El fin de la eternidad

images   Cuando empecé a leer ciencia ficción, hace tantos años, éste fue el primer libro que encontré. Venía en la colección de Biblioteca de Ciencia Ficción,  Hyspamérica. Comencé a leerlo la noche posterior al acto de colación, en mi segundo año en el colegio secundario. La temperatura era hermosa; tenía todo el verano por delante y un libro maravilloso entre manos, para leerlo ya mismo. De noche subiría a la terraza, para reconocer constelaciones con un mapa celeste. Considero que no existe mejor iniciación para la vida de un lector de este género.

   A esta novela Isaac Asimov la escribió en 1955, y me recuerda a Mundo anillo, aunque de una manera diferente. Mundo anillo me parece una obra maestra de Arquitectura en lo que refiere a la creación de un mundo físico. El fin de la eternidad lo es en cuanto al tiempo. Por supuesto, se trata de Isaac Asimov… qué esperabas. Pero es que mientras cientos de miles de libros se enfocan en el aspecto pintoresco de la cuestión del tiempo, trabajando eventos puntuales en la vida de los personajes, sobre todo los relacionados con las paradojas y los traslados al pasado, al futuro y las realidades paralelas, el muchacho Asimov se arremanga, toma el asunto… y te organiza todo el futuro de la humanidad, generando todo un andamiaje de hipótesis basadas en la posibilidad de manipular la realidad, a través de los traslados en el tiempo.  images   Obvio, no se olvida de las paradojas. Ni del viaje. La técnica, la maquinaria, las consecuencias, para la Humanidad y los personajes en particular… Te digo, que no se deja nada afuera. Incluso elabora todo un complejo sistema de castas para organizar los personajes de esa particular sociedad, que se mueve como una compañía de títeres manipulados por dioses humanos, científicos, que permanecen extranjeros respecto de ella, y a los cuales nunca ven, aunque saben que de hecho existen… Es imposible que lo visualicés. Tenés que leer el libro.

   No me extraña para nada haber tenido que releer esta novela cuatrocientas veces (por lo menos) desde que dejé el secundario. Lectura tras lectura, aparecen elementos nuevos que antes se me habían escapado. Es asombrosa la manera en que, más vamos conociendo sobre un tema, más nos vamos dando cuenta de que nos habíamos quedado tranquilos en cuanto a la comprensión del asunto, solamente porque no lo habíamos llegado a descifrar bien. Y no es que ahora lo haya hecho, ¿eh? En mi propio libro, la cuestión del viaje en el tiempo no aparece. Eso queda para un libro futuro. Para ese entonces, espero haberlo captado bien. Aunque con justificaciones ciertas y productivas, le saqué mucho jugo a esa negación, pero el viaje en el tiempo para mí, como escritora, es como ese puntito en el medio de la espalda que nos pica, que no alcanzamos, y que sencillamente tenemos que rascar, y no llegamos…  images

   Y espero que, al leer el libro, no me vengas con pelotudeces como que la Nova Sol no puede existir, porque el Sol no tiene esas características y de hecho no puede explotar para nada, y cosas por el estilo. Yo quisiera saber si hoy, con tanto como conocemos y tanto como hemos actualizado los conocimientos, alguien hizo más que retrabajar la paradoja del encuentro abuelo-futuro nieto, por muy vistoso que sea.

   Esta novela puede ser considerada como un antecedente de la Saga de la Fundación, la cual no he leído aún. Las arenas del tiempo, tan implacables siempre, siguen ocultando a mi vista todo tipo de libros maravillosos, pero a esta particular saga debo tenerla en mente, porque al volver a pensar en El fin de la eternidad, llego a la conclusión de que no sería extraño que mi propia saga vaya en la misma dirección, ya que a mí también me encanta edificar cosas. Guardando las distancias, por supuesto. Dudo poder hacer una ingeniería del universo así de eficiente, aunque viva trescientos años.

   Igual, si en el futuro yo llegara a sacar siquiera una uña encarnada que se pareciera a la de Asimov, ¡sería el logro de una vida para mí!

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10 pensamientos en “El fin de la eternidad

  1. Dr. Zaius

    Yo lo leí una vez y me bastó. Mi comprensión del espacio-tiempo es vasta y profunda. Es muy interesante conocer sus orígenes en la sci-fi, donna Nadie. ¡Y no se haga la modesta!

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    1. nadieavatar Autor de la entrada

      Si usted piensa que algún día me puedo parecer a Asimov, es un zalamero. ¡Y un abombado! Y no me venga con que lo leyó una vez y le bastó. ¡Usted es más agrandado que el calzón de una señorita prostituta! Y gracias por lo de los orígenes, pero eso aplica sólo a mis lecturas; es la punta del iceberg. En realidad yo soy el resultado de un experimento genético. Tendría que conocer a mis familiares.

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  2. El Gran Ruleman

    Gracias a esta entrada de su blog, me acorde de una pequeña coleccion de cuentos de Asimov que lei en mi adolescencia…Busque los libritos y los encontre! Gracias Don Nadie! Aunque la nostalgia no me la permito, me encanto encontrarlos!

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    1. nadieavatar Autor de la entrada

      Gracias, oh Gran Rulemán. Aunque este comentario suyo me produce una gran decepción; su maldad habitual es como un tónico vivificante. Como un dedo en las hemorroides que la despierta a una y la mantiene alerta.

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