Enumerativo disposicional a piano

Dedicado al eminente Doctor Zaïus, quien me apercibió del yerro cometido el día anterior, el cual no he tenido la cobardía de pretender subsanar, porque yo seré muchas cosas, pero no borro con el codo lo que escribo con la mano ni me hago la chancha renga. Esto es Internet, y qué. En este blog, se dice la verdad, que no siempre es tan líquida. Acá si te la mandaste, te la mandaste.

Éste más que seguro que no lo va a encontrar en otra parte, Doctor Zaïus. Muchas gracias por su atento ojo avizor. Lo nombro Detective Oficial del Blog.

Oiga, Gran Rulemán, de paso también se lo dedico a usted. Años y años tiene este cuento; yo no estaba enterada de la existencia de esa conocida suya, pero ahora que lo releo me la recuerda tanto, tanto… Se lo querría dedicar también a ella, pero no quiero cometer una infidencia.

Así que ojo con los comentarios.

Mire que lo nombro Runemal oficial del Blog.

Enumerativo disposicional a piano (un relato policial)

scissors-350096__340   Piernas tijeretas vi una vez y en nada, en nada se parecían a vos, ¿podés creer? y cuando ella se quitó los ruleros pensé que era lila.

   Mentía. Saqué los zapallitos del horno y me tomé seis botellas de cerveza tratando de decidir lo que haría a continuación, además de los tendones inflamados. Pero lo quería demasiado. Dije: “¡Gambas al ajillo y arroz a la cubana!”. Pero era demasiado tarde. Corrí hacia la calle y seguí hacia la puerta agitando las manos y eyectando gritos auténticos y desolados con apenas fuerza. Ella no me vio. Continuó explorando y extinguiendo los pelos de sus sobacos con una pincita de las cejas más vieja que yo, y no quiso o no pudo percibirme presionando su vacua realidad en la forma de una espuma de carne con olor a zapallitos que la tarde escupiera frente a ella en el mosquitero, no muy eficiente, del aire. Tomates rellenos, ésos tampoco se parecían a vos y sin embargo no me acompañaste al cine, y ella podría estar viva todavía. De cualquier manera esos ruleros no son buenos; yo no podría recomendarlos, y él miente también.

flower-1213178__340   Ella lo esperaba todas las noches con el corpiño a punto y los malvones en el asador. Le deshojaba el alcaucil y le acariciaba las margaritas, y cuando las yemas de los dedos se le llenaban de polen llamaba a los bomberos o al menos se vestía de rojo o cenaban criadillas, y yo era muy feliz y en el barrio había grandes fiestas. Lo decían en la radio, y vos podrías saberlo si no me mintieras o mintieses. Los gusanos que caen de tu boca y las perlas en tus cabellos. Te espero esta noche y no me falles, que tenemos que esconder el cadáver, si no querés ayudarme a fabricarlo. Ahora ella no lo espera más, y vieras lo triste que está, se estruja las manos, se estruja el ramo de ruleros; se ha hecho cien ligas con banditas elásticas y todos los perros la odian. Desde entonces. Ella no ha vuelto jamás a ser lo mismo. Y vos podrías constatarlo, porque él es en este mundo una de las pocas cosas que se te parecen de manera espectacularmente increíble.

   No me detuvo, a pesar de que vivió en el antiguo castillo durante muchos años y ha gastado una fortuna en velas. Él no la quería. Yo se lo dije y ella reventó todas las tarjetas poniéndoles lentes de sol a las estatuas de la casa; las muñecas inflables lo cubrían todo. Me caí una vez de rodillas en el gigantesco vestíbulo y me lastimé las manos y me sangraron las rodillas, pero el enorme mastín hubo de ser ferozmente hospitalizado. Aún creo que él la mató, o al menos a los toros para obtener las difíciles criadillas. Yo sí que la quería.

   Yo no me parezco a vos en nada de nada, verdad? Ni a las estatuas, ni a las muñecas. Yo la vi acechando a las mariposas y descabezando los jazmines y, oh, el tiempo que ha pasado trenzando los tallarines en la pérgola; yo la vi con sus guantes y su horquilla y su enorme sombrero de paja persiguiendo a las pulgas de agua en las llanuras abisales llenas de ruinas y preservativos gigantes que no han resistido la presión, y se han expandido en enormes medusas transparentes de vaga tonalidad, una de las cuales fue destruida por el Nautilusunderwater-749691__340 generando una confusión mayúscula y, posteriormente, un horrible complejo de inferioridad con delirios mesiánicos y una manía persecutoria que, de la vergüenza, degeneró en esquizofrenia paranoide.

