Los ojos de mi madre

mv5bmtcymdkymda4n15bml5banbnxkftztgwmje5mdexmdi-_v1_ux182_cr00182268_al_   Dedicada a pensar en una nueva película que proponerte esta noche de domingo, he dudado entre varias que he visto últimamente y por fin he cedido a la tentación.

   En efecto, Los ojos de mi madre no es una película que a mí me gustaría recomendar, aún con mi habitual pasión por el thriller. Es que esta película jode de tal forma con todo lo que tenemos por más sagrado, que hasta yo he opinado al verla que en la vida (y en el arte) hay cosas que quizás convendría dejar en paz. Estos días en los que me he visto tan desagradablemente sorprendida por esas sórdidas revelaciones acerca de Marlon Brando y Roberto Bertolucci, han acentuado (y quizás propiciado) esta sensación que tengo, y me hicieron pensar acerca de recomendar o no esta película.

   Pero es que es tan extraordinariamente buena… Todo lo que se le podría señalar como morboso o exagerado, se pierde bajo el peso de una penetración psicológica tan afilada y certera como un bisturí de obsidiana, que nos lleva hasta el fondo de las emociones y las motivaciones de los personajes. A veces tan complicadas, tan profundas, que no entiendo cómo el excelente escritor y director (Nicolas Pesce) se las pudo arreglar para expresarlas con tal claridad. Chapeau, amigo mío. Leo en Wikipedia que es su debut como director y que su película fue premiada en el festival Sundance, cosa que no me extraña; cuente desde ahora con una rendida admiradora, que no duda que tiene una nueva adición a las agradables sorpresas que proporcionan los talentos jóvenes, como los Nolan.

   ¿Una muestra de lo mucho que me impresionó esta película? Es en blanco y negro, y hasta que mi amigo el Dr. Zaïus, a quien se la recomendé, me lo hizo notar, no recordaba este hecho para nada. A propósito, querido visitante; si sos como dicho doctor, y te impresionás con las escenas de tortura, a mi pesar debo sugerirte que no veas esta película, si bien para mí esas escenas no son de tortura per se. O para nada, si tomás el bisturí de Nicolas Pesce y entrás a analizar.

   Ahora unos pocos detalles de la historia, que como siempre en mi caso, no te dejarán saber nada más aunque así lo parezca.

   Debés imaginarte una familia sencilla y amorosa; un padre esforzado y trabajador; una madre dulce y atenta; una niña hermosa e inteligente que besa el suelo que sus padres pisan. Viven en el campo; la madre habla mucho con su niña, a la que cuida como si estuviera hecha de nubes y algodones. Como si fuera la niña de sus ojos. La madre, en Portugal, su patria, había sido cirujana ocular y le gusta contarle a Francisca historias y mostrarle secretos de ese arte, mientras su vida pacífica y llena de luz se desarrolla. Un día, una terrible tragedia sacude a la familia.

   Vé la película y enterate vos mismo de cuál es la tragedia. Yo me atrevo a llegar sólo hasta aquí. El resto es una pesadilla para todos. Tal vez para vos también. Te recomiendo que te esfuerces, como yo hice, en estudiar y pensar sobre la naturaleza humana acompañado por alguien que evidentemente ha esculcado bien el tema, y en ver esta película como lo que es, una obra de arte. Sabemos que la vida a menudo es mucho más cruel; no es necesario ser morboso insistiendo al respecto, incordiando con una película.

   Y si te gusta la película y la ves como yo lo hice, te propongo May, por ejemplo. Es un poco más hollywoodense y la trama es mucho más sencilla, pero te prometo que no vas a desperdiciar el tiempo que emplees en verla.

(Cartel de IMDb)

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