión, y también el resto de MPFSSS en cuanto pudieron viajar las noticias, y asimismo DPFFKKTL, ya que los de MPFSSS por fin habían conseguido llegar ahí (junto con el líquido rojo). Lo mismo que otras muchas especies; qué lástima para los fanáticos de la vida extraterrestre.

   Y todo por subestimar a Poroto Gómez; quién lo hubiera pensado. Ahora, si alguno de nosotros quiere agradecer que no nos haya sojuzgado una especie alienígena, o que no tengamos que estar siempre mirando los radares, ya sabe a quién dirigirse. A Poroto Gómez se lo encuentra en la pieza de la pensión, a cualquier hora, o abrazado al farol frente al almacén. También a cualquier hora.

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5 pensamientos en “Una vez, Poroto Gómez salvó por sí solo a la raza humana

  1. Dr. Zaius

    ¡Buenísimo! ¡Hilarante! Esto me pareció de 10: “No podemos descifrar a este gigante intelectual- dijo el Comandante al Presidente, o lo que fuera que tuviesen en ese planeta-. Carecemos del instrumental necesario para medir su potencial y su flujo telepático es demasiado rápido para las máquinas.” 😀
    Pero, ¿por qué los ETs hablan una mezcla de mejicano con lunfardo? Enigmas del universo.

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