Las aventuras de Andrés, el que viene una vez por mes

astronaut-and-astronaut-1151684__180 Cuando escribí el post sobre Helen Sharman, me quedó cierto detalle de la nota que comentar, el cual me proponía desarrollar hoy. Pero hete aquí que, frecuentando Twitter, me encontré con este interesante artículo que apareció en el blog Naukas, cuyas notas siempre me parecen tan interesantes. Cierto contenido que vi citado en ese artículo, me movió a escribir este post porque me resultó curioso y particularmente ridículo (las conclusiones a las que mueve el tema; no el artículo).

   En efecto, se trata del misterio femenino más temido y odiado por los hombres. Tan temido y odiado, que fue usado como uno de los tantos pretextos para cerrar a las mujeres también la puerta a la investigación espacial, y no reconocer la mentalidad neandartheliana que necesita que, cuando los muchachos vuelvan de la guerra, o del espacio, o de enlazar las vacas, o de donde sea, encuentren a la doña en la cocina con la cenita caliente. Verdaderamente, gente que se dedica a poner satélites en órbita y poblar estaciones espaciales y, próximamente, colonias fuera de la Tierra, debería poder elaborar mejores argumentos.

   “No, querido, no estoy de humor porque tengo el período” es una buena excusa, al igual que “no querida; estás con el período”. El dolor de cabeza, y cualquier dolor incrementado, los cambios de humor, la hinchazón generalizada, la retención de líquidos, todos estos también son buenos argumentos para el malestar y la negación a realizar ciertas cosas. Es sabido que las mujeres estamos sometidas al influjo de muchas hormonas, que afectan nuestro comportamiento igual que la testosterona de los hombres cuando van a la cancha, por ejemplo; afortunados ellos de tener que lidiar con una sola hormona.

stork-1352713__180   Fuera de eso, la menstruación, porque, nombrémosla, de eso se trata, es una excusa patética para todo. La peor que había escuchado hasta ahora es De vez en mes, de Ricardo Arjona. Si no la conocés, lectora mujer, no la escuches cuando tengas el período; lector hombre, no la escuches nunca. Yo la escuché una vez y… tengo diez minutos tratando de documentar adecuadamente mis sentimientos para contarte. La menstruación es LA PEOR EXCUSA EN LA HISTORIA DEL ARTE para escribir una canción. Sobre todo si es de Arjona; no sé qué tiene ese hombre con la medicina; como si no fuera suficiente ser un músico terrible y peor poeta (lo lamento si sos fan, querido lector; es sólo mi opinión).

   Pero repito, eso fue hasta hoy, cuando leí este artículo de Javier Peláez y otros que enlaza, y en los cuales se hace mención al período menstrual como un gran motivo de inquietud, entre los científicos dedicados a la investigación espacial. Entre otras razones.  A saber:

1- NADA DE NADA: En uno de los artículos, se muestra el texto de la carta a una aspirante femenina que quería ofrecese como voluntaria para ser parte de misiones espaciales, y a la que se respondió con un “gracias” por interesarse en los programas, pero que por el momento no se tenía contemplada ninguna misión que incluyera mujeres, y que tampoco se la pensaba tener para el futuro. Hillary Clinton también menciona una carta que escribió a la NASA a los trece años, preguntando qué tenía que hacer para convertirse en astronauta, para recibir la misma respuesta, poco más o menos.

   Ésta es la excusa más honesta: NO es NO. El resto de las explicaciones que dan para evitar emplear mujeres es tan estúpido, que hubiera sido preferible que dijeran la verdad. Es mejor decir que prefieren a las mujeres en la cocina, descalzas y embarazadas, a decir que:

2- NO PODÉS IR AL ESPACIO PORQUE TE PUEDE VENIR EL ASUNTO Y ES PELIGROSO: Y aquí hace aparición nuestro amigo Andrés. En otro de los artículos citados, se menciona que, para Estados Unidos al menos, la menstruación no era algo bueno en una misión espacial, por el peligro, no sé, de fugas, se podría pensar, ya que (el artículo lo menciona así, tal vez citando) los fluídos normalmente salen del cuerpo a presión. Respetuosamente, quisiera cuestionar algo. Cada vez que se menciona el flujo menstrual, se le dice así, lo cual no está mal, o les dicen “fluídos”, cosa que me gusta menos. Los “FLUÍDOS” son tejido inservible del interior del útero; sangre, si la queremos hacer más corta. Digámosle al pan, pan y al vino, vino, que somos todos grandes y ya sabemos de dónde vienen los bebés (basta de la cigüeña de Arjona). Y con eso de que sale a presión… ahí también me gustaría decir algo, porque mencionado así, suena como el chorro de una hidrolavadora, caramba.

