Júpiter: el cofre de las maravillas

ew-580x435   Hace aproximadamente un año, yo hacía en este blog un recorrido de mi vida, entre otras cosas, y acusaba el impacto que me había producido el acercamiento a Plutón de la New Horizons. Manifestaba lo diferente que me había vuelto en esos nueve años y medio que la nave había viajado, hasta transformarme (también entre otras cosas) en una persona a la que le era natural ver fotos perfectas de Plutón. Repito ahora que me alegro de tener mi edad. ¿Experimentaría esta maravilla de ser más joven? ¿Sabría la diferencia entre tener que imaginar y asomarme a Internet para ver efectivamente cómo es Plutón? Y hoy me desayuno con las novedades sobre Júpiter… Me estremece de entusiasmo pensar qué cosas sabré a mis ochenta años. De qué tendré que sorprenderme. Qué entrada estaré escribiendo, anonadada, este día dentro de veinte años, por lo menos. Como te contaba en una entrada anterior, los descubrimientos científicos han venido a tal marcha, que veo que no le hice justicia a todo lo que hoy se sabe de Marte. Y no todo ha sido confirmar suposiciones en cuanto a él. Tendré que ocuparme de eso. Fui yo también demasiado rápido.

   El día de hoy, entonces, me convierto en una persona que sabrá nuevas cosas sobre Júpiter. El golpe no es tan violento como cuando se trataba de Plutón, pero de todas formas se trata de algo grande. Emocionalmente también, porque Júpiter se relaciona con una de las épocas más amadas de mi vida y mi libro. En cuanto a la ciencia…

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   Estoy segura de que pocos nos pusimos a pensar qué tanta de la información que teníamos sobre Júpiter eran suposiciones, a pesar de las sondas que se han enviado. Una sonda es un instrumento científico, que aparece sobre un planeta que ya viene cubierto de teorías, y mayormente lo que hace es confirmarlas. Yo daba por hecho que Júpiter tenía un pequeño núcleo rocoso; no me puse a pensar que no era posible que una simple sonda confirmara eso. Tampoco sabía que los datos de las sondas acerca de la composición de la atmósfera no eran concluyentes, porque dado el tamaño de Júpiter y la naturaleza de sus distintas zonas, los aparatos de medición habían caído en distintas áreas con una composición predominante u otra. Ahora la Juno fue para allá, y el lunes, cuando por última vez supe de ella, estaba por entrar en la órbita de Júpiter, precisamente sobre el polo, para estudiar atmósfera, magnetósfera, confirmar la existencia del núcleo rocoso gracias a la posibilidad de hacer diferentes cálculos usando los satélites de Júpiter, y yo no sé qué más. Quien, como de costumbre, hace un análisis de lo más prolijo y claro es Daniel Marín en su blog Eureka. Fijate que abajo te pongo los enlaces para que lo puedas consultar. Tiene dos o tres artículos perfectos y completos sobre el tema. Las fotos son todas del primer artículo citado.

   Juno salió de la Tierra en el 2011 y cuenta con paneles de energía solar; es la primera dotada así, aunque vaya tan lejos del sol. La razón es achicar el presupuesto. No fue esterilizada, también para ahorrar presupuesto, y su destino final es caer sobre Júpiter cuando termine, para no quedar flotando por ahí y acabar contaminando a Europa o algún otro satélite con microorganismos terrestres. Además, la radiación tan intensa de Júpiter la acabará en poco tiempo, de todas formas: Júpiter no es muy amigable, aunque sea un planeta que me cae tan simpático. Parece que lo que les interesa a los científicos de él, es conocer su origen, que no sólo puede decir muchas cosas sobre el planeta en sí, sino sobre el sistema solar en general. Asimismo, naturalmente, desean confirmar cosas como las que te puse en mi cuento sobre Júpiter, de las cuales gran parte eran hipotéticas. Muy bien fundamentadas, pero hipotéticas: parece que ese cuento es de verdad como Júpiter; el límite entre realidad y ficción es difuso, como el límite entre atmósfera y superficie en el planeta (también parece que la ficción no era toda mía; pero qué es la investigación científica sin imaginación que la impulse).

   La Galileo fue la primera sonda en órbita, pero Juno es la primera en órbita polar, para esquivar todo lo posible la influencia de los cinturones de radiación. Describirá dos órbitas idénticas antes de comenzar sus tareas científicas, y no volverá a estar tan cerca de Júpiter hasta el 27 de agosto (muy cerca de mi cumpleaños biológico). En total describirá 37 órbitas alrededor de Júpiter, cada una de catorce días.

   Las fotos de alta resolución que tendremos se deben a la JunoCam, que es el aparatito que obligatoriamente debe proveer la NASA para proporcionar interés mediático a la misión. Tal interés mediático es indispensable para poder configurar presupuestos, me imagino (tal vez también es el responsable de que tanta gente joven se tome eventos de esta envergadura con tal naturalidad). Dado ésto, la JunoCam no tiene en verdad tanta resolución y sólo durará unas ocho órbitas, pero considerando cómo han avanzado las cosas desde Voyager y Galileo, debe ser bastante y todos nos conformamos, principalmente los científicos de la NASA. Muchos temían que Juno no pudiera terminar su misión, pues su equipamiento, tantos por los costos como por cosas como el peso de la nave y la energía necesaria para transportarla, es escueto. El motor principal había fallado en una ocasión durante el viaje; tiene una sola computadora, no tiene calefactores con plutonio, carece de un recubrimiento completo de titanio, lo cual acortará la vida útil de algunos instrumentos… En fin, si Juno tuviera consciencia, habría pasado muerta de miedo todo su viaje hasta Júpiter. Es una nave kamikaze.

hs-2016-24-a-print-new-580x578   Me imagino todo lo que verá. Le será imposible transmitirnos todo; muchos incluso dudan del interés que tendrán las fotos de la JunoCam, pues tal vez reflejen sólo nubes de gases (lo leí en uno de los comentarios del blog de Daniel Marín). Pero me hipnotiza pensar en todo lo que presenciará Juno. Las brillantes auroras polares del planeta. El ruido de las ondas de radio; el movimiento de las bandas, el espacio negro con las estrellas perennes, el Sol diminuto a la distancia, las lunas enormes poblando el cielo, mortecinas… Una experiencia intrasferible. Juno no podrá transmitirnos nunca el sentimiento, la impresión. Sólo una misión tripulada podría lograr eso. Naturalmente, faltan unos cientos de años para que podamos llevar un humano alrededor de Júpiter sin que lo cocine la radiación…

   Ah, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?  San Roy de Blade Runner… Todo lo que Juno pudo haber sentido, se perderá el 20 de Febrero del 2018 cuando se desintegre en la atmósfera joviana. Todo lo que nos queda a nosotros, es aferrarnos a las imágenes de la JunoCam y alucinar.

   Acaso eso se transforme en un mérito de nuestra parte. Nuestro homenaje.

   Juno podría sentirse consolada…

Los artículos de Eureka de los que obtuve la información son:

La historia de la misión Juno o cómo se formaron los planetas del sistema solar

Juno ya está en Júpiter

Y mirá qué increíble al final de ese artículo, la banda de sonido de la misión; me encanta Trent Reznor.

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4 pensamientos en “Júpiter: el cofre de las maravillas

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