Decididamente tal vez / La segunda invasión marciana

images   En estas dos excelentes obras de los hermanos Strugatsky, a quienes visito otra vez, se repiten muchas de las características de su primera obra comentada aquí, Picnic extraterrestre, si bien el tono es muy diferente. Se trata realmente de dos obras divertidas.

   La cansada falta de sorpresa y de esperanza de Picnic extraterrestre, la convivencia con elementos extraños, ajenos, legados o más bien “caídos del cielo” por obra de una civilización foránea, esta vez resultan aderezadas con un sentido del humor ingenioso y ácido, que puntúa los relatos con incidentes bizarros, y graciosos, a veces absurdos, detalles de la vida cotidiana. Tal vez recordando un tanto a aquella maravillosa obra, Marciano vete a casa, de Fredric Brown, aunque con un ritmo más lento, más sencillo, una ingenuidad más marcada de los personajes. Y una penetración psicológica mayor, podría decirse, como en ocasión de Picnic extraterrestre.

images   Decididamente tal vez (1978) comparte con Picnic extraterrestre esa presencia de la amenaza de otro planeta que acecha, pero que no se ve. Esos ruidos, esos eventos, los desplazamientos fantasmáticos de Picnic extraterrestre persisten en Decididamente tal vez, bajo la presencia de la paranoia de los protagonistas. Se trata de una paranoia concienzudamente definida por los hermanos Strugatsky, y que aparece sustentada por un prolijo razonamiento filosófico. Una paranoia dibujada con hechos, pero minuciosamente explicada. Razonada.

   Imaginate ser un científico que, cada vez por una razón diferente, en cada ocasión en la que se sienta a hacer su trabajo le sucede algo que se lo impide. Encontrás que a tus amigos les sucede lo mismo. Imaginate que elabores razones científicas para explicar este hecho. Imaginate que se lo achaques a una conspiración obra de una civilización extraterrestre. Imaginate que la otra opción sea relacionarlo con la segunda ley de la termodinámica. La confrontación entre ambas posibilidades no se resuelve en el libro; queda planteada. Los hechos son los hechos, y los personajes están atrapados por ellos; paranoia, conspiración extraterrestre, leyes de la física… da igual; sólo les queda sobrevivirlos y seguir adelante con ellos a cuestas. Ya sé que es una comparación muy traída de los pelos, pero estas dos obras que estoy mencionando no dejan de recordarme a El proceso de Kafka, llevado a la especulación científica.

   Hay algo en el aire; hay algo en el mundo, y no ves qué es, pero sabés que está ahí, y te sentís lleno de fatalismo, de temor, porque no podrás impedir que llegue, porque es parte del universo, del mundo, y ahora tuya. Es sólo que en Decididamente tal vez y La segunda invasión marciana te encogés de hombros y decís, “Y bueno…” Quizás un poco más en La segunda invasión marciana.

images   Decididamente tal vez está entre Picnic extraterrestre y La segunda invasión marciana. Es un libro menos sombrío que Picnic extraterrestre, con llamativos toques de humor aunque también lento… La segunda invasión marciana (1968), directamente es pura parodia.

   Los marcianos han llegado a la Tierra y es un hecho de la vida como cualquier otro. De hecho, el protagonista, el señor Apolo, profesor retirado, está más preocupado por cuándo llegará su jubilación y por la aventura que su hija Artemida está teniendo con el señor Nikostratos. Para él, las tribulaciones que los marcianos ocasionan son de orden burocrático.

   El relato está escrito en primera persona y desde el punto de vista del señor Apolo, quien, como en las obras de los hermanos Strugatsky que leí hasta ahora, da toda clase de opiniones y detalles sobre su vida, pensamientos y los de sus semejantes. Este detalle de estar escrito en primera persona es lo que hace que el relato resulte refrescante y muy fácil de leer; la personalidad del señor Apolo, apocado y temeroso, aparece perfectamente dibujada y mueve a risa a cada paso. Como siempre, los marcianos permanecen fuera de la vista, a no ser por un par de visiones fugaces y fragmentarias, pero los comentarios del señor Apolo dan una buena idea de ellos… Esta vez no desde el punto de vista científico, sino desde la óptica de un simple hombre de pueblo, sometido a tejes y manejes que le son ajenos y lo presentan como una suerte de marioneta de diversos poderes, que para él se unen en cuestiones como el pago de los impuestos o el cambio de la moneda en la que podría llegar a cobrar su jubilación… el jugo gástrico. Sí, leíste bien; el jugo gástrico.

   No te cuento más porque yo tampoco sé nada. Los marcianos quieren jugo gástrico porque quieren jugo gástrico, y eso es todo. Si esta hilarante metáfora esconde algún chiste político que un ruso entiende perfectamente, tampoco lo puedo decir, pero te digo que insisto en mi comparación con Kafka, esta vez llevada al terreno de lo absurdo, más la especulación científica… más cierto fondo oscuro que te borra la sonrisa de la cara, al llegar al final del libro. Ciertas situaciones para entender las cuales no hay ninguna necesidad de ser ruso, por cierto, si comprendí bien.

   Como sea, La segunda invasión marciana es un libro que me ha gustado muchísimo. Sólo porque la ciencia ficción sea alegórica y con frecuencia sustentada por profundos razonamientos filosóficos, no quiere decir que no pueda ser divertida. Es más, debería serlo todo lo posible.

   ¿O no nos pasan a todos aventuras como las del señor Apolo?

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2 pensamientos en “Decididamente tal vez / La segunda invasión marciana

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