   Respecto al peligro de las fugas, científicos de la NASA, ¿no habrán estado exagerando? ¿No llevan calzones las señoritas astronautas? ¿Saben algo de higiene femenina? ¿Es que andan por la vida remando entre ríos de sangre y manchas en las paredes, producto de menstruaciones repentinas e incontrolables? Qué suerte que parece que ese problema lo tenían sólo en Estados Unidos; unos meses después de que Hillary Clinton recibiera su carta de rechazo, Valentina Tereshkova era enviada dichosamente a su misión espacial. Y sin duda valentina-tereshkova-vostok-6-580x384antes de irse, si tenía una sospecha sobre su propio “asunto”, hizo lo que todas nosotras en ocasiones menos solemnes: se metió una cajita de tampones en el bolsillo, y allá vamos.

3- NO PODÉS IR AL ESPACIO PORQUE TE PUEDE VENIR EL ASUNTO Y TE PUEDE HACER MAL PARA LA SALUD: Acá estuvieron a punto de cacharme. Es decir, yo soy mujer y sé de qué se trata esto desde mis trece años, pero no lo sé todo en la vida. Si me dicen que el comportamiento de los líquidos en microgravedad es diferente que en la Tierra, y que la sangre podría retroceder hacia el útero y causar endometriosis, yo me lo creo. Podría argumentar que ya en mi viaje de estudios, había chicas que, para evitarse el período durante las vacaciones, lo regulaban con pastillas anticonceptivas, teniendo a la mano los científicos métodos más sofisticados, sin duda… pero bueno, me lo podía llegar a creer. Luego, en el mismo artículo, me encuentro con que los médicos establecieron que la endometriosis se podía dar, pero sólo si este asunto del retroceso era crónico, es decir que depende de cada señorita astronauta. Y además, las fibras de los tampones podían llegar a contrarrestar esta tendencia de los líquidos de ir hacia arriba: algo que todos podemos comprobar simplemente volcando agua sobre una mesa, y acercando despacito un repasador, que sin necesidad de apoyarlo sobre el agua comienza a atraerla de inmediato, apenas la toca…

   No nos consta nada de Valentina Tereshkova, de quien no ha trascendido si le vino o no mientras estaba trabajando de astronauta, pero señoritas cosmonautas posteriores nos han confirmado lo estúpido de este argumento de las peligrosas menstruaciones, mencionando que no notaron nada raro y ninguna diferencia entre sus períodos durante las misiones, y los que tuvieron aquí en la Tierra. Esto refiere también al punto 2 de este post.

3 B- Enlazado a uno de los artículos hay un reporte técnico de la NASA. Está en Inglés, y no en uno tan llano que te  lo pueda traducir de manera fidedigna y sin dudas, así que abajo te lo cito para que puedas mirar vos, aunque te puedo decir que hay un par de palabritas muy llamativas. “Salud reproductiva” y “embarazo”, entre otras. No me voy a parar a analizar detenidamente este reporte, porque además de comprenderlo imperfectamente, creo entender lo fundamental. Se menciona en este reporte que se hacen estudios para analizar estos aspectos en relación con las mujeres y de qué manera la estancia en el espacio puede afectarlas… Pero creo que en este caso los científicos de la NASA están pecando de exceso de generosidad.

