La delicada lasagna de berenjenas

eggplant-707585__180   La pasada noche del sábado, obedeciendo a una sugerencia del Doctor Zaïus y a tu propio recuerdo de aquel paquete de masa de lasagna, que olvidado permanecía en un rincón, decidiste combinar ambas en este manjar tan sencillo y rápido de preparar, como delicioso. A tal punto, que las fotos van a tener que ser de internet otra vez, porque el plato sobrevivió a su salida del horno veinte minutos exactos. Y suerte que la asadera no es comestible.

   Para comenzar con la preparación economizando tiempo, cosa siempre muy importante porque lo único que odiás más que la comida recalentada, es pasarte tres horas cocinando, lo conveniente es que hagas la salsa y te dediques luego a olvidarte de ella tranquilamente mientras terminás de preparar el resto del manjar. El cual consiste, como ya dijimos, en una buena cantidad de berenjenas, por sobre todas las cosas.

   Si te quedó una cajita de esa pulpa de tomates que te gusta y que trajiste del supermercado chino, dale nomás y tenela a punto, mientras pelás y picás dos de las pequeñas cebollas que, por uno de esos azares de la vida, tenían en el Supermercado, y para variar estaban en perfecto estado. Después agarrá la olla de acero inoxidable con triple fondo y verté allí dos o tres cucharadas de aceite para empezar a rehogar la cebolla muy dulcemente, acompañada con una cucharadita tamaño té de sal. Todo esto es igual que siempre; no sé para qué te estoy diciendo de nuevo cómo hacer la salsa de tomate. Así que ya sabés; cuando la cebolla esté dorada echá la pulpa por encima con una medida de agua y dos hojas de laurel, si tenés, pero hoy no tenías. Y no le pongas la deliciosa páprika importada que te regaló tu compañera de Reiki, porque queda medio fuerte y el Doctor Zaïus es de estómago sensible, por no mencionar otras partes corporales de asociaciones menos refinadas.

images   Y mientras la salsa se hace, dale a las berenjenas que compraste mientras andabas de paseo con el Gran Rulemán Balde de Vello, en esa verdulería linda y barata que queda de camino y tienen unas berenjenas preciosas, casi sin semillas. Traete un kilo para tu casa, y a continuación pelalas bien y cortalas a lo largo en rodajas más bien gruesas, mirá que las vas a tener que hornear previo a la preparación de la lasagna, y se te puede desarmar todo. En cuanto a ponerles sal gruesa para quitarles lo amargo, hay gente que todavía lo cree, pero vos, amante de las lustrosas berenjenas desde hace años, hace rato que abandonaste dicha práctica ante su comprobada inutilidad: en estos transgénicos tiempos, ni las lentejas se remojan toda la noche, ni las berenjenas son amargas, y el día que te vendan un pollo en cuadraditos chiquitos y no uno con forma de ave, salí corriendo y hacete vegano.

   A las rodajas de berenjenas las ponés en una de las asaderas negras bien aceitadas y las dejás cocinar a horno máximo veinticinco minutos más o menos; que estén bien cocidas, pero no quemadas, obvio. Después dejalas enfriar hasta que la salsa termine de reducirse, y cuando tal evento tenga lugar a tu juicio, sacá el paquete de hojas de lasagna y hacé lo mismo de siempre: salsa en el fondo de la asadera, hojas de lasagna, salsa, rodaja de berenjena, rodaja de queso, más salsa, y vuelta a empezar con otra capa de hojas de lasagna. Así con todas las capas que quieras hacer. En esta ocasión vos hiciste la lasagna sólo de dos capas de alto, porque el Doctor Zaïus tenía la asadera preferida de vidrio que le habías dado con un lemon pie, y todavía no te la había traído de vuelta. La asadera negra que usaste es más baja, pero igual hiciste una buena cantidad porque también es más ancha. Ni hablar de que quedara para constatar si queda más rica al día siguiente, que encima con todo ese delicioso queso tostándose en los bordes, resultaba a la vista un verdadero atentado contra la moderación. La cual en esas circunstancias hubiera resultado verdaderamente utópica.

   El queso lo compraste envasado en un trozo de casi cuatrocientos gramos, pero era port salut, así que todo bien.

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(Esta foto la saqué de un lugar que se llama p-art-y.blogspot.com, porque así lucía más o menos la que yo hice. Ésta parece que le dejaron la cáscara, pero acordate de que yo se la saco. La foto de arriba de las rodajas de berenjena es de Taringa.net. Y la primera de Pixabay)

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2 pensamientos en “La delicada lasagna de berenjenas

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