World Wide V: el reinado del brócoli – Capítulo II

fashion-1844888__340   Los extraños eran altos, delgados, e iban bien vestidos y afeitados. Cuando llegaron, Billy estaba sentado en su mecedora, bien enfrente del lupanar de Rose La Juguetona, y nada más verlos experimentó un estremecimiento de miedo y cólera. Recordaba bien a su hermano Brenda, es decir, Damien. Damien había sido alto, delgado, y estaba bien vestido y afeitado cuando Billy llegó a Nueva York a buscarlo, respondiendo al telegrama anunciando su enfermedad mortal.

– No estoy enfermo, Billy. Nunca lo estuve. No me pasa nada – había respondido Brenda, es decir Damien, al reprocharle Billy su egoísta y mentirosa despreocupación. – Estás aquí por ti, no por mí. Te hice venir para salvarte.

– Pero tú no estás bien, Brenda, digo Damien – repuso Billy, ofuscado. Brenda, o sea Damien, estaba usando traje y corbata. Era corredor de Bolsa en Wall Street. Nada de vestidos campesinos llenos de melaza y ketchup. Nada de vagabundear por los campos de noche tumbando vacas. Y Billy también echó a faltar por lo menos sesenta kilos.

– Estoy mejor que nunca, Billy. Ya no tengo colesterol, ni ácido úrico, ni glucemia alta, ni granos purulentos, ni hemorroides, ni flatulencia, ni halitosis, ni eccemas, ni constipación, ni hongos fétidos entre los muslos.

– Eso puede ser normal en Nueva York, Brenda, digo Damien. ¡Pero tú no eres de Nueva York! ¡Debes reaccionar! ¡Debes recapacitar! ¡Despierta, Brenda, digo Damien! – y Billy había ido hacia ella, bueno, él, y lo había sacudido por los hombros, buscando su comprensión.

model-1103450__340   Se quedó con ella, o sea, él, durante cinco días. Hasta que empezó a cambiar. Y Billy empezó a tener demasiada hambre.

   Una tarde, Billy lo vio venir de la calle alterado, casi febril, y no le respondió cuando le preguntó qué le pasaba. Brenda, o sea Damien, se limitó a ir hacia la heladera y abrirla con furia. Después se volvió hacia su hermano.

– No están. ¡Mis hamburguesas de soja no están! ¿Qué hiciste con ellas?

– ¿Qué? ¿De qué hablas, Brenda… Damien? ¿Qué buscas? No he sacado nada de la heladera; sólo hay semillas brotadas, agua y esos posavasos grises… ¿Por qué pusiste los posavasos en la heladera? Eran de un material extraño y húmedo; se rompían. Los tuve que tirar.

   Brenda, o sea Damien, tumbó a Billy de un puñetazo cuan largo era sobre el piso de porcelanato color pavo real.

– ¡Estúpido, qué has hecho! ¡Esas milanesas de soja ya no se consiguen! Una estúpida conspiración ha hecho que las retiraran del mercado. Esos fanáticos de la comida orgánica… ¡Esos difamadores! ¡Esos estúpidos investigadores y sus efectos secundarios! No están en ninguna parte… He revisado en todos los malls en diez cuadras a la redonda; en cada almacén de comida natural; en cada minimarket de cada estación de servicio. Los rumores decían la verdad. ¡HAS TIRADO LAS ÚLTIMAS CUATRO MILANESAS DE SOJA QUE HABÍA EN TODO ESTADOS UNIDOS!

   Y Brenda, es decir Damien, cayó de rodillas al piso mesándose los cabellos y llorando con desesperación. Luego, aún sollozando, volvió a ir hacia la ventana y arrancó una cortina. Sin preocuparse por apartarla a un lado, la hizo un bollo cuando se arrastró y tiró la mano hacia una maceta, que portaba un hermoso malvón pensamiento. Era el regalo que Billy le había traído.

   Entonces comenzó el horror. Brenda, o sea Damien, apretó el puño sobre las hermosas flores y tiró, tiró, tiró, hasta que las blancas raíces quedaron al aire, soltando terrones de negro humus. Billy salió corriendo del departamento apenas vio desaparecer los primeros tallos entre los dientes asesinos de Brenda. Damien. Había tenido suficiente.

   Fue la última vez que la vio. Lo vio.

   No se quedó para contemplar el resto de la ruina.

coat-1846187__340   Ahora, los tres desconocidos, altos y guapos, habían llegado a Dead Cowboy City.

   Con una mano sobre los ojos, Billy agradeció que su padre no estuviera vivo para ver ese día.

   Era sólo el comienzo. Lo sabía.

(Imágenes de Pixabay)

Anuncios

2 pensamientos en “World Wide V: el reinado del brócoli – Capítulo II

    1. Nadie Avatar Autor de la entrada

      Me ofende. Sepa que yo me ufano de lo autorreferencial de mis delirios, o a lo sumo aclaro fuentes. Vea el primer capítulo de esta excelsa serie y lo verá. Además, si hay que echarle la culpa a algo, vea que en “28 días después” se achaca el virus zombi a un experimento que escapó de control por unos animales liberados por activistas, y esto también fue una coincidencia con mi magnífica obra. Vi esta película hace sólo tres días, y ya la semana pasada yo tenía planeado lo que está en este capítulo. Mr. Capusotto, nada que ver.

      Me gusta

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s