Feliz Día del Blog Número doce

   En este mi primer cumple de mi blog, me siento muy emocionada. Yo que siempre escribí en soledad, ya no estoy sola, y puedo reír, aprender y compartir con personas que respetan y aprecian una labor tan amada para mí, y que es tan parte mía como mis manos y mis pies. No sabía muy bien qué dedicarte a vos hoy, que me has acompañado tanto, así que elegí una de mis composiciones más queridas. En el transcurso del día, tal vez pensaré otras cosas; hoy aquí, para mí, el día está naciendo, y mi cabeza es como un nido.

   Feliz día del blog para vos y para mí. Y gracias; nunca te olvides de que siento eso. Gracias.

 

Lune en voit la fille                                                                                                               (1998)

 

bees-18192__180   Es primavera y hay muchas, oh, demasiadas flores y las abejas han vuelto a libar la ruda. Hay mosquitas sobrevolando las petunias y un aguacil se ha posado sobre la chica. Su piel se ve canela y es que puede presentir el sol, invocar al sol. Su piel se ha vuelto canela.

   La chica se abraza en el sol, porque hace frío; la primavera demorará todavía un poco más, igual que los grillos, igual que las palomas, igual que las bandadas de maripositas. La chica evoca sus libros de viajes y sueña con emigrar también ella a regiones más cálidas. Sueña con las playas blancas y rosadas, sueña con los grandes bancos de coral anaranjado, sueña con los atolones quebrantando el mar turquesa y con la Gran Barrera australiana y el Mar Rojo y el Canal de Suez y las pagodas y los minaretes. La chica sabe que hay un lugar en Brasil donde a determinada hora se ven el sol y la luna al mismo tiempo, y sabe que hay un lugar en la Polinesia donde tienen esa extraña ceremonia de hospitalidad donde los comensales comparten un bocado masticado, hecho de pulpa de coco, cerdo y pescado, y sabe lo que es un tsunami y el Círculo de Fuego del Pacífico y conoce a los grillos de arena y sabe dónde está la Tierra Vacía de Tikdabra (y por qué está vacía), y también sabe adónde queda Zimbabwe y cómo es el Padre  Nuestro en Afrikaans y cómo se dice “cebra” en fanakalo y sabe incluso lo que es una cebra.

landscape-1270380__180   La chica conoce a la Iguana Oberlus y a Shaka de los zulúes y a un pescador de perlas y a un joven viajero occidental que se enamoró de una joven polinesia, y sabe cómo pescan en las Marquesas y lo que hacen los monjes shao-lin y sabe asimismo cómo pueden los san atravesar el desierto sin nada más que las manos en las manos. La chica sueña con los elefantes y las diminutas inmensidades de Cipango e ignora totalmente si existen o no en algún lugar los hombres con cola. La chica sueña con la selva, con el Tibet, y sabe que en la punta del Everest no se puede sobrevivir sin una mascarilla de oxígeno y que hay nieve todo el tiempo, sabe que más abajo crece una flor que tiene un metro de diámetro y un olor muy feo, sabe que en el océano hay lugares tan profundos que todos los bichitos que viven ahí son transparentes. La chica sabe que las polillas macho pueden oler a las polillas hembras a quince kilómetros, sabe que en Madagascar viven las veintinueve especies de lemúridos, sabe que ningún ruso reza desde el fondo del corazón hasta que navega el Baikal durante una tormenta, y sabe cómo tener un hijo.

foggy-1077725__180   Sabe que se puede tallar un dormitorio entero dentro de un olivo y lo que es un samovar, sabe quiénes eran los cosacos y qué pasaba con Preovrajenskoie y cuál era el verdadero nombre de Catalina I y de Barbanegra y cómo construyen sus casas los sixolobos, y a qué se dedican los masai, y cuál es el aspecto de una garrapata. La chica sueña todos los días con dormir a la sombra de las auroras boreales y con ver los iglúes y las intrépidas canoítas, y sabe lo que es un orangután de Borneo y lo que parecen los templos de Java y de dónde vienen la canela y el clavo de olor, y por qué los murciélagos son unos bichitos dulces y para nada temibles, y sabe que encontrarse una perla verdosa en la playa es la mayor suerte que se puede tener, porque después se pone blanca que es lo que da más suerte, y sabe también lo que es una perla barroca y cómo es el ópalo, y quiénes son los thugs y los perros jaros y las hienas y la Reina Pele, y cuánto mide la corteza terrestre en nueva Zelanda, y piensa todo.

   Y es como un rezo.

   Es primavera, oh, y hay muchas flores y más que todo más que a las mosquitas y las abejas y los pequeños aguaciles la chica envidia a las babas del diablo y a las nubes; ayer vio una baba del diablo y hoy una nube y flotaban y flotaban y volaban y volaban. La chica ha pensado en los tifones y en los maremotos y en extrañas cosas como los gerbos y las dunas y los camellos y los globos aerostáticos y eso ha sido todo, un verbo auxiliar y un participio, le guste a quien le guste. A la chica no le gusta. La chica ha pensado en el mapa celeste que nunca olvida y que jamás podrá colonizar, y en el Poder de Uno, y en jugar entre la regolita de la luna con los selenitas. Es demasiada primavera, oh, y hay demasiado de la chica como en uno de esos pisapapeles llenos de agua le flota y le flota, y le revuelve y le revuelve, y le retorna la pregunta de cuando era chiquita, si esa agua se pudría alguna vez, y eso también es como un rezo.

   “El agua siempre se pudre”, dicen los san, y cuando eso sucede ellos perforan huevos secos de avestruz y los llenan con toda el agua que pueden conseguir y después tapan los agujeritos con bolas de hierbas masticadas, y ahí nomás se mandan a mudar y cruzan el desierto, a ver si pueden encontrar un lugar en donde estar mejor. También los trekbóers hacían lo mismo, y eso que vivían en fértiles llanuras bañadas de pasto, y lo mismo hizo Eneas, pero Troya ardía. La chica ha pensado y soñado a menudo que, si viene un tifón, envolverá bien sus cuentos y se irá.

   Los vientos están siendo tan fuertes.

   Es primavera, oh, esté la chica en donde esté. Ha rezado y rezado y soñado y soñado, y se ha invocado una y otra vez pero es en vano, aquí está y ella también sabe cómo es eso.

   Ciertos pueblos entre los maya esculpían la cara de sus muertos sobre sus cráneos y después los guardaban, y otros ponían, en el pequeño agujerito detrás de la cabeza de una escultura, un poquito de las cenizas de sus huesos. Un Inca tenía derecho a pedir que enterraran en diferentes lugares sus entrañas y su corazón, que fue también lo que más o menos le hicieron a Cortés. Aunque no tenía ningún derecho.

   Tanto mundo, tanta chica, tanto viento.

Gracias a todos.

 

Anuncios

6 pensamientos en “Feliz Día del Blog Número doce

  1. Balder Runemal

    FELIZ ANIVERSARIO!!! Siga adelante!!!. Hace un año la acosaban las dudas y temores, pero dio el paso definitivo al escribir sus primeras palabras, bien por eso!!!…La rueda ya empezó a girar, ahora hay que continuar con el trabajo, los laureles un día se secan, por eso hay que renovarlos dia a dia…Felicitaciones!!!

    Me gusta

    Responder
  2. Dr. Zaius

    ¡FELIZ ANIVERSARIO! Gracias por este año compartiendo sus pensamientos, sentimientos y creaciones. Es maravilloso y polifácetico su escrito, donna Nadie. Lo hace viajar a uno.

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s