The expanse versus Westworld

mv5bmtyxnzi0ndy2of5bml5banbnxkftztgwndg0mdqymti-_v1_ux182_cr00182268_al_   El día de hoy, más que festejar alegremente el Día del Soltero, como hice hace exactamente un año, como creo que de ninguna manera podré superar esa magnífica pieza de protesta y jolgorio, mejor te recomiendo una fantástica serie de ciencia ficción de esas que no te podés perder. Me reservo para mañana mi homenaje del Día de San Valentín, cuando revelaré una preciosa perlita que ninguno de nosotros debería perderse; nosotros los Solteros Sin Hijos, los vándalos militantes de la noche, y del día, y de cuanta cosa hace agradable la vida. Por supuesto es un desvergonzado bolazo dedicado a la hipocresía de los Anidadores; qué más vas a esperar viniendo de este lado. Por ahora, entonces, The expanse.

   Me fue recomendada por nuestro común amigo y Detective Oficial del Blog, el doctor Zaïus, y como acostumbra tener buen gusto en estas cuestiones le dediqué la debida atención. Y quedé fascinada con esta serie, lo cual sin duda le complacerá, después de no mostrarme particularmente atraída por su otra recomendación, Westworld. Luego explicaré brevemente el por qué de esta vaga indiferencia.

   Como me había pasado anteriormente con Fortitude, que me había sido recomendada en Twitter por la cuenta denominada Pinceladas de Cine, quedé absolutamente sorprendida por la prolijidad con la que se pueden llegar a explotar estos incomparables argumentos cuando se les pone la debida atención. Particularmente en lo que atañe a la ciencia ficción, área en la que es tan fácil soltar cualquier guarangada, desde que el grueso del público apenas habla el idioma y menos va a conocer los territorios.

   The expanse se desarrolla en un Sistema solar habitado por completo, y si yo estaba conmocionada por todo el alboroto que se había armado el año pasado (y desde hace diez años, para decir toda la verdad) a propósito de Plutón, mucho peor estoy ahora, cuando este brillante novelista autor de las obras que originaron la serie, ubica la acción central, y el nudo de la cuestión, nada más ni nada menos que en el cinturón de asteroides: un lugar desabrido donde los haya, a pesar de la reciente promoción de Ceres al status de planeta enano. Para mí, planeta enano o no, Ceres era una piedra pelada, más o menos redonda, metida bien en el medio de un montón de otras piedras que se dedicaban a andar sin ton ni son de acá para allá, tal vez restos de un antiguo planeta que no se llegó a formar, tal vez no. Yo llegué a dedicarle un cuento al cinturón de asteroides, en donde daba cuenta de esta fatuidad de su existencia, y la banalidad de las historias a las que podía dar cabida. Para los que no sepan, el cinturón queda entre Marte y Júpiter.

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   Ahora viene este brillante (ya lo dije) caballero, don James S. A. Corey (o Daniel Abraham y Ty Franck, porque es un pseudónimo colectivo, parece), y fijate que el cinturón de asteroides es un lugar por demás de fascinante. Ceres es una colonia de la Tierra y todos los centurinos están bastante enojados por eso. Sí; el cinturón de asteroides es un lugar de aprovisionamiento de la Tierra, que explota su agua entre otras cosas, y está bastante peloteado entre ella y Marte, que también quiere su tajada, y todo el mundo tiene su población nativa, y los del cinturón de asteroides se llaman centurinos. Los de Marte se llaman marcianos, obviamente, y no quieren saber nada con la Tierra que le dio origen, y se han convertido en toda una potencia, fijate vos, y a los terrícolas los miran con una gran suspicacia y como por encima del hombro. A todo esto, hay naves espaciales, cargueros y colonias a todo lo largo y lo ancho del Sistema, y no son raros los viajes a Saturno en búsqueda de hielo, del que todo el mundo se sirve. Todo el mundo menos los centurinos, que viven con una gravedad menesterosa y oxígeno y agua racionados, y tan oprimidos por Tierra que se han tenido que conseguir su propio movimiento de resistencia contra ella. Ahá. Todo esto pasa en el cinturón de asteroides.

   La perfección de las naves y la arquitectura de los edificios de Ceres y las diversas colonias, constituyen por sí solas un justificativo a la hora de ver esta serie. Otro, es el cuidado que le han puesto a cosas que los comunes mortales que no escriben ciencia ficción sólo ven si están mal trabajadas, por ejemplo, la biología de los pobres centurinos, que por sus condiciones de existencia ya no podrían subsistir en la Tierra que originariamente les proporcionó su equipo genético. Te tenés que dar cuenta de que un centurino en la Tierra se desarmaría como una torre de fideos. Los escritores han tomado debida nota de ello; no te preocupes que estas cuestiones no se les han escapado ni un poquito.

220px-thomas_jane_at_the_2010_sag_awards   Naturalmente, los creadores de la serie no pueden tener esto siempre en pantalla, supongo que porque el espectador se distraería demasiado, además de que casi toda la acción transcurre en Ceres o entre centurinos… Debe ser por eso que el Detective de la serie (parece que es un policial Sci-fi que le dicen) está encarnado por el vejete sexy y aguerrido de Thomas Jane, que no luce para nada como una torre de fideos, aunque es un mercenario y alcohólico empedernido (parece que los Detectives privados siempre se divierten más que las estrellas de rock and roll). En sí, la serie empieza porque una gente rica que vive en la Luna (en el sentido literal de la palabra) tiene un gran problema… De esos que sólo puede tener gente rica que vive en la Luna, y que necesita un detective centurino con contactos en los bajos fondos, y pueda recorrer todo el cinturón investigando. ¿Qué cosa? ¿Plata o cuernos? ¿Sos como yo, de los que piensan que algunas cosas nunca cambian?

   Bueno, sucede que más no te puedo decir, porque te haría un spoiler vergonzoso de una serie que merece que disfrutes de cada minuto. Pero por lo que parece hasta ahora, que todavía no vi nada de la segunda temporada… No; mejor no te digo.

mv5bmteyodk5ntc2mjneqtjeqwpwz15bbwu4mdq5ntgwotkx-_v1_ux182_cr00182268_al_   Con respecto a Westworld. Es prácticamente imposible que algo que lleve el nombre de Jonathan Nolan (cualquier Nolan) no me guste. De hecho, admiro Westworld y me encanta, y no tiene nada que envidiarle en su precisión arquitectónica a The expanse. Es sólo que siento antipatía por las inteligencias artificiales y la gente que las programa. Quiero decir; un robot es un robot, y no puede hacer nada para lo cual no esté programado. ¿A qué meterse en tantos despelotes, jugando con lo imprevisible, cuando el problema es tan fácil de solucionar, simplemente trabajando menos? ¿Quién tiene tanta plata como para arriesgarse con un Complejo de Dios? Es decir, llegados a cierto punto los proyectos, y con tanto en juego, hay tanta gente involucrada que apenas el viejo loco empiece a delirar demasiado no va a faltar alguien que dé el chivatazo a tiempo, y en un segundo tenés a todos los robots haciendo tostadas o fabricando óxido en algún sótano. Además, honestamente, en cierto punto los “problemas de programación” llegan a tal grado en esta serie, que a los robots les resulta más fácil tomar el control que a un gendarme un jardín de infantes. Me parece que eso se les pudo haber escapado aquí, y es un cabo suelto de los que todavía no llego a encontrar en The expanse.

   También sobre los robots escribí un cuento, no tan brillante como las creaciones de Mr. Nolan, me temo… Pero yo hablo por boca de ganso y todo el mundo lo sabe, je je.

(Como siempre, los carteles son de IMDb.com. La foto de Thomas Jane y la imagen del cinturón de asteroides, de Wikipedia)

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8 pensamientos en “The expanse versus Westworld

  1. Dr. Zaius

    Estimada donna Nadie:

    No es lo mismo un robot que una inteligencia artificial. El primero sólo sigue una programación, mientras que la segunda tiene el potencial de desarrollar conciencia/voluntad propia.

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  2. Dr. Zaius

    Le paso esta noticia donna Nadie:

    Cientificos: los pulpos tienen un ADN extraterrestre.

    Tras secuenciar el genoma de los pulpos, biólogos de la Universidad de Chicago han concluido que no pueden ser comparados con ningún otro animal del planeta.

    El ADN del pulpo podría ser de otro mundo, según los resultados de la primera secuenciación del genoma de este animal, publicada en la revista Nature.

    El estudio indica que los pulpos tienen un genoma cuya complejidad no tiene precedentes en el reino animal. Se determinó que los cefalópodos cuentan con más de 33.000 genes codificadores de proteínas, un número mucho mayor que los presentes en el ser humano.

    ´´El pulpo parece ser completamente diferente a todos los demás animales, incluso a los otros moluscos, con sus ocho brazos prensiles, su gran cerebro y sus ingeniosas capacidades de resolución de problemas´´, explica en un comunicado Clifton Ragsdale, coautor del estudio y profesor asociado de Neurobiología, Biología de Organismos y Anatomía de la Universidad de Chicago (EE.UU.).

    ´´El difunto zoólogo británico Martin Wells decía que el pulpo es un extraterrestre. En este sentido, entonces, nuestro artículo describe el primer genoma secuenciado de un extraterrestre´, continúa Ragsdale.

    El estudio concluye con más enigmas que respuestas acerca del genoma de los pulpos, en el cual sobresale una elevada presencia de transposones, también conocidos como genes saltarines. Estos genes pueden reorganizarse por sí mismos en el genoma, pero su función en los pulpos es aún incierta.

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    1. Nadie Avatar Autor de la entrada

      Indudablemente, es una noticia intrigante y muy pero muy interesante. Sin embargo, con mis respetos para el pulpo Paul, yo pienso que aún hay mucho que saber de la Naturaleza, y le hacemos un flaco favor a nuestro planeta si en seguida que descubrimos algo que no podemos explicar, le damos un origen extraterrestre. Lógico, los científicos saben más que yo, especialmente con todos los experimentos que se deben estar mandando bajo cuerda, pero yo me pregunto si no nos faltarán cosas que descubrir, y que tal vez nos dejen la autoría del pulpo enteramente a los terrestres. ¿Qué tal si, como hablábamos anoche, nos precedió otra cultura inteligente, pero autóctona, ya extinta pero que hizo unas cuantas cosas que hoy persisten, y que insistimos en achacar a otra gente de la cual ni sabemos todavía cómo pudo llegar hasta acá? ¿Qué tal si, ya que estamos dispuestos a dotarlos de capacidades como para realizar esa proeza, aceptamos que todavía hay mucho en la Tierra que no sabemos, y que puede resultar igual de sorprendente y maravilloso?
      De paso, estoy fascinada con esta información. ¿Mire si la siguiente civilización en la Tierra la levantan moluscos evolucionados que consiguen escapar a una guerra nuclear, y los pulpos terminan siendo como sus chimpancés?

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  3. Dr. Zaius (un simio evolucionado)

    Estoy de acuerdo con usted donna Nadie. Los ETs parecen ser los nuevos dioses que explican lo desconocido. Aunque usted puede terminar cambiando de opinión si continúa mirando “Alienígenas ancestrales”. Ja ja!

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