Las apasionantes empanadas árabes

 1_arabes  Dada tu reciente pasión por los panificados y las masas para tarta caseras, fabricadas con harina integral, bien podrias emprender la confección de estas excelentes empanadas, aprendidas hace tiempo y que hace bastante que deseás degustar, sin llegar a concretar el proyecto.

   Lo que debés hacer en primer lugar es correr hacia la casa de Rodrigo y abarajar dos limones rápidamente. En esta época, comienzan a fructificar pequeños y de no tan buena calidad, así que mejor apurate. Esa planta nunca está sin limones, pero en verano es distinto y cuidado que a Seguro se lo llevaron preso.

   Una vez que tengas los dos limones, debés recordar que el Gran Rulemán Balde de Vello dice que las verdaderas empanadas árabes son grandotas, triangulares y tienen como un agujero abierto en donde las tres puntas cierran, y ésa es una configuración que en el presente vas a respetar. No es que antes no hayas cuidado de las generalidades, pero ahora deseás ir a lo tradicional y saber cómo son exactamente cuando se comen a la puerta de la mezquita, o cosa parecida. Así que preparate para unas empanadas bien grandes, aunque no hechas con carne de cordero como dice el Gran Rulemán. El Gran Rulemán también dice que se hacen con masa de levadura. Ningún problema con eso. Vas a usar esa harina que compraste y que viene ya con levadura, a ver cómo sale, ya que no deseás arriesgar con la pizza.

cow-1872263__340   Lo siguiente para hacer las empanadas árabes, es conseguir la pulpa de carne bien picada, de muy buena calidad, ya que si hay algo que odiás en la vida es la carne grasosa. Una pulpa picada muy buena es la de Alberto, y si no podés ir a cualquier parte (que no sea el Super) y pedir un kilo de cabeza de lomo picada. Con eso debería salir más o menos una docena. Te va a costar una huevada, pero vale la pena. Decile al amable lector que si él conoce algún corte de carne más económico y magro, adelante, y de paso que te lo recomiende, porque como a vos no te gusta demasiado la carne roja no sabés mucho del asunto. Te podría hacer un favor, ya que vos le estás pasando la receta.

   Buscá después en Internet si tenés ganas más maneras de hacer que las empanadas se vuelvan más tradicionales, y decile al simpático lector que también lo haga. Pero si no querés, y si él no quiere, pueden hacer lo de siempre, que es primero poner a rehogar dos cebollas bien grandotas con un pimiento rojo en juliana y una cucharadita tamaño té de sal, en la cacerola de acero inoxidable de triple fondo. Rehogás todo hasta que te cansés, y después agregás la pulpa picada y lo vas removiendo bien con la cuchara de madera que te trajiste de la casa de tu mamá, para asegurarte de que toda la carne queda muy pero muy bien cocida. Le ponés entonces el jugo de un limón grandote o uno y medio si son pequeños, y cocinás hasta reducir todo ese jugo. Si no querés recocinar la carne, lo que podés hacer es volcar el jugo de limón cuando la carne está apenas cocida, para que toda la humedad tenga la oportunidad de desaparecer con el calor, impregnando de sabor la carne de la manera más deliciosa. Después, como el relleno de cualquier cosa, la carne se debe enfriar para no llenar todo de jugo. Además, si no cuando rellenes las empanadas te vas a quemar las manos.

   La masa la podés empezar a hacer antes de hacer el relleno ya que, acordate, lleva harina con levadura y debe reposar para inflarse. Ponés medio kilo en la ensaladera verde que usás para las pizzas, junto con una cucharada de azúcar y una de té de sal, y la cantidad que quieras de agua tibia y aceite, hasta alcanzar la humedad que te guste y que te parezca que te va a resultar en una masa que se pueda amasar para empanadas. Si te da miedo que medio kilo de harina no te alcance para hacer una docena de empanadas, poné tres cuartos o el kilo entero y con lo que te sobre hacé una pizza. Aunque te salga una pizza medio dura, le podés dar igual con el palo de amasar y ponerle de todos modos la salsa; no sé quién lo va a notar. Una pizza es algo tan delicioso que la masa podría llevar caca de perro y difícilmente alguien se daría cuenta.

dough-592320__340   Obviamente, lo que sigue es, una vez que el bollo de masa haya crecido hasta el doble de su tamaño, separarlo en doce pequeñas bolitas que se convertirán cada una en un disco, una vez que hayas usado el palo de amasar. Hacé así. Estiralas todas juntas para que no empiecen a leudar demasiado, lo más rápido que puedas, y poné en el medio de cada disco dos buenas cucharadas de relleno. Trabajá en serie. También eso hacelo todo junto. Y una vez que hayas puesto relleno en cada disco, cerralos. Pero cuidado. No en la forma tradicional, que es juntando las dos mitades del disco en media luna, con repulgue, sino que vas a agarrar primero una mitad de cada disco y la vas a pegar apretando los bordes, y después vas a levantar la otra mitad del disco y la vas a pegar contra el borde que ya tenías plegado, dejando un pequeño agujero como dijiste antes. Para que esto quede bien, asegurate de mojar primero con agua el borde de cada disco, así la masa se pega bien. Con huevo no, que va a quedar duro.

   Si algo tiene que hacer un huevo en estas empanadas, es duro y rallado, adentro con el relleno, como te dijo el Gran Rulemán. Lo mismo un tomate en cubitos, pero es de suponerse que estas deliciosas empanadas pueden pasar sin eso.

   En lo personal, el rellenado de empanadas es algo que siempre te ha resultado muy traumático, y más tratándose de éstas que encima tienen forma triangular. Lo que podés hacer es amasar y tener estirados los discos en la pequeña mesada de mármol verdoso, con las grandes pizzeras que te regaló tu mamá bien a mano, ir rellenando cada empanada sin levantarla de la mesada, y apenas tenés lista cada una la vas tirando cuidadosa y rápidamente adentro de la pizzera. Aceitá bien las pizzeras primero, acordate.

   No, ni ahí que lo único que se puede estirar sobre el mármol es el hojaldre. De hecho, vos detestás el hojaldre y nunca lo amasarías, ni en tu mesada de mármol ni en ninguna, pero en esa mesada has estirado tanta masa normal que no te podés acordar de cuántos kilos de harina usaste.

   Son veinticinco minutos de horno fuerte para estas empanadas, y quedan tan deliciosas que no las alcanzan ni las deliciosas empanadas de carne dulce de tu mamá, que ya es decir. Pero no se lo digas a tu mamá.

   Podría ser peligroso.

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(Las fotos son de Pixabay, menos la del plato terminado que es de esos señores de Cocineros Argentinos, pero vos no vas a usar la receta de ellos. Bueno, que querés que te diga, usala si querés. Enlace para ver dónde está la foto: )

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2 pensamientos en “Las apasionantes empanadas árabes

  1. El Gran Ruleman

    Debo aclararle varios puntos Don Nadie. Yo nunca le dije que el relleno lleva huevo picado, eso seria una atrocidad. Ademas, para el relleno la carne no va cocida. Se mezcla la carne picada cruda con los condimentos y el limon. Asi , todo en crudo, se coloca en la masa y se lleva al horno bien caliente…tampoco lleva pimiento…Creo que otro ruleman le dio esa receta

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