El Célebre Revuelto Gramajo

1_revuelto-gramajo-recargado-expres   Tomando en cuenta los comentarios surgidos a propósito de esa adorable, ADORABLE, comedia que fue reseñada ayer mismo en este humilde blog, el día de hoy consideraste particularmente oportuno sugerirle al aguerrido lector la confección de este formidable plato, de irresistible deliciosidad para quien no padezca de un colesterol elevado, y posea un hígado fuerte, avezado a los placeres de la buena mesa. La idea original de pergeñarlo puede atribuírsele al Dr. Zaïus, asiduo visitante de este modesto sitio virtual, quien en un buen número de ocasiones mencionó en tu presencia, y como quien no quiere la cosa, las virtudes de esta verdadera Caja de Pandora del sabor.

   Por si el curioso lector decide arriesgarse, es bueno entonces comentarle algo acerca de los ingredientes. Encontrará en Internet que, tal como sucede acerca de un buen número de cuestiones y particularmente recetas, tales ingredientes suelen variar según el gusto del consumidor. Al igual que las historias sobre el origen del plato, el cual se suele atribuir a la persona de don Artemio Gramajo, edecán de Julio Roca, antiguo gobernante de estas tierras sobre quien no es el momento, ni el lugar, ni el blog para comentar. Sin embargo, y a riesgo de romper el corazoncito del Dr. Zaïus, quien te presentó esa versión, se debe señalar que ahí en Wikipedia encontraste que eso es un cuento de Félix Luna, y que él mismo declara que lo del Revuelto se lo inventó todo.

   A pesar de lo cual, aún se puede insistir en que las distintas versiones del mito lo atribuyen a uno u otro personaje de la noche porteña, todos de apellido Gramajo, y por lo tanto, el Revuelto es después de todo un plato auténtica y legítimamente argentino: razón de más valía para alabarlo, en lugar de andar mentando a cada rato a ese individuo de Roca.

onion-657497__340   Con respecto a los ingredientes, entonces, el inquisitivo lector encontrará, por ejemplo, que alguna receta habrá que insiste en las cebollas y verdeos rehogadas y pimientos de dos colores, además de unas verdes y adorables arvejas, pero no incluye queso, sin el cual, en tu opinión, no tiene sentido la vida inteligente en el planeta. Además, los pimientos verdes no sirven para demasiadas cosas. Es más, como no sea para rellenarlos con carne picada, la verdad que mucha gracia no parecen tener.

   Asimismo, hay alguna receta que incluye manteca, pero un hígado agradecido apreciará que rehogues las cebollas en aceite nada más, que con todos los deliciosos ingredientes que tiene el plato, no se echará a faltar ese delicado sabor extra. Igual sucede con el tipo de jamón a usar: hay quienes usan jamón cocido, pero no falta quien prefiere el jamón crudo, lo cual en tu opinión es cargar demasiado las tintas, lo mismo que agregar panceta. O, lo que es peor, pechuga de pollo; otra cosa igual de desabrida que los pimientos verdes. Habría que inventar alguna receta que tenga pechuga de pollo y pimientos verdes, para que todo el mundo se saque el gusto y acabar de una vez con la cuestión. En cuanto a barbaridades como “un brevísimo flambeado”, el cual menciona Wikipedia, o el agregado de crema a los huevos batidos, no merece la pena ningún comentario.

french-fries-1351062__340   Para comenzar con la receta, luego de todas estas aclaraciones, hay que hacer las imprescindibles papas fritas, sobre las cuales no hay ningún tipo de discusión. No es necesario decir cómo; qué inútil no sabe cómo hacer papas fritas; ya se sabe, ponés bastante aceite a calentar y cuando esté que pela, vas agregando los bastones de papa (sin sal; para qué les vas a poner sal si se las va a lavar el aceite), y cuando estén doraditos los sacás y los dejás reposar un minuto sobre papel absorbente, que las papas aceitosas son un asco. El resto de la receta, fuera del rehogado de las cebollas, acaso los verdeos y el pimiento ROJO, es casi un puro aprovechar el calor residual de las papas, acaso acompañado por un golpecito de horno de todo el preparado, para derretir el imprescindible QUESO de tu propia versión.

   Una vez que tenés las papas fritas en una cómoda fuente de acero bien grande, que puede ser esa legumbrera linda que te gusta tanto, les distribuís encima lo que te haya gustado rehogar y el jamón y el queso cortados en tiritas, junto con las arvejas si las querés, y tres o cuatro huevos batidos con una cucharadita de sal fina, y procedés a mezclar todo cuidadosamente con un par de cucharas soperas, levantando porciones de la preparación para que todo se vaya mezclando y quede parejito, pero tratando de romper los bastones de papas lo menos posible. Después, podés hornear todo un minutito todo junto, para cocinar el huevo, pero no demasiado.

   Si bien es verdad lo que dice Wikipedia, que el Revuelto debe quedar cocido, pero no seco, no se entiende lo que dice de servir las papas fritas en un mismo plato pero separadas de los huevos, porque se pierde el concepto del Revuelto generalizado de los ingredientes, lo cual a tu modestísimo entender es toda la gracia del plato.

   Para evitar un humedecimiento excesivo de las papas por obra del huevo batido, lo que no se sabe qué mal podría hacer, se puede realizar el mezclado de los ingredientes sobre la misma sartén en la que se frieron las papas, a fuego muy bajo, para ir mezclando uniformemente con las cucharas mientras todo se cocina, e ir a detenerse justo cuando el huevo comienza a cuajar, para que no se pase, y el quesito empiece a derretirse de la manera más tentadora entre las papas fritas, evitando a toda costa el afán angurriento de permitir que el queso se queme diabólica y apetitosamente sobre el fondo de la sartén. Esto debe hacerse porque si no el huevo se cocina excesivamente, pero bueno, no se puede tener todo. Creés recordar que es así como lo hiciste aquella vez que convidaste al doctor Zaïus, y también creés recordar que fue más que suficiente. No podés recordar si le pusiste arvejas, pero no sería malo recordar ponerlas la próxima vez.

   Y eso es todo. Le encomendás al simpático lector resguardarse de los pimientos verdes, pero gustos son gustos.

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(La foto del plato terminado al principio es del sitio de cocinerosargentinos.com, que lo presenta como “Revuelto Gramajo recargado exprés”, y luce lo más parecido a lo que sale con los ingredientes que le pusiste vos, salvo porque en tu caso lleva queso, naturalmente. Nadie parece ponerle queso al Revuelto Gramajo, ni siquiera un poquito de cheddar; la gente está toda loca. El resto de las fotos es de Pixabay, como siempre que no se dice.)

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4 pensamientos en “El Célebre Revuelto Gramajo

  1. Dr. Zaius

    ¡Miralo vos a Félix! Con datos como ese no es de fiar como historiador. Hay que agradecerle entonces al semi-anónimo Gramajo que lo creó. ¡A ver donna Nadie cuando se despacha con otro revueltito!

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    1. Nadie Avatar Autor de la entrada

      Según recuerdo, aquello era cualquier cosa menos un “revueltito”. En cuanto a don Félix, él dijo que se cansó de aclarar lo del revuelto. Y sí, agradezcamos al semi-anónimo Gramajo. Le debemos un memorable hallazgo culinario, no menos notable que las empanadas de la Chacha.

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