   Me parece que a estas alturas, ya todos sabemos que en el espacio los astronautas están sometidos a radiación, y que esta radiación puede afectarlos negativamente; las células reproductivas son particularmente delicadas. Pero las gónadas masculinas son igualmente sensibles, y allá van los muchachos cada vez que pueden, sin que nadie les endose un calzoncillo de plomo, y ellos van contentos a sabiendas de estas cosas. Tengo que investigar si también están siendo estudiados los efectos de la radiación sobre estos gametos, porque no me gusta hablar por boca de ganso. Tampoco en el reporte o en ningún artículo dice que esto es un argumento para no enviar mujeres al espacio, pero la verdad no me cuesta nada pensarlo. Durante milenios no se ha hecho más que disponer del cuerpo de las mujeres a discreción, sin permitirles a las propias usuarias decidir sobre él acerca de cuestiones de fundamental importancia para su vida. Sí, hablo del aborto y de cualquier punto que se refiera a su función como madres, y no menciono otras cosas porque no pertenecen a la cultura occidental, y mucha gente podría no empatizar lo suficiente como para entender. Sí, hablo de la infibulación, y el uso del chador, y otro sinmúmero de cuestiones.

cat-1190315__1804- NO PODÉS IR AL ESPACIO PORQUE TE PUEDE VENIR EL ASUNTO, Y ES YETA: Acá ya tengo que terminar el post, para que todo el mundo se pueda reír a gusto. El artículo que leí, dice que en la gran mayoría de los accidentes aéreos de los años treinta en donde participaron mujeres, estas mujeres tenían su período. Entonces los científicos no se querían arriesgar a ponerlas en una cabina espacial. No quiero hablar mucho; el artículo no menciona números, pero puedo decir que me parece algo muy extraño. ¿De verdad? ¿Todas tenían el período? ¿Las mujeres causaron todos los accidentes? ¿Estamos actualmente tan seguros de las cosas? Es peligroso, ¿no?. Algo hay que hacer. ¿Mirá si los científicos tienen razón? Podríamos empezar a investigar los accidentes de tránsito; después podemos hacer como ese príncipe de no sé cuál país de Arabia, en donde no se permite que las mujeres manejen un auto. Ah, acá estoy imaginando las risitas del amable lector, y sus asentimientos con la cabeza ante esta broma… Año 2016; no por mucho madrugar vas a ver vacas en camisón.

    En fin. Voy a cerrar el artículo recordando una vez más a Helen Sharman. Todas estas mujeres de más arriba en el post, tuvieron que sortear más obstáculos que Helen; la excusa oficial para no permitirles participar en el programa espacial, era su falta de grado militar porque no eran pilotos con ese entrenamiento, una vez más, pero sobre todo, creo yo, cosas como las que leíste más arriba. Helen ya pudo ir, y un tecnicismo, producto para mí de los mismos prejuicios (sotto voce), la privaron de un merecido homenaje como la primera británica en el espacio. Pero creo yo que se va avanzando, y cada vez que un prejuicio idiota pierde una batalla, el mundo entero se hace más inteligente.

   Como siempre, voy a seguir investigando la cuestión. Entre los leídos, vi enlazados a otros artículos muy, muy interesantes, y aún no tengo tiempo de leerlos todos, porque algunos están en Inglés. Pero escribí el post porque estaba apurada por contarte.

   Y no escuches esa horrible canción de Arjona; no la nombro más porque no quiero despertarme gritando, esta noche.

   El artículo que te mencioné: ¿Cómo afecta la menstruación en el espacio?, de Javier Peláez. Link a Yahoo!: ♥.

     Ahí llegué desde Naukas La aldea irreductible,  de Javier Peláez y Guillermo Clemares, Lecturas y escritos (1):

   También de Javier Peláez: Cuando la NASA no admitía mujeres:

   De este artículo he sacado la foto de Valentina Tereshkova y las referencias a la mujer rechazada por la NASA, y Hillary Clinton.

   El reporte de la NASA en Inglés que te dije arriba:

   Artículo de Milhaud, Una menstruación espacial, en el blog Recuerdos de Pandora:

   Ahí se dan algunos detalles de las especulaciones de los científicos sobre la salud de las mujeres, durante la menstruación en el espacio.

   El resto de las fotografías es de Pixabay.

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4 pensamientos en “Las aventuras de Andrés, el que viene una vez por mes

  1. Balder, El Gran Ruleman

    Jajaja!!! Mientras leìa el artículo lo primero que se me vino a la cabeza es la monstruosidad que escribió Arjona… ¡¡¡Hiciste bien en reventarlo!!! ja ja aj

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