   Oh, yo no quería, vos sabés que yo no pude haber querido nunca con su torta de ricota y las falenas revoloteando sobre sus ruleros confundidísimas; se comían el fijador y se morían y tejían una desolada guirnalda sobre los breteles de su solera, era muy lindo y ella no tenía que morir. Tampoco tenía que suicidarse o quitar esos moldes de la alacena; ese perro la adoraba.

   Pero él mentía. Él se ponía una mano sobre los ojos para mentir la luz de su corazón y atraerla con el brillo de sus marfiles (mentidos, todo era mentido) de lenta borra de café, y no es que yo nunca lo hubiera querido, pero jamás podré perdonarlo. ¡Cuando pienso en tus uñas esculpidas y el Cupido de la fuente! Lo que le gustaban a ella los pastelitos de dulce de batata y el locro. Se sentaba abrazando sus rodillas junto a la pared cubierta de madreselva y dejaba que las luciérnagas volaran por ahí y las hormigas rojas la picaban y la picaban, pero noche tras noche ella cocinaba su quiché y su pan de centeno y lo esperaba sola en el hermoso castillo, pese a lo cual ninguno de los cocodrilos del foso quería comer a menos que ella estuviera. Yo llenaba mis noches y mis días con su absoluta adoración, y mirá que se lo dije las veces. Sé que vos la querías; si no esos ojos, todas esas botellas de detergente y el papel de carta y las biromes que nunca usabas, y las cajas y cajas de bigudíes y yo sé que no te gustaban, con toda la quimioterapia a favor, y tus numerosos caniches.

   Yo no podré sola con esto, yo le regalé esas pantuflitas peludas que tenía para Navidad. Le salían acné y erupciones. Tampoco en eso se te parecía en nada, y ahora no puedo ver ni una petunia ni un caracol sin pensar en ella. La extraño.

 witchs-house-1781748__340  ¿Si sé dónde está la licuadora? Nunca lo supe. Ni siquiera lo recuerdo.  A él lo vi irse una madrugada con una valija grande y un sombrero de copa, y un bulto bajo el brazo del que asomaba un largo cable (ha de ser cierto lo del accidente con la podadora). El perro lo seguía; tenía un rulero rosado atado a la cola (he pensado mucho, mucho en eso). Él llegó al final del camino y extendió su pulgar al brillante rocío y al lastimoso viento que en nada lo ampararía, y echó una cana al aire y al perro. Nunca más los vi, pero le mando una postal todos los años. Él me manda un huevo duro envuelto en papel metalizado fucsia, con un moño azul. La policía no ha conseguido averiguar nada, porque ni ella ni él se te parecen. Pero yo sé que no fuiste vos, y tampoco yo.

   Ahora te espero, acordate que hay muchos libros acá y hay que podar la enredadera y sentarse en el suelo una vez más y pensar en la escala de cuerda. Muchos años, ya no debe servir más.

   No me  creyó, y ahora es tarde, tan tarde.

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(Imágenes de Pixabay. El asesino fue el mayordomo.)

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6 pensamientos en “Enumerativo disposicional a piano

  1. Dr. Zaius

    Le agradezco la dedicatoria, donna Nadie. Desde “piernas tijeretas” hasta “tan tarde” no he entendido absolutamente nada. Este estilo de escritura me resulta totalmente enigmático. Pero reconozco la belleza del texto y su capacidad superlativa para lo metafórico.

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    1. Nadie Avatar Autor de la entrada

      Gracias, ilustre doctor. Sus palabras exceden mis expectativas en cuanto a este texto, que sólo es un ejercicio de asociación libre de los que nos hicieron hacer en el taller literario Jorge Riestra, dirigido por Alma Maritano y Mario Perone, allá por 1993. Lo puse en el blog porque, como a menudo he comentado con usted, el Gran Rulemán Balde de Vello y otras personas, después de largos (no tan largos) años de observación, para mí el sentido no es algo para ser tomado demasiado en cuenta. No todo lo que yo escribo debe necesariamente ser entendido, o es para eso, y este texto forma parte de esa categoría. Hice muchos textos así en los años posteriores a ese ejercicio y empleo esos recursos con frecuencia, y me siento muy cómoda así. Si usted disfrutó algo de este texto, con eso es suficiente. Para mí tuvo la satisfacción adicional de un cariñoso recuerdo.

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  2. El Gran Rulemàn

    Gracias por nombrarme Rulemán oficial del Blog! El relato muy surrealista pero no logré reconocer a esa “conocida” que menciona en la introducción…tal vez sea porque es muy temprano jajajaj

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