Feliz Día del blog Número Uno

images   Ah, tontuelo de lector, no habrás supuesto que yo dejaré de festejar NUNCA un solo mes desde que abrí este blog… Este blog que significa tanto para mí y que me ha dado tanto; sí, de verdad que no exagero. ¿Conseguí ya lo que quiero? No, todavía no porque lo que quiero es demasiado grande. Así que… empezamos de cero otra vez, y a contar de nuevo.

   El día quince cumplí otra vez mi primer mes. Ya sé; me olvidé. El tiempo ha sido siempre mi mejor amigo, y por eso no me reprocha nada cuando lo olvido. Se ríe de mí y me perdona. Sabe que le reconozco todos los días cada cosa que me da; cada milagro que me hace, sin escapárseme ninguno aunque no lo mencione siempre.

   Gracias a este blog voy en camino de hacerme amiga de gente de tierras extrañas (con lo que a mí me gustan los extraños de todo tipo); gracias a este blog sufrí decepciones por parte de personas de las que me hubiera gustado ser amiga (con lo que a mí me gusta tener amigos). Dulces decepciones; decepciones que me han dejado pensando cómo será cuando finalmente se puedan tender las manos y encontrarse los ojos, de una u otra manera. La manera que sea, en el mundo de hoy, será siempre rara y preciosa, y será algo para guardarlo como un diamante bien adentro de tu corazón. Sí, así de cursi, porque yo soy escritora y como tal tomo una decisión informada. No tiene que ser la mejor decisión. Si no, pregúntenle a… mejor ahí no me meto, que algunos están vivos y tienen buenos abogados. Y más visitantes que yo. Pero hay posibilidades… Señor, todos los días tantas posibilidades; un comentario nuevo en un post, un seguidor nuevo en el blog, alguien que cita tu artículo o lo retuitea porque le ha gustado. Te ponés a seguir un blog porque te estás acostumbrando a la realidad virtual, y has encontrado gente que escribe bien y se disfruta tanto como vos podés ser disfrutada.

 dandelion-758778__180  Pero para mí, querido lector, vos solito sos más que suficiente. No te sientas mal; que mis palabras no te hagan sentir minúsculo, porque para mí tenés el tamaño de todo el universo. Escritor es la persona que escribe. Escribe para contarle algo a alguien. Alguien que se sintió interesado por lo que tenías que decir. Intrigado. Alguien que sabe que a veces escribís sólo para compartir el humor, el entusiasmo, la curiosidad o el asombro. Otro fragmento de humanidad, tan parte del planeta como vos misma. Tan parte del todo como vos. Así que uno es lo mismo que mil millones, de verdad.

   Yo hoy tenía planeado uno de mis cuentos de vampiros, pero son intensos y delicados, y hoy estoy un poco emocional. No triste. Emocional. Sensible. Tengo vientos dentro de la cabeza, y soplan, y soplan. Y estoy volando en la estratósfera. Y así no se puede comentar sobre los seres que no existen. Sería una falta de respeto; hay que tener consideración con los sentimientos de la gente, sin importar ese insignificante detalle de la comprobación empírica.

   Así que te voy a contar sobre tres películas que acabo de ver, y que han establecido entre ellas extrañas relaciones. Así como suelen hacer los personajes de mis cuentos, frecuentemente a mi pesar. Teneme paciencia.

   La primera película es Splice, ciencia ficción franco canadiense del año 2009. El Doctor Zaïus me la había recomendado y yo vi el cartel de la película, y como inmediatamente pensé “bolazo”, esperé hasta ahora para verla. No es que me hubiera equivocado del todo; hay más de un par de cosas que no me gustan, pero hay otro par de cuestiones que están trabajadas de una manera tan extraordinaria, que me pusieron los pelos de punta. Sobre todo, porque varios de los temas en esta película, que va bien hasta el fondo con el tema de la clonación, son dilemas éticos y morales sobre los cuales todo el mundo parece estar pasando por encima alegremente en la actualidad. Mirá la película, por favor; los efectos especiales son absolutamente verosímiles y sólo se pone un poco boba al final, cuando me parece que exageran un poco. Pero si se trata de ponerse a pensar en las ramificaciones de tanto experimento (nuevo y secreto en la película, cotidiano y casi intrascendente para los espectadores actuales) esta película realmente te hace lamentarte de que los eventos que relata ya se estén quedando atrás con respecto a la ciencia. En el 2009 y con otro final, habría tenido el mismo efecto que una patada en los dientes.

   Una de las razones por las que me conmovió tanto fue por mis propios cuentos de tema análogo. Pertenecen a un libro llamado Los espartanos que comenzó en el 2001 y que creía terminado en el 2006, un poco antes de que aparecieran todos estos descubrimientos tan apasionantes y, de repente, siento en el fondo de mi cerebro que Los espartanos no han terminado conmigo, y que quieren empezar a echar brotes otra vez. No me ilusiono con ellos; lo mío es puro amor de madre. Los que los leen los encuentran excesivamente descriptivos, demasiado elaborados, difíciles… tienen razón. Ni en la Antigua Grecia los espartanos eran gente sencilla. Pero un día, de la nada, apareció este cuento… y siguieron invadiéndome y atacándome desde entonces. Venían desde todos los puntos del universo, del pasado y del futuro, y nunca jamás pedían permiso para meterse con los experimentos genéticos, la clonación y los sentimientos o derechos de los seres involucrados. Si yo tuviera que volver a escribirlos para volvértelos accesibles, ganarían mucho, pero perderían su naturaleza de animales salvajes. Yo no domestico a mis cuentos. Les arreglo sus problemas, pero llega un momento en el que sencillamente, tendría que matarlos. Y no puedo hacer eso, porque yo tampoco soy perfecta, y ellos me salvaron a mí. Son la mitad de las razones por las que abrí este blog, y por las que hago todo lo que hago. Para que ellos sigan vivos.

   Me imagino que si pienso tanto en esto el día de hoy, que me resulta tan alusivo, es porque el primer cuento legible que escribí en mi vida, cuando tenía quince años, fue sobre la clonación. Mis espartanos me images_5975arrastraron y me llevaron tan lejos como nunca me hubiera imaginado, pero no tanto como la realidad actual. Pienso en eso hoy. La realidad actual acabará pronto con mis espartanos. Lo sentí cuando vi Splice. Por eso ellos me están reclamando, escondidos dentro de mí, sospecho.

   ¿Y por qué escribo tanto esta noche? Porque algunos días no escribo nada. Porque tengo una vida que me roba el tiempo. Porque escribir es como respirar; a veces estás expectante y asustada y tu respiración es ansiosa y cortita, y a veces es como sumergirte en el Abismo Challenger, mientras sentís que la presión acaba con tus huesos, y pese a todo, es tan intenso que no querés salir. ¿Por qué escribo tanto esta noche? No es una pregunta que se le pueda hacer a un escritor. No sé. Quería contarte sobre Splice. Quería decirte algo más.

   Las dos otras películas que quería mencionarte son Sworn virgin, que ya te comenté, y Redención, que es un drama policial parte de una trilogía, la primera parte de la cual te comenté también.

   Sobre el drama desesperado y asfixiante de Sworn virgin no puedo decirte nada más; me pone demasiado triste. Pero, ¿qué tiene que ver con Redención, que más alejada del tema no puede estar? ¿Y con Splice? ¿Por qué tengo que contarte?

   Por el hecho de la fe. Dios. Para hablarte de las creencias que nos salvan o nos matan. Las insignificancias elevadas a la categoría de dogmas y el cerebro humano convertido en un arma mortífera. Víctimas inocentes convertidas en homicidas de la peor especie. Mujeres mutiladas en el cuerpo, y lo que es peor, en la mente. Y en Redención, especialmente, el caso más horrible entre todas estas perversiones de la naturaleza humana. La película es verdaderamente formidable, por lo que no puedo contarte nada. Pero nada de nada, porque lo que tanto me conmovió, está justo al final. Sólo te diré algo. Algo que no viene de ninguna película; sólo de lo poco que sé de la vida.

   Yo no soy una virgen juramentada, y te juro que no hay NADA, pero NADA, que me quite mi fe, que es el peor de los robos. Mi fe en mí y en lo que soy, y lo que hago, aunque sea modesto y pequeño. Y alocado, como mis espartanos. Sería peor que morir. Mucha gente muy malvada, con la peor de las maldades, sabe esto perfectamente bien. Pero yo lo sé también.

   Muchas veces durante este año me pregunté qué sucedería si las cosas no resultaban como yo esperaba. Qué sucedía si triunfaban las malas intenciones, la simple mala suerte… si el mundo entero colapsara el preciso día en que una editorial famosa me descubre. ¿Y sabés qué? Tal vez yo no sea la persona más inteligente del mundo, pero me sé algunas cosas. Así que se me ocurrió una respuesta a esa pregunta.

   Acabás de leerla.

   Y mirá Redención; es buenísima, en serio.

(El diente de león es de Pixabay, la foto del cuadro de Aracné es de un lugar que se llama caliopeausiasmanises.blogspot.com. El cartel de Splice lo saqué de un lugar que se llama desmotivaciones.es)

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10 pensamientos en “Feliz Día del blog Número Uno

  1. Balder Runemal

    “Yo no domestico mis cuentos…” hermosa frase…Nada más apropiado para representarla…Felicitaciones una vez más por el Blog…El tiempo es una ilusión, y los vientos siempre pueden hacernos volar…Su camino ya está marcado, ahora solo falta seguir caminando. Que Odín la acompañe…

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    1. Nadie Avatar Autor de la entrada

      Usted no va a robar nada; esta sagrada cofradía no tiene esas costumbras. Aténgase a las consecuencias si lo hace; si vuelve a comer torta en mi casa, usaré chocolate laxante en grandes cantidades. Como mínimo.

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