La linterna roja

MV5BMjEzNjY5NDcwNV5BMl5BanBnXkFtZTcwNzEwMzg4NA@@._V1_UX182_CR0,0,182,268_AL_   Después de muchos años de no frecuentar esta magnífica película, ayer me la he encontrado en una página que suelo visitar, y tuve que verla de nuevo. Lógicamente, mi entusiasmo me ha empujado a contarte sobre ella hoy. No es detestable y absolutamente nefasta, como Tarzán, pero no puedo resistirme a escribir sobre ella ahora.

   Es una producción china de 1991 dirigida por Zhang Yimou, y protagonizada por una serie de señoritas chinas que no conozco para nada, exceptuando a una jovencísima Gong Li. Todos éramos jovencísimos entonces, aunque seguramente Gong Li habrá quedado mucho más impresionada que yo con esta película.

   Se trata de un drama violentamente irritante, creo yo, para cualquier señora o señorita que la vea si trata por un segundo de ponerse en el lugar de la protagonista. En el lugar de cualquiera de las mujeres de la película, creo yo.

da_hong_deng_long_gao_gao_gua_raise_the_red_lantern-855499479-mmed   Songlian tiene diecinueve años cuando su padre muere y ella deja la universidad para casarse con un hombre de cincuenta años, que ya tiene otras tres esposas. Ella toma el lugar de la Cuarta Hermana. La Primera Hermana es una anciana ya; es la madre del hijo mayor del Señor, aunque él ya no la visita. La Segunda Hermana es la madre de una hija, o sea que padece un hándicap. La Tercera Hermana es una cantante de ópera retirada, una antigua gran estrella, y madre de un hijo varón, aún un niño. Otro personaje importante es Yan’er, la criada que es designada para ser la doncella de Songlian a su llegada a la casa, y que vive con un antiguo anhelo de ser ella también una Señora.

   La traducción literal del título es Levanten la linterna roja, o Alcen la linterna roja, y alude a la señal que hace que, una cada día, todas estas mujeres asciendan de pronto desde el limbo oscuro y olvidado en el que viven, al estatus de princesas. Cuando se reúnen frente a su esposo y Señor (Amo, ¿no?) para que él anuncie la elección del día, los criados inmediatamente van y ubican en un trípode, frente a la casa de la esposa correspondiente, una gran, bella lámpara de brillante color rojo. Todas las lámparas que conducen a la puerta de la casa de la Señora del día se encienden; así como ves en el cartel de FilmAffinity que está acá arriba. También se encienden las mismas lámparas rojas en el interior de su dormitorio, y una vieja criada, la Tía Cao, es enviada para darle a la elegida un masaje de pies, porque el Señor dice que eso relaja a las mujeres y las deja mejor predispuestas para servir adecuadamente a su Señor. Las demás dan media vuelta y se meten de vuelta en su casa, a esperar por el día siguiente.

   Si esto no te ha dejado todavía lo suficientemente indignada (o indignado, si te ponés a pensar en las mujeres en tu vida), ponete a imaginar cómo, con todas estas atenciones, cada una de las mujeres ve a la otra diariamente, y cómo es la vida entre ellas. Podés también imaginar por qué Songlian, que es una mujer cultivada, con un punto de vista diferente a las demás, ante este tipo de existencia poco a poco pasa, de detestar todas y cada una de las facetas de las tradiciones de su esposo, a anhelar ese masaje de pies de la elegida del día, como uno de los perros del Doctor Pavlov se pone a salivar cuando oye una campanilla, sin necesidad de ver el alimento. Según ha sido entrenado, ¿verdad?

   Es una película maravillosa, perfecta. Todas estas conclusiones las saca el espectador; la película sólo se ocupa de narrar minuciosamente desde bien adentro de la mente y el corazón de los personajes, toda su idiosincracia, sus sufrimientos, sus temores. Vos ves la película y te limitás a seguir la historia con un interés absorbente, disfrutando de una estética impecable y unas interpretaciones fantásticas, y te cuesta no tomar partido, no ponerte de parte de ninguna de las mujeres, aunque al ir viendo cada una de las experiencias recuerdes que, Señoras o criadas, todas no son más que mujeres. Nada más. De verdad.

   Mujeres en China. ¿Sabías que en antiguas épocas las mujeres chinas eran obligadas a casarse con mongoles para mejorar relaciones, y vivían el resto de su vida como peones muertos de asco ante ese pueblo que detestaban? ¿Conocés la antigua tradición del vendado de pies chino? Antes de la Revolución Comunista, las mujeres de clase alta estaban sujetas a esta tradición inmoral que condenaba a muerte a miles de niñas (el vendado tenía que hacerse antes de los siete años para formar el pie y atrofiarlo de la manera “adecuada”). Las que sobrevivían era después de un proceso horrendo que desafía a la imaginación de cualquier dolor. En ese tiempo, se estimaba que el ideal de belleza máximo era un “pie de loto”. Un pie de siete centímetros. Leíste bien. Siete centímetros. Más allá del espantoso martirio que atravesaban, imaginate que estas mujeres ya casi no podían caminar más. Nunca podrían volver a salir de su casa, y tampoco era necesario. Esto es un pie producto del vendado.

100px-GebundenerFuss

   Las mujeres en la casa donde Songlian sufrieron un vendado similar en sus emociones. Aunque no odian ni sienten repugnancia por su Señor, tampoco lo aman; el Señor es un Esposo que sólo representa una función, posición social. Frustración y peligro, y falta de un significado propio, pero ellas se aferran de todas maneras a su rol de dependientes. Criaturas mutiladas y reducidas, estas mujeres son víctimas inocentes de las barbaridades que también ellas son capaces de cometer, conducidas a la insania por una cultura que las designa como objetos. Podemos quejarnos hoy en día de la falsedad de muchos, que hablan de la igualdad de géneros mientras borran con el codo lo que escriben con la mano; yo lo hago con frecuencia, pero chicas (y chicos), si vemos esta película lo veremos literal y evaluaremos qué tanto peor es.

   Mis pies son naturalmente muy pequeños, y yo puedo quejarme de los Señores.

   Mirá esta película; es una gran obra de arte, y desde el punto de vista cultural, todo un bocadito. Aprenderás muchas cosas.

   Si te interesa saber más del vendado de pies chino, podés mirar el artículo de Wikipedia, de donde saqué la foto. Yo me enteré de eso por un programa de radio que oí hace años. Nora Kovalcic, en su programa La buena vida, por Radio 2 de Rosario, leyó para la audiencia una maravillosa novela sobre el tema, El abanico de seda, de Lisa See.

   La linterna roja también está basada en una novela; se llama Esposas y concubinas y es de Su Tong (1990). Lo vi en Wikipedia.

   El primer cartel de la película lo encontré en http://www.imdb.com

Anuncios

2 pensamientos en “La linterna roja

  1. Dr. Zaius

    Sí, es indignante como todavía se trata a la mujeres. Siga denunciando donna Nadie. Me dio mucha impresión esa foto del pie deformado. No sé si veré la película, ¡aunque Gong Li me gusta mucho!

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s