Los huevos de Pascua del infierno

Estos dos últimos días, tal como has decidido contarle al amable lector, los has dedicado a desentrañar el singular proceso que conduce a la conformación de esas agradables golosinas, de tan apetitoso sabor y tan ignoto origen, la verdad. Siendo la nuestra una religión notablemente displicente, es de suponerse que finalmente por aquí termina pasando todo el asunto: ¡VED, ES LA FESTIVIDAD EN DONDE SE COMEN ROSCAS Y CHOCOLATE EN DIVERSAS FORMAS! Con el debido respeto a Nuestro Señor Jesucristo, quien al momento de su martirio sin ningún género de dudas tenía otras expectativas al respecto.

Pero bueno; tus sobrinos aún son pequeños, tus mayores son tan angurrientos que serían capaces de comerse una anguila viva untada de chocolate, y tuviste la idea de que, si te salían buenos, tal vez los pudieras vender…. Pues, como si la situación económica del país ayudara, este año esos huevos han venido con un precio que nos hacen pensar en aquella proverbial gallina, que soltaba tales productos y a lo mejor nada más necesitaba un poquitito de alpiste o maíz, en lugar de quinientos pesos… En fin.

Entonces. Vos vas a hacer como si el resultado fuera el esperado, porque el simpático lector ninguna necesidad tiene de desagradables visualizaciones tuyas chupándote los dedos bañados en chocolate tibio, o el Jackson Pollock que has realizado sobre la puerta de la heladera de tu hermano. Así que limitate a decirle que, si tiene planes similares, lo primero que tiene que hacer es dirigirse a algún mayorista de productos de repostería que tenga cerca, y, si tiene pensado hacer más de cuatro huevos de tamaño grande (los tuyos eran muy grandes), compre mas o menos un kilo de chocolate blanco y otro de negro. Sí, hay trastornados a los que les gustan los huevos de Pascua de chocolate blanco. También conviene que no falte chocolate, porque si la capa queda muy finita, le tenés que dar dos manos como se hace con la pintura de las paredes, y no está bueno quedarse inopinadamente sin chocolate.

En la casa de repostería, vas a esperar, previa obtención del numerito para la cola, la hora reglamentaria para que te atiendan, asistiendo a pedidos de cosas insólitas que nunca hubieras sospechado relacionadas con una torta, tales como pastas ya hecha para forrar, sopletes Dios sabe para qué, confites y granas de colores ultraterrenos, pasta para hacer bombones de diferentes sabores… En fin, si sabés lo que te conviene, vas a ir a esa casa a media mañana, luego de un opulento desayuno, con una lista de la compra bien detallada y el dinero calculado al centésimo, si no querés caer en una hecatombe de la que nunca te recuperarás. Seis meses para perder el peso acumulado, según esa serie tan bonitina Super Size Me. ¿Ya la viste? Te conviene verla. En serio.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, porque cuando al fin tu turno llega, has obtenido toda una serie de detalles que no te hubieran dado en ningún video de Internet para hacer los huevos (nadie te los da todos, JAMÁS). Las empleadas son super amables, y están de lo más acostumbradas a responder toda clase de preguntas idiotas de gente que ni sabía lo que era una garrapiñada, hasta que tuvieron que llegar hasta ahí. No tienen ningún problema en contarte que, por ejemplo, los huevos de Pascua no se hacen en heladera, porque le quita el sabor al chocolate, sino en el FREEZER, que tiene un frío seco. Que para unir las dos mitades, después de poner dentro los caramelitos y esas cosas, se untan con chocolate ya medio frío, que se empareja con una cuchara o dedito y después se puede decorar. Que para decorar no hay ninguna necesidad de decorar con chocolate blanco, que es más caro, sino que puede hacerse con glacé real, que lo único que lleva es azúcar impalpable y clara de huevo, y es igual de delicioso y de pringoso (de hecho, todas las viejas que te precedieron en la cola llevaron eso). Y de ahí, las chicas te cuentan un sinfín de confititos plateados y esas cosas con las que podés decorar los huevos. Y ahí te vas, toda oronda, confiando en que tenés la Biblia para hacer huevos de Pascua y ya preparada para embolsar una fortuna. De no ser por … (y por favor, que el inocente e incauto lector se prepare para tomar nota).

  1. Los moldes que elegiste son demasiado grandes para una principiante. Si no les pasás dos manos, se quebrarán cuando los retires del molde. Y ojo con los bordes, que si quedan muy gruesos, te va a costar desmoldarlos y a lo mejor se rompen igual.
  2. Ciertamente tomaste la precaución de, antes de volcar el chocolate derretido detro del molde, de limpiarlo cuidadosamente con alcohol. Pero no tomaste en cuenta que decidiste usar como molde para uno de los huevos, unos envases de plástico de unos que regalaste a tus sobrinos cierta vez, y que tienen unas ranuritas muy mononas que quedan muy lindas… ¡y que los vuelven muy difíciles de desmoldar! Así que ahí tenés, doble trabajo, porque al chocolate hay que volverlo a derretir y esperar que, la próxima vez, la capa no quede tan gruesa que se pueda separar del molde.
  3. El chocolate es difícil de manejar. Aún cuando, después de dos o tres intentos, finalmente hayas obtenido unas mitades de huevos brillantes y perfectas, te van a salir canas verdes tratando de unirlas si no te hacés de una manga en donde poner ese chocolate que ya se va quedando durito. Y ojo, que así y todo en los bordes te quedan agujeritos. Y POR EL AMOR DE DIOS, a los agujeritos esperá y arreglalos con la decoración. El chocolate NO es como la masa de los pastelitos o similar. No se puede emparchar; uno viene con la mejor voluntad con una pequeña plasta de un chocolate ya medio durito y lo aprieta encima, y lo único que consigue es que el agujerito se vuelva más grande, hasta terminar con una estructura dulzona y cavernosa, de la que no sabe si devorarla de dos tarascones, o derretir todo y empezar de nuevo. Va con onda, de verdad. Además, