Alegría para la Estación Espacial Internacional: orgullosamente, los argentinos nos ocupamos de los astronautas

r1nfjyqfg_720x0   El día de ayer, escuchando uno de mis programas preferidos en la radio (A diario, conducido ese día por don Juan Junco), me he enterado de una noticia que más alegría no me podía dar. Sucede que la Nasa, más preocupada por sus astronautas de lo que yo estaba dispuesta a reconocer, dio un paso fundamental en su beneficio, y el de todo el universo, si a eso vamos: llamó a un concurso, que tenía por única finalidad encontrar una manera de que los pobres astronautas que tuvieran que salir de alguna nave para hacer caminatas espaciales o similar, pudieran dejar los pañales. ¡SÍÍÍ!!! Es posible que, en adelante, cuando algún astronauta tenga que andar por ahí, no tenga que andar dieciocho o veinte horas como un crío de dos años, lloroso, maloliente y con el traje abolsado. Además, así se conjura ese peligro de andar colonizando todo el cosmos a base de caca, por no hablar de hacer que Marte o la Luna terminen como una estación de servicio a la madrugada, llenos de pañales usados.

   Y tengo que reconocer que me ha encantado la onda que la Nasa le puso al concurso, al que llamó airosamente Space Poop Challenge. ¡Pobre Scott Kelly! Si le hubiera tocado estar en la Estación Espacial ahora, capaz que la Nasa hubiera tomado mis ideas de mandarle una bolsa de chizitos o papas fritas para festejar fin de año, o los trescientos días a bordo de la Estación, o incluso un globo y una cornetita para celebrar su cumpleaños. Me alegra ver que están evolucionando. ¿Les han mandado ya a los astronautas alguna copia de las películas que he sugerido en un artículo anterior? ¿Un poster de Baywatch para cuando hacen ejercicio?

   Fueron tres los argentinos que llegaron finalistas al concurso Space Poop Challenge, entre un total de 24, como dice acá en este artículo que leí. Desde Argentina hubo 122 inscripciones y se enviaron 51 proyectos. Los dos mejores entre ellos fueron el Proyecto Rémora, de Charly Karamanian y Alejandro Bollana, y el Sistema integral de manipulación de desechos, de Sebastián Peña Zanzot. Como para demostrar que si hay alguien que tiene experiencia en manipular mierda, ésos somos los argentinos.

   Tengo que reconocer que ambos proyectos me generan una profunda inquietud. Si yo hubiera tenido que ser astronauta, luego de pensar en las alternativas a usar pañales descartables a la hora de hacer pichí y caca, creo que reculo. La verdad, poder hacerse encima con pleno derecho y absoluta necesidad, y todo el permiso, me parece una felicidad antediluviana y prepúber que todos acabaríamos por apreciar. En cambio, todo ese perturbador chupetear y soplar… ahora te explico.

   Ambos sistemas consisten en sistemas de alejamiento de los desechos del cuerpo, con un posterior almacenamiento para su reciclaje, y hasta un reciclaje simultáneo, e incluyen todavía la higiene del área, o sea que te limpian el culito también; cosa absolutamente necesaria, como te podría explicar tu señora madre sin necesidad de estudios de posgrado.

skaovi4kg_930x525   El Sistema integral de manipulación de desechos, tiene este sistema de alejamiento de la caca con una succión que opera como un tornillito que lo va sacando, ¿no? Ahí te pongo el enlace para que veas el artículo. Además, tiene como unas paletas que, cuando vas a hacer caca, te separan los cachetes y los recubren con una membrana para que no te paspes o similar. Y te limpia el culito con algo que parece una de esas toallitas humectantes. La verdad, éste es el que me gusta menos porque me dio mucha impresión, pero me encanta el nombre. Como se inspiró en tentáculos para su proyecto, Sebastián le puso Octopoop; ¡éso si que es tener criterio para elegir un nombre! Fijate acá:

h1zka24yl_720x0

r175-kxte_930x525   El otro sistema, el Proyecto Rémora, fue inspirado por esos animalitos, las rémoras, y también las anguilas y las anacondas, por sus especiales maneras de alimentarse, que se basan en la… succión. Sí; no importa las vueltas que uno dé, al final parece que el destino final de la caca es ser chupeteada sin remedio.

   El sistema se compone de un conjunto de mangueritas de silicona, adosadas a especies de embuditos que te ponés en el pitito o la cachuchita y salva sea la parte, y mediante dos botones, apropiadamente señalados como N°1 y N° 2, el astronauta avisa qué es lo que va a hacer, y entonces se activa la succión correspondiente y a continuación la higiene, efectuada por medios líquidos, y el secado, que se lleva a cabo por una pequeña corriente de aire; qué otra cosa podría ser. Es lo más simple y económico. Si van a tener que quedar varados un tiempo, o tienen poca presión en el traje, el pichí y el líquido limpiador se almacenan en un depósito alrededor de las pantorrillas para ser reciclado después. Fijate cómo es, acá:

hjk_r57fl_720x0

   Ahora, yo quiero saber qué sucede en las siguientes situaciones.

  1. El astronauta quiere hacer las dos cosas.
  2. Le salen las dos cosas; vamos a decir toda la verdad; sabemos que es lo más frecuente.
  3. El astronauta se quiere tirar un pedito. Supongo que apretará el N° 2 para activar el aire acondicionado, o sea la succión, justo cuando se tira el pedito me parece.
  4. La señorita astronauta que menstrúa: les aviso a todos los investigadores, por si no le pueden preguntar a ninguna señorita, y no se animan a confirmar con su señora mamá, que la menstruación no es en sí todo sangre, sino que puede contener bastante tejido, y además la señorita astronauta no puede avisar cuándo tal proceso se está llevando a cabo. La verdad, les agradezco el esfuerzo a Charly y Alejandro; es muy loable de su parte no haber esquivado al bulto y enfrentado ese terror masculino al que no muchos se atreven, pero no se molesten tanto y mejoren su diseño por otras partes, porque para este caso en particular, me siguen pareciendo más sencillos los tampones. Ahí está; pueden mejorar el diseño de los tampones para que duren más, o incluso de una copa como escuché que está empezando a circular, dado que la pérdida de sangre del total del período no excede la cantidad de un pocillo. Total, después podemos tirar esos implementos para que se quemen en la atmósfera como se hace con toda la caca de la Estación; seguro resultarán mucho más chiquitos que otras cosas que los astronautas pudieran estar en la necesidad de eyectar. Qué suerte que mi señor padre sea taxista y no astronauta; podría generar una hecatombe de magnitudes épicas.
  5. ¿No te paspás teniendo todo el tiempo un tapón en el agujerito, aunque sea de silicona?
  6. ¿Qué pasa si, a pesar de todas las precauciones, con un movimiento inesperado se zafa el tapón y no te das cuenta? Parece muy discreto y delicado.

   Como sea, a lo mejor son cosas que no entendí bien o que las explicaciones periodísticas no permiten esclarecer muy bien y sí están contempladas; es sabido que los investigadores de estos temas no se caracterizan por dejar cosas libradas al azar. Sobre todo, repito, si son argentinos; si algo sabemos hacer por estos lados, es lidiar con el azar y el desastre. De haber sido argentino el protagonista de The Martian, seguro en una semana lo tenés organizando un casino.

   Bueno, desde este modesto lugar, entonces, ¡muchas gracias a los investigadores por llenarnos de orgullo, y permitir que nos ufanemos de nuestra brillante inteligencia ante el mundo entero! Y vos, por favor, leete los artículos que enlazo aquí. Son muy ilustrativos y te informan bien sobre cosas en las que deberías pensar muy atentamente, antes de seguir fantaseando con ir a Marte y boludeces parecidas.

   Además, por supuesto, de permitir que me divierta horrores.

ryi1lt7kg_720x0

(Todas las fotos son de los artículos enlazados, ambos obra de don Abel Escudero Zayadrec, en el diario Clarín, sección Sociedad: “Argentinos llegaron alto en un raro concurso de la NASA: caca espacial”, y “Caca espacial: otro argentino estuvo en la final del concurso de la NASA”)

Anuncios

4 pensamientos en “Alegría para la Estación Espacial Internacional: orgullosamente, los argentinos nos ocupamos de los astronautas

  1. Dr. Zaius

    Yo creo que el Rémora puede andar bien. El problema es que te tenés que poner un embudo en el culo. ¿Vio donna Nadie? Usted que siempre anda hablando mal de los argentinos.

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s