Dancer

mv5bmjezmtczndaxnv5bml5banbnxkftztgwodizmtkwmdi-_v1_uy268_cr10182268_al_   ¿Conocías al bailarín ruso Sergei Polunin? Yo no. En una página de películas que suelo frecuentar para ver cine online (sin la cual me perdería muchas películas que, por no ser pochocleras, nunca nos llegan), vi aparecer esta biopic. Y como nunca he ido a ver ballet, pero me gustaría, y como he adorado la miniserie Flesh and bone, porque adoro a las bailarinas de ballet, porque hacen arte con su cuerpo… y tal vez porque yo soy muy patadura, y por eso amo todo esto… Bueno, no sé, pero me puse a ver esta película.

   No me lo esperaba. Como dije, yo no conocía a Polunin. Es un bailarín contemporáneo. De hecho tiene menos de treinta años hoy en día. Quiero creer que su asombrosa historia como bailarín no ha terminado. Por él, por los amantes del ballet, y por todo lo que es bello y sagrado en el mundo. No me importa hacer spoiler de esta película. Querrás verla.

   Yo he sostenido muchas veces, por lecturas que tengo de literatura rusa, películas, comentarios, o simple estudio de su historia, que los rusos son gente maravillosa, estoica, mansa y sufrida. Siempre los admiré mucho, y espero conocer algún día su asombrosa tierra.

industry-1968193__340   Con frecuencia, cuando uno se pone a ver en las biografías de artistas rusos, se encuentra con tales ordalías de dolor y sufrimiento que cuesta creer que una persona pueda atravesar por tanto, y luchar e insistir no sólo para seguir vivos, sino para hacer vivir a su arte.

   Con respecto a baile clásico, sabemos ya que la vida de estas personas es un continuo sacrificio. Imaginate a los bailarines rusos. En mi adolescencia, adornada por una buena cantidad de propaganda yanqui, sólo conocía parcialmente la historia de Mikhail Baryshnikov. Por supuesto, la parte de su inmigración a Norteamérica, etc. Seguramente su vida personal estuvo llena de dificultades mucho antes de eso, pero yo no la conocía. Prometo investigar mejor. Soy menos ingenua ahora.

   Al conocer a Sergei Polunin, me encontré exactamente con el caso contrario. Nada de románticos soles de medianoche y arriesgados viajes hacia la libertad en películas tendenciosas; nada de propaganda de ninguna parte… Sólo arte. Sufrimiento y arte de una belleza tal que es escandalosa. Y la pregunta sobre lo que significa para una persona tener un don.

   La infancia de Sergei Polunin terminó cuando tenía nueve años, y también su familia; algo que pudo destruir su vida y tal vez acabó con su arte. A esa edad, y siendo ya evidente el talento (el don) que el pequeño Sergei tenía, y siendo evidente también que en su pequeña ciudad rusa se perdería irremediablemente, junto con su futuro, su familia tomó una decisión drástica. Por él y por todos ellos, para que pudiera estudiar en una famosa escuela de Kiev, su abuela y su padre se fueron a trabajar a Portugal y a Grecia. Enviaban todo su dinero a la madre de Sergei, que fue la encargada de cuidarlo, coserle sus trajes, pensar las veinticuatro horas del día en lo que se estaban jugando. La familia se separó. Y nunca volvió a reunirse.

   A los nueve años, Sergei supo lo que es el equivalente a cargar una piedra de una tonelada.

220px-rm_sergei   Se convirtió en el primer bailarín más joven del Ballet Real, en Londres. Tuvo una vida jaranera, agitada, que no era la de un “niño mimado” del ballet, sino la de un adolescente que explotaba en una crisis incubada durante años. Tenía diecinueve. Renunció. Tuvo que volver a Rusia a decirle a su familia que los años de sacrificio habían sido en vano. Porque (y esto no lo dice la película, lo supongo yo) el joven Polunin no se había hecho en la Madre Rusia. El joven Polunin, por más que hubieran pasado años desde Baryshnikov, había vivido y estudiado, y se había hecho una figura, en Londres. Había sido una estrella internacional… emergida en Inglaterra. Y ahora se le ocurría volver.

   Tuvo que empezar de cero. De primer bailarín en el Ballet Real de Londres, fue a Rusia a ganarse la vida como concursante en un programa de talentos. Ridículo, ¿no? Pues no. No lo creo, según el mundo actual. Estoy segura de que investigando encontraremos muchos casos similares, que no conocemos solamente porque no han conseguido trascender, por un sinnúmero de motivos. La masa es una bestia indiferente. Mastica, defeca y tira, y no se vuelva atrás para ver entre los despojos.

   Al momento de estrenarse la película sobre su vida, y según ella, Sergei Polunin figura como retirado del ballet. Sólo prosperó un par de años en Rusia. Lo que hubiera estado asfixiando su vida y su arte no lo dejó en paz, y renunció a la danza profesional. Definitivamente.

   Pero al momento de estrenarse la película, doliéndose uno por la pérdida para el arte, y para el joven Polunin, surge la esperanza, porque surge la duda sobre si realmente se terminó. Yo me preguntaba, al ver la película, si el joven Sergei podía dejar de amar su arte. Si podía contemplar la belleza que había creado, y decir “me costó demasiado”, y dejarla atrás. Si se puede abandonar un don así; un don que es una maldición, pero también un precioso regalo. Si todo no se puede tener, como me gusta decir, y hay que elegir. ¿Qué elegirías? ¿Se puede elegir una opción, y esperar que la otra no te persiga? Tal vez son las dos caras de una moneda. Una moneda con las dos caras repetidas es falsa, ¿no? Tiene que tener las dos caras. Tal vez una pregunta así es para las personas sin un don.

   El joven Polunin decidió despedirse de su don/maldición de toda la vida bailando en un video que subió a YouTube; un medio tan denostado como alabado, tan detestable como bendecible. Gracias a él, Sergei Polunin compartió ¿por última vez? su arte con el mundo. De verdad; tuvo más de quince millones de visitas, si recuerdo bien. Te pongo aquí el enlace, para que tengas la idea de la perfección.

   Yo solía burlarme de ese concepto, pero realmente no me lo imaginaba. Tampoco el precio.

   Mirá la película; en serio, hay mucho más de lo que yo pongo aquí.  Y sé que el joven Polunin ha repetido este último baile en diversos medios. Ojalá todavía haya de él mucho más de lo que aparece en la película.

   Take me to church, por Sergei Polunin:

(El cartel es de IMDb; la foto en el estudio la saqué de Wikipedia)

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14 pensamientos en “Dancer

  1. Dr. Zaius

    “Dance, dance, dance… hoy tu sueño es real
    hey! Guapa, si tu quieres bailar
    querrás, sabrás
    que este es el momento guapo
    querrás bailar!!!”
    Esto es arte, guapa.

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  2. Dr. Zaius

    ¡Buenísima! Una de mis películas favoritas. El Rulemán lleva el ritmo en la sangre como yo. Coma un poco de su miel, donna Nadie, así se endulza un poco. Ja ja!

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