Los inquietantes corn dogs de polenta

sausage-948839__180   Ayer sábado, agotada por completo la resistencia ante los doscientos grados de temperatura reinante, te habías decidido a realizar un antojo de larga data: tales son los corn dogs, de atractivo aspecto tostado clavados en su palito. El objetivo era cenar con el doctor Zaïus algo delicioso y rápido de hacer, y que no demandara mucho esfuerzo. Con tal objeto, emprendiste una investigación en Internet, pues a pesar de haberlos visto en un sinnúmero de películas ignorabas por completo su composición química.

   Luego de consultados unos tutoriales en Youtube, diste entonces con su verdadera receta, consiguiendo erradicar algunos mitos y preconceptos que habías elaborado, tales como:

1- Los corn dogs no son salchichas envueltas en polenta, pasadas por huevo y rebozador y fritas a continuación.

2- Tampoco son salchichas envueltas en mostaza y puré, pasadas por huevo y polenta, y fritas a continuación.

   Los corn dogs son salchichas pinchadas en un palito, pasadas por una mezcla de pan de maíz y fritas a continuación en aceite muy caliente. En México las llaman banderillas, y uno de los tutoriales explicaba que tranquilamente podrías freír, en lugar de las salchichas, trocitos de queso mozzarella o similar. Se te ocurre un trocito de queso envuelto en una fetita de paleta o jamón cocido, o algunas verduras cocidas al vapor, como coliflor, brócoli, zanahoria. 

   Las salchichas se pasan por la mezcla crudas; el palito es para que se puedan untar bien y sumergir en el aceite completas, y retirarlas luego tomando el palito con una pinza (se ve que es un palito de brochette). Bien vistas las cosas, los corn dogs son como buñuelos de salchichas.

   Los tuyos presentan algunas alteraciones respecto de la receta original, derivadas sobre todo de tu capricho, también de larga data, consistente en encontrar usos para la polenta que excedan la invencible combinación con algún excelente tuco y un generoso pedazo de queso cremoso. Esta vez, pensando que finalmente lo habías encontrado, decidiste reemplazar la harina de maíz de la receta por polenta. El Gran Rulemán te indicó que no son exactamente lo mismo, pero vos dale y dale con la polenta. Ni siquiera quisiste usar fécula cornflour-539461__180de maíz, que era la alternativa.

   La masa la hiciste, entonces, con una taza de polenta, una y media de harina leudante (la otra alternativa era usar levadura), una de leche y una cucharadita de té de sal. Decidiste obviar ingredientes de los tutoriales que no consideraste cruciales para la receta, como ser un cubito de caldo, o azúcar, porque sólo tenían por objetivo aportar sabor y, no habiendo hecho nunca los corn dogs, no sabías qué sabor ibas a preferir. Los tutoriales eran extranjeros y no sabías si tu paladar iba a coincidir en todo con ellos. También, aunque no lo decía ninguno de los tutoriales, herviste las salchichas en lugar de dejarlas crudas.

   Como la polenta es dura, la dejaste hidratar una hora en la leche antes de agregar la sal, la harina de trigo y dos huevos. La pasta quedó bastante espesa, como debe ser para que no se resbale de las salchichas. Como no conseguiste los palitos, decidiste embadurnar las salchichas con dos de tus falanges, igualmente efectivas, aunque por ahí a las salchichas a veces les quedó un puntito desnudo. Para la próxima, decidite a usar los palitos, o a cortar las salchichas por la mitad para poder emplear al menos mondadientes, porque además, la verdad que es más cómodo.

   También decidite por esperar a que sea día de semana para poder conseguir la harina de maíz en una dietética, o al menos el almidón, ya que en efecto la polenta podría no ser la opción ideal para realizar estos corn dogs. No es que la masa quede fea o que la polenta no se cocine; en efecto, has hallado que la masa queda de agradable sabor y hasta algo crocantita por la polenta, que se cocina perfectamente, pero al poner las salchichas en el aceite, como la polenta es más pesada que la harina de trigo, la masa se resbala ligeramente de la salchicha y hace que el corn-dog no quede perfectamente cilíndrico, sino más plano en el fondo como resultado de este deslizamiento. Igual, por el momento, te conseguiste una buena mostaza y un ketchup picante de lo más delicioso, y pocos momentos después de sentarte con el Doctor Zaïus a evaluar el experimento, ya no quedaba de él más que el recuerdo.

   Conclusiones: quedan ricos, pero son mejores los insidiosos frankfurt, porque destacan mejor la deliciosidad de la salchicha. Hiciste bien en no emplear azúcar; habría sido demasiado, porque la masa queda como dulzona. Quedan por experimentar en el futuro aquellas combinaciones que se te habían ocurrido; irresistible la idea de ir a un picnic y ofrecer a todos “salchichas con puré” pinchadas en un palito.

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(Imágenes de Pixabay)

 

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14 pensamientos en “Los inquietantes corn dogs de polenta

  1. El Gran Rulemán, sabio y bello sobre todas las cosas

    Ja ja ja! Como dice el Gran FIlósofo exitencialista del siglo XX Chespirito en su papel de El Chavo: “Echando a perder se aprende” ja ja ja

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  2. Dr. Zaius

    Cómo va a ser obvio, si usted no los ha probado, Valdemar (o como quiera que se llame). Me refiero a los preparados por donna Nadie, que tienen su idiosincrasia.

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  3. El Gran Rulemán

    No necesito probar los Frankfurt de Don Nadie, con los mios me basta, o ¿qué se piensa que es la única que sabe hacerlos? Yo los hago hace años, no es un capricho pasajero, y no hay nada que me interese menos que la idiosincracia de Don Nadie…

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    1. nadieavatar Autor de la entrada

      Por supuesto; el tiempo que pasa halagándose a sí mismo no le deja tiempo para nada más, aunque sean mis incomparables Frankfurt. Mmmm… Me parece que acá va a haber una encendida refriega tipo Aquiles y Agamenón… No debí haber hecho esos Frankfurt tan deliciosos…

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  4. El Gran Rulemán, Balder el Bello

    Ni Don Nadie ni el Dr-¿¿¿en-qué???-Zaius tienen la jerarquía moral, espiritual, intelectual para probar los Frankfurt del Gran Rulemán.

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