El ULTRATERRENO y OLÍMPICO Lemon pie

lemon-meringue-pie-992763__180   Ayer, dado que el calendario y el momento eran perfectos para festejar a Rodrigo por su aniversario de natalicio, hiciste por su pedido el fantástico, aplaudido y poco frecuente lemon pie, tal como te lo enseñaron en la ilustre escuela de cocina adonde fuiste hace tiempo. Fantástico y aplaudido porque es en verdad fuera de este mundo, así como lo hacés; poco frecuente, porque es muy difícil de hacer, sobre todo porque, dado que no es tu profesión, tu velocidad al realizar los diversos pasos no es lo que se dice notable y demorás como tres horas.

   La razón principal del éxito de este lemon pie verdaderamente asombroso, es que no se realiza con crema pastelera de limón, sino con lemon curd. La crema pastelera de limón no tiene nada de malo, y desde luego que el amable e inocente lector habrá degustado centenares de lemon pies que le habrán parecido un trocito de paraíso, y sin duda lo eran. Pero le podés prometer al incauto lector que, en el momento en que pruebe un lemon pie hecho con lemon curd, cambiará de opinión en menos que canta el gallo esposo de la gallina que puso los huevos para confeccionar este excelente postre. Por tu parte, pensá en repetirlo en un mes más, cuando el limonero de Rodrigo tenga más limones verdaderamente amarillos, que recién empieza la estación y ayer había muy poquitos.

lemon-1165294__180   Para empezar, como te dije, andate para el fondo y juntate cuatro limones bien maduros, gordos y bien amarillos, porque como les dijiste a tus sobrinos la semana pasada, que fue cuando te pidieron el lemon pie, lo más importante en este postre es la CÁSCARA de limón. No el jugo; no los huevos de yema bien anaranjada; no la harina bien cernida. LA CÁSCARA DE LIMÓN, y de limón de huerta; nada de esas cosas tristes y resecas del supermercado, que cuando los agarrás es lo mismo que rallar una pelotita de tenis.

   Vas a rallar los cuatro limones para obtener una buena cantidad de deliciosa y aromática cáscara, y después los vas a exprimir. Sólo vas a usar una parte del jugo, pero exprimilos bien y guardá lo que no uses; el limón que se guarda con la cáscara rallada se seca en la heladera, y después cuando lo querés exprimir se rompe. Una parte de la ralladura va para la masa, y el resto para el curd.

   La masa no es nada del otro mundo; sólo es masa quebrada, nada más que lbake-1039323__180e vas a añadir la ralladura de limón. Sabés cómo se hace la masa quebrada; formá una corona con harina leudante y azúcar, poné dentro dos o tres yemas de huevo, según el tamaño, y manteca en cubitos, bien fría. Uní todo con la punta de los dedos y rápido, que si se llega a calentar, estirarla y meterla dentro del molde va a hacer que te acuerdes de la autora de este blog y de su señora madre hasta el fin de los tiempos. Igual, si se te calienta, metela en la heladera un rato hasta que esté dura como para poder estirarla, y que no se pegotee en la mesa.

   El lemon curd, que es el relleno de limón que le hace toda la gracia al postre, es un asunto serio. No hay forma de transmitir todos los secretos para hacerlo bien, porque depende de muchas cosas y sobre todo de la experiencia, que es intransferible. El amable lector deberá performarlo cien veces, al igual que la autora de este blog, antes de que le salga como se debe, pero vale la pena, aunque más no sea para provocar la negra bilis de un centenar de familiares y conocidos maledicentes. El lemon curd bien hecho es el mayor aniquilador de suegras, milk-maid-1237364__180viejas ruleronas y cuñadas de toda la galaxia.

   Para comenzar, el amable lector debe conseguir la receta cuyas cantidades respetará religiosamente. La autora de este blog no las proporcionará, no por maldad, sino porque ha prometido a sus sobrinos que el día que se casen les obsequiará todas sus recetas especiales escritas a mano en un libro, y si las pone aquí, entonces qué gracia tendría. Pero le dará al amable lector unos útiles consejos.

   Primero: la temperatura es muy importante. El curd no tiene ningún tipo de fécula, y debe cocinarse SIN COAGULAR EL HUEVO. El laborioso lector debe conseguir un jarrito de acero inoxidable y mezclar a fuego muy bajito para que no se vaya a cortar la preparación; no lo va a dejar ahí con la hornalla quemando al palo como hace con la crema pastelera. Este proceso dura unos diez minutos, pero hay que estar muy atento para que no se queme. Aguantá el curd sobre el fuego hasta que espese todo lo que te guste, y después le ponés la ralladura de limón que quedaba y la manteca indicada, mezclando hasta que todo se integre perfectamente.

   A la masa quebrada la estirás con palote de madera y después la levantás con mucho cuidado, y la acomodás sobre el molde de vidrio que tiene Rodrigo, y que es igual que el de tu mamá, porque te olvidaste tu perfecto molde de chapa que tiene como mil años y ya está tan bien curtido, que no se le pega nada. Pero este molde de Rodrigo también anda bien. Lo enmantecaste y enharinaste por las dudas, pero la masa quebrada, al tener tanta manteca, es difícil que se pegue. Como estiraste la masa bien finita, te sobró un poquito y con eso hiciste bake-1091751__180galletitas para tus sobrinos, para tu mamá y para Rodrigo, que estaba soldando una estantería en el patio.

   A la masa la cocinás entre diez y quince minutos a fuego más bien fuerte, según qué tanto la estiraste. Debe quedar perfectamente cocida, porque después el lemon pie vuelve al horno sólo cinco minutos para dorar el merengue.

   Sobre el merengue hay muchas precisiones que hacer, pero en realidad es muy sencillo. Es necesario tener batidora; si dependiera del batidor de varillas, la autora de este blog jamás habría hecho un solo lemon pie en toda su vida. Puede hacer doscientas patadas de burro para los triceps con mancuernas de tres kilos, pero no puede con el batidor de varillas. A lo sumo usa un tenedor para mezclar, con toda la furia.

egg-whites-1187748__180   Para el merengue italiano, que es el que lleva el lemon pie, hay que prestar mucha atención al almíbar que se va a echar sobre las claras. Ponés al fuego más o menos tres cuartos de vaso de azúcar y medio de agua, mirando cada tanto el almíbar con una cucharita de té en la mano, y revisás la consistencia; el almíbar debe estar a punto de bolita dura, o sea casi a punto de caramelo. Cuando esté bien espeso, es hora de ir volcándolo sobre las claras batidas a nieve en un hilo muy muy fino, siempre batiendo a todo lo que da la máquina.

   Después es según el gusto: poné el curd sobre la masa, lo desparramás bien, y si te agrada usar la manga para decorar, encima le hacés unos rulos con el merengue. Si te gusta rústico, dejá caer encima del curd unos copos de merengue con alguna cuchara sopera para darle un acabado descuidado, aunque apetitoso. Después le das unos cinco minutos de horno para que se dore, y ojo que tu sobrino el mayor ya le arrancó un copito de merengue cuando nadie estaba mirando.

   Aunque estabas muy fatigada para quedarte a ver el éxito del lemon pie y estabas ansiosa, no había nada de qué preocuparse. Una llamada de tu señora madre mientras estabas escribiendo esta entrada te tranquiliza al respecto; el lemon pie salió tan delicioso que prácticamente los comensales del cumpleaños se chuparon las falanges hasta el hueso, y determinados parientes quedaron más intoxicados que si hubiera tenido salmonela.

   Y a Rodrigo le encanta, por lo cual quedaste muy complacida, ya que él es más bueno que el pan.

   A propósito, te olvidaste de comprar el pan que te encargó, pero bueno, estabas cansada.

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8 pensamientos en “El ULTRATERRENO y OLÍMPICO Lemon pie

  1. ladykrizia

    ah pero que maravilla! hacés lemon pie también?! decir que me encanta es poco, es lo más rico del mundo, no sé, me gusta más que Mads!! =P en serio, me puede el lemon pie, pero yo para cocinar soy una inútil, tenía una amiga que lo hace espectacular, pero anda en otra y ya no hace, o si hace ya no me invita, ja! asi que cada taaaanto me compro uno chiquito, si ya sé, muy triste lo mío, jaja

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    1. Nadie Avatar Autor de la entrada

      ¡No, triste no, para nada! El lemon pie es difícil; todo el mundo lo compra hecho y en panadería, que si no no se puede comer. Son unas cosas que dan lástima. Yo tampoco lo hago seguido, sólo en ocasiones especiales, porque es un laburo bárbaro. Si no fuera tan caro yo también me lo compro hecho, ¡ja ja!

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      1. Nadie Avatar Autor de la entrada

        ¡Ja ja ja! Ojalá te lo pudiera hacer llegar, pero tiene demasiada manteca; nunca resistiría el viaje! Si no, ya te lo mandaba, que la planta de mi hermano se cae de limones. ¡Una absoluta belleza!

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