El sobrenatural y ultraterreno GUACAMOLE

guacamole-1119038__180   Como Rodrigo te trajo de regalo cuatro hermosas y brillantes paltas, el día que vino a llevarse los vidrios de las ventanas que ya no necesitabas, en cuatro ocasiones te has decidido, estos días de lluvia ininterrumpida en los que necesitabas una subida de endorfinas, a hacer uno de tus platos preferidos, de tal deliciosidad que induce al delirio. Este plato es el guacamole, tan sabroso como saludable, pues los vegetales involucrados tienen un sinnúmero de beneficios que los vuelven una bendición para el cuerpo humano.

   Más el tuyo, siempre falto de vitaminas del complejo B y E, de los que tanto posee la bondadosa palta, y al que no le vienen mal las propiedades antisépticas y la baja en el colesterol que provoca el poderoso ajo, y mucho menos la aniquilación de grasas y el aporte de la simpática vitamina C del sanador limón. Proveniente asimismo de la casa de Rodrigo, con la descripción aportada ya hace algún tiempo, y sin necesidad de repetirla puesto que además un limón es un limón, por excelso que sea.

   Entonces, contás cómo hiciste el guacamole para que el amable lector pueda reproducir esta maravilla de la cocina, casi tan bendita como la sopa de pollo Super que cura cualquier gripe.

avocado-74260__180   En primer lugar, agarrá una de las ensaladeras transparentes que las paltas son grandes. Tomás una, la seccionás finamente al medio cortando la pulpa con un cuchillo hasta llegar al enorme carozo, todo alrededor de la palta, y después hacés palanca y separás suavemente ambas mitades. Posteriormente, agarrás el carozo, que te ocupa más o menos la mitad de la palta, y o lo plantás o lo tirás a la basura. Plantarlo es buena idea, pero si después vas a tener adónde poner la planta; fijate que la palta saca un árbol tan grande que si lo ponés en el patio es capaz de tirarte la casa. Y es dudoso que vaya a sobrevivir en una maceta, pero qué tentación.

   Seguidamente, y una vez que raspaste bien toda la cáscara de la palta y tenés completa en la ensaladera la maravilla verde, le echás el jugo de medio limón, si es muy grande, o de uno entero si es chiquito, y una, o más bien media cucharada tamaño té de sal, y lo pisás todo muy bien, rapidito rapidito, con un tenedor, hasta obtener un puré muy fino y cremoso. Esto es así porque si no, la palta se oxida y se pone negra a gran velocidadgarlic-1326695__180.

   A continuación, le picás en los cuadraditos más diminutos que puedas hacer un diente de ajo bien gordo, o todo el ajo que puedas soportar, que en tu caso es bastante; al punto de que un par de veces te equivocaste y le pusiste tanto ajo que ni vos lo podías soportar. Y lo mezclás muy bien con el puré de palta que ya tenías.

   Lo que sucede luego queda a cargo de quien se coma el guacamole. En tu caso, alguna vez has puesto un hermoso pimiento rojo bien arriba de una hornalla encendida, girándolo para que se vaya poniendo negro y poder quitarle la piel quemada, bajo el chorro de agua fría. En cubitos pequeños, el pimiento rojo asado queda delicioso en el guacamole. Le da un sabor muy fino que combina perfecto.

   Otra opción, es ponerle un tomatito en cubitos pequeños, pero es tu opinión personal que el tomateavocados-386795__180 arruina el guacamole lamentablemente. Sabés que es lo tradicional en el guacamole, que es un plato de origen mexicano, pero gustos son gustos, dijo una vieja, y como sos de nacionalidad argentina, te consolás con eso, y no le ponés tomate al guacamole. Con toda la furia, le ponés poner un poquito de perejil, cosa que en realidad nunca hiciste, pero pensás que como el perejil queda tan bien con el ajo seguro resultará muy rico.

   Y eso es todo. El guacamole es tan sabroso que es difícil pensar en algo con lo que no combine, salvo que lo quieras acompañar con café con leche. Es bueno como guarnición de carnes frías, acompañando nachos o papas chip, galletitas o incluso un poco de arroz integral, o lo que se te ocurra. En tu caso, hoy te lo vas a comer untándolo sobre unos palitos de maíz, porque te quedó de anoche, dado que el Doctor Zaïus es como los vampiros y no puede comer nada que tenga ajo, y te has guardado el guacamole.

   Y no hagas el guacamole con vinagre. Si no tenés un limón, andá y compralo que aquí no hay sustitutos; también podés cortar la palta para que no se pudra, y guardarla en la heladera para cuando lo tengas. El vinagre de ahora viene que parece agua, y especialmente si es la primera vez que probás el guacamole, convertirá todo el asunto en una gran decepción.

   Cosa que el guacamole, regalo de los dioses para el pueblo mexicano y para todos nosotros, no merece.

(Imágenes de Pixabay)

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14 pensamientos en “El sobrenatural y ultraterreno GUACAMOLE

    1. Nadie Avatar Autor de la entrada

      ¡Gracias! Tú también lo eres. Y hace bien escribir y encontrar que te entienden. También me encanta lo agridulce; cualquier cosa, incluyendo lo que pongo en el blog. Encuentro que así es la vida, y aunque me guste lo extraño, me agrada recordar de vez en cuando lo que vemos todos los días, y que también formo parte. También me encanta hallar una compañera que comparte el amor por la palta… o los aguacates. Y sí; la comida es de los mejores recordatorios de nuestra tierra. Pero no llores, ¡me pondré triste!

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  1. Balder, El Gran Ruleman

    ¡Perdon!!! Una feminista como Ud. no debería dejarse defender como si fuera una doncella indefensa… Primero que no es más doncella y segundo que de indefensa no tiene nada…tiene una lengua bastante viperina….y Zaïus que se dedique a cantar tangos de Julio Sosa…

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    1. Nadie Avatar Autor de la entrada

      Aunque es cierto que yo no necesito que me defiendan, todavía me conmueve el gesto. Demuestra consideración y humanidad. Y si el Doctor Zaïus quiere cantar tangos que los cante o no, o ahora hay que esperarlo a usted para decidir la agenda del día… En cuanto a usted y el hecho de si soy o no doncella, o su ridícula acusación de que sólo porque me quejo de la discriminación soy feminista, mejor cierre la boca que el aliento a naftalina me marea.
      Váyase a tomar el copetín y cómprese la gomina para el pelo, y no joda más.

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