La ciudad y las estrellas

49574316   Siguiendo con los comentarios acerca de memorables libros de ciencia ficción que me han fascinado, y deberían fascinarte también, te traigo éste otro de Arthur C. Clarke, La ciudad y las estrellas, de 1956. Éste libro me fue obsequiado por el Doctor Zaïus para Reyes del año 2009, si es que tal estadística te interesa. Y debería interesarte. Ahá.

   Es un libro impresionante, del cual lo primero que se me ocurre decir es que lo desabrido del título se justifica completamente. Cuando terminás de leerlo, ves el título y te preguntás, La ciudad y las estrellas, por supuesto, ¿qué otro título podría tener?

   El muchacho Clarke levanta tal obra de arquitectura sobre el universo conocido (y probable también) que no sé honestamente qué quedó fuera. Si me ponés a opinar, ni puedo decir cómo clasificarlo, en cuanto a las categorías de moda en la cual se encasillan actualmente las obras de ciencia ficción.

   Para hacer el comentario sencillo, la novela comienza en la ciudad de Diaspar, planeta Tierra, millones de años adelante. La ciudad de Diaspar es el resultado de una larga (obviamente) evolución de nuestra especie, como consecuencia de lo cual los seres humanos viven dentro de una cúpula que los aísla completamente no sólo del resto del planeta, sino de la totalidad del espacio exterior, incluyendo la mera visión de las estrellas. Esto es así porque hace (de nuevo) millones de años, el ser humano tuvo contacto con civilizaciones extraterrestres que lo empujaron de vuelta al planeta, cuando quiso avanzar en la colonización. Así, Diaspar se refugió en la Tierra y encontró la manera de preservarse para siempre. No sólo la ciudad, sino también sus seres, que son prácticamente inmortales: viven miles de años y han conseguido por completo la manera de evitar el nacimiento y la muerte, gracias a la mera evocación de sus almas a la existencia, en cuerpos totalmente adultos, y con una memoria total y completa de cuáles han sido sus experiencias anteriores.

   Perdón que me extienda tanto en esta descripción, pero la construcción de Diaspar me parece tan perfecta, que continuar con la lectura del libro, aún a pesar de lo fascinante que es, me ha resultado un anticlímax.

   Como a Arthur Clarke, aparentemente, no le ha resultado suficiente deslumbrarnos con el desarrollo de una historia que aparentemente le puede dar una explicación científica a la reencarnación, y que se adelanta a cosas como la realidad virtual y obras como Matrix unas cuantas décadas, prosigue con las aventuras del protagonista, Alvin, en la ciudad de Lys. No menos intrigante que Diaspar, debo señalar, con la salvedad anteriormente hecha.

   La ciudad de Lys también está en la Tierra, pero no tiene la menor relación con Diaspar. De hecho, tiene una conformación totalmente opuesta. Mientras que Diaspar ha conseguido la perfección en la continuidad, en Lys se parecen más a nosotros. Viven vidas de una duración normal, se reproducen como nosotros, gozan de la naturaleza, y no experimentan, como en Diaspar, el desapego que suscita la carencia de lazos biológicos. Además, y contrariamente a Diaspar, en donde se ha alcanzado cada prodigio posible gracias a la tecnología (y lo digo en serio), en Lys han cultivado y desarrollado las facultades mentales del ser humano (y también lo digo en serio). La variedad de experiencias reales en Lys es más amplia y son menos cerrados que en Diaspar al cambio, pero, al igual que en aquella ciudad, no tienen el menor interés en generar un contacto. Lo único diferente es que, mientras que en Diaspar la existencia de Lys es tabú y NADIE sabe nada al respecto, en Lys sí saben de la existencia de Diaspar. Es sólo que no desean la comunicación.

   Sin embargo, como parte de la fascinante arquitectura del libro, Alvin, el protagonista, posee entre sus congéneres una cualidad única que pondrá en peligro eso. Sin querer decir demasiado en mi entusiasmo, paso a la siguiente etapa en las formidables elucubraciones que Clarke ha pensado para nuestra especie.

   Tal es el contacto con las civilizaciones extraterrestres, y el cuestionamiento total de las realidades de Diaspar y Lys. Porque ni sueñes que te van a dejar estas ciudades sin explicación, ¿eh? Si tenías un favorito, como era mi caso, olvídalo. Como sucede en 2001, y al hablar de Diaspar y Lys, las experiencias de los personajes acabarán moviéndote a reflexiones, que se convertirán en las verdaderas protagonistas y harán que olvidés tus preferencias. Hay cosas más importantes.

   Hace unos días, yo estaba escribiendo fascinada sobre los agujeros negros y la vida a su alrededor, y los posibles mundos afectados por ellos.

   Clarke ha hecho una obra de ficción manejando estos temas un poquitito mejor que yo. Allí viene la explicación de Diaspar y Lys, y el cuestionamiento de sus realidades, y el futuro de las dos ciudades. Todo como parte de una conclusión final, que abarca al universo entero.

   Resumiendo, en esta novela, organizados en un ballet impecable y perfecto, que no te deja desamparado en ningún momento y se puede seguir hasta el final, no queda fuera ninguna cuestión filosófica que haya preocupado al ser humano, y hasta física también. Seres mortales, seres inmortales, seres dependientes de la tecnología, seres dependientes de otros seres, seres con capacidades extrasensoriales, con materia, sin materia, terraformación, manipulación genética y astrofísica… lo que quieras. Con todas sus implicancias.

   Las descripciones son ajustadas y llevan a visualizaciones perfectas; la trama me ha dejado muda ante su perfección. Como dije antes, no queda nada afuera. Me recuerda a obras como El fin de la eternidad, Bóvedas de acero, Hacedor de estrellas, y si me pongo a pensar seguro se me ocurren otras, y todo cierra, todo ajusta. En ningún momento es un collage o un maremágnum de situaciones y personajes, un abigarramiento que te aburre o que te marea.

   Es de lectura ardua, pero sólo si querés concentrarte y visualizar cada aspecto de estas brillantes civilizaciones inventadas por Clarke.

   Adelante. Tomate el tiempo y leé esta novela cuidadosamente. Te prometo que no tiene desperdicio.

(La imagen la encontré en un lugar que se llama http://www.todocolecciones.net. No sé en dónde encontró el Doctor Zaïus el libro que me regaló.)

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