Love doesn’t stinks: Captain Fantastic

mv5bmje5otm0oty5nf5bml5banbnxkftztgwmdcxotq3ode-_v1_ux182_cr00182268_al_   Hola otra vez, queridos Solteros Sin Hijos. Me dedico a ustedes nuevamente, tan pronto, porque inmediatamente después de comentar sobre aquella hilarante advertencia a favor de nuestro estilo de vida, en la forma de una comedia pochoclera y divertida, descubrí por accidente una nueva película protagonizada por Viggo Mortensen que me conmovió de tal modo que tengo que reseñarla de inmediato, antes de olvidar todas las impresiones que me produjo. He subtitulado la reseña Love doesn’t stinks porque esta película tiene una visión del amor mucho más ajustada a lo que verdaderamente debería ser, según me gusta a mí. Si el amor como el mundo lo conoce fuera más parecido a como lo vive esta familia, yo tendría muchos más problemas para decidirme a la hora de tener o no tener hijos, o casarme.mv5bmzc3nzzmowqtmwiwns00mgnhltllyjmty2zmyzbmzdyxzgvlxkeyxkfqcgdeqxvynjuwnzk3ndc-_v1_ux182_cr00182268_al_

   La historia gira alrededor de un padre con seis hijos que vive en un bosque aislado y sin el menor contacto con otra gente. Sí; a mí también me recordó a La costa Mosquito, que vi hace un montón de años pero no me acuerdo nada. Tengo que verla otra vez para hacer una comparación. Por ahora, creo recordar que aquella película era bastante más cruda, pero es todo lo que puedo decir por el momento. No recuerdo si me gustó; sé que me impresionó. Pero hasta ahí.

forest-54555__340   La madre de la familia está ausente desde hace tres meses cuando empieza la película, y dado el estilo de vida que llevan uno puede imaginar por qué, pero se equivoca. Con respecto al estilo de vida, si antes dije que viven completamente aislados, es fácil de visualizar: no tienen teléfono, ni wi-fi, ni Play Station, ni celulares, ni microondas, ni siquiera una bicicleta, y tampoco auto. Cuando el padre tiene que trasladarse al pueblo para vender no sé qué cosa, de la que aparentemente viven, se desplaza en un antiguo micro escolar, que le viene muy bien a la familia, pero difícilmente se parece a un glamoroso deportivo que pudiera usar en su beneficio un padre atractivo del estilo de Viggo Mortensen. Dinero tienen, un poquito, pero no les hace falta para nada así que lo guardan.

   La familia vive en comunión directa con la naturaleza; todos los niños saben cazar, destazar y despellejar un animal para obtener su carne y su piel para vestirse (nada de andar matando animales al pedo para sacarse fotos, sonriendo como pajeros estúpidos). Entrenan todos los días, con una rutina muy estricta que les enseña su padre y que mantiene sus cuerpos afinados como si fueran atletas de nivel olímpico. Son educados en casa. Todos LEEN LIBROS. Sus padre se los asigna, y es muy serio al respecto. Tienen que analizarlos y presentar informes sobre ellos a toda la familia. Hablan ESPERANTO con fluidez. De hecho, hablan seis idiomas con soltura. El hijo mayor ha sido aceptado en TODAS las universidades norteamericanas de primer nivel. Stamford, Darmouth, MIT… sigan ustedes la lista. Yo me pierdo. No festejan la Navidad sino el Día de Noam Chomsky, porque prefieren celebrar la vida de un humanista que pensaba en su sociedad antes que en un elfo mágico de procedencia dudosa. Conocen la obra de Noam Chomsky.s_9607-mlc20019832062_122013-o

   Ese festejo es algo que yo puedo entender. Todos los años religiosamente celebro el Día de Carina Longo, y me lo tomo muy en serio. También tengo que respetar a la familia por venerar tanto a Noam Chomsky y entenderlo tan bien: el día que mi profesora de Lingüística me dijo que comenzara a leer el Programa Minimalista (empezando por la página 93), no tiré el libro contra la pared únicamente porque era nuevo y lo había pagado carísimo.

   Creo que ya tienen una idea. No voy a comentar nada más porque estoy tan entusiasmada que me voy a ir de boca y a hacer un spoiler terrible, pero aquí puedo detenerme sin culpa porque aún con esa descripción, prometo que conocer a estos niños verdaderamente peculiares es una impresión tremenda. También lo es recorrer la película, porque, querido Soltero Sin Hijos, si estuviste mirando a tu alrededor estos días, o aunque más no sea leyendo los disparates que yo pongo en este blog cuando despotrico contra la Pubercracia reinante, te habrás dado cuenta de que apenas pongan un pie fuera de la seguridad de su bosque estos niños están completamente fritos.

   Nuestra sociedad no está preparada para ellos; no está hecha para albergar individuos, en especial si son pensantes. Por si se te había escapado, en la película te lo muestran con pelos y señales cuando los chicos conocen a sus primos, que son resguardados por sus padres de la realidad de la muerte, mientras les permiten frecuentar videojuegos destinados a hacer simulacros de ejecuciones y violaciones. Ese tipo de cosas. El tipo de cosas que a nosotros los solteros maduros nos hace pensar que, de tener hijos, no conseguiríamos sobrevivir a sus primeros diez años, en medio de una avalancha esquizoide de moñitos y globos de color pastel y Grand Teft Auto. Y tratarlos como accesorios de moda, pero nunca decirles que no a nada. También ese tipo de cosas.

   El amor es otra cosa, ¿verdad? El amor no es egoísta; el amor no da falsos nombres a las cosas; amar a los hijos no es apropiarse de ellos y de su vida para prolongar las aspiraciones y las ideas propias. Los hijos no pertenecen a la familia; la familia es la cuna donde los hijos se hacen fuertes para salir a amar el mundo y no temerlo. ¿Verdad? Son cosas que TODOS los personajes de esta película terminan entendiendo. Y me encanta descubrir la sabiduría del dejar ir; realmente me encanta. Ojalá el mundo entero lo supiera. Mucha de la falsedad que engendra tanta tristeza se podría evitar.

   Hay tanto que quisiera decir sobre esta película, pero no puedo porque te la arruinaría y realmente creo que vale la pena verla. Un par de cosas no me gustaron; hay cierto detalle cerca del final de la película que encuentro un poquitito morboso y se hubiera podido soslayar sin cambiar ese final, aunque viene perfectamente bien según el clima de la película. Asimismo, en la última escena hay una cosita que encuentro innecesaria con respecto a lo que están haciendo los chicos, aunque, otra vez, no está mal como para que al espectador le termine de caer bien la ficha sobre lo que está pasando. Y justo en el final final, me encantó ver que Viggo Mortensen… ¡está tomando mate! Me alegro que nos haga ese homenaje, como patria adoptiva suya que somos, aunque yo no tomo mate.

   Sobre Viggo Mortensen, y como única cosa negativa que tengo que decir sobre la película… Hay una escena en donde aparece completamente desnudo en la puerta del micro, pasa una pareja mayor y él les pregunta: “¿qué sucede? Es un pene. Todos los hombres tienen uno.” Bueno, entiendo su punto de vista, pero creo que se podría haber obviado esa escena.

   No hay absolutamente ningún derecho a que un tipo de cincuenta y ocho años se vea así, y encima venir a restregárnoslo en la cara a todos, especialmente a las mujeres, la mayoría de las cuales jamás podremos aspirar a que Viggo Mortensen nos dé pelota, y además seremos pura carne de chancho a los cincuenta años, a menos que nos dejemos pellizcar y recortar, e inyectar cosas extrañas y convertirnos en Frankenstein. Y aún en ese caso pareceremos ridículas y artificiales parodias de nosotras mismas. ¡No hay ningún derecho!

   Listo. Solteros Sin Hijos, aquí tienen una memorable visión del mundo tal como a nosotros nos gustaría que fuera, si quisiéramos descansar de nuestra inmortal cruzada. Disfrútenla, compártanla y no dejen de proporcionarme su parecer, si gustan, que a mí me agrada conversar y además nuestra cofradía debe permanecer unida. También disfruto ufanarme cuando me anticipo, y tengo una experiencia valiosa que merece ser divulgada.

¡LE VI EL PITO A VIGGO MORTENSEN, LE VI EL PITO A VIGGO MORTENSEN!

(Carteles de IMDb.com, otras imágenes de Pixabay, menos la portada del Programa Minimalista que es de Mercado Libre de Chile; justo la edición que yo tengo.)

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2 pensamientos en “Love doesn’t stinks: Captain Fantastic

  1. Dr. Zaius

    Vi “La Costa Mosquito” hace muchos años. Recuerdo que el personaje de Ford quería llevarle hielo a unos indígenas que vivían en el medio de la selva. Quería mostrarle algo que nunca habían visto… También trabajaba el malogrado River Phoenix. Era buena pero un poco amarga. ¡Ah! En esa no se le ve el pito a nadie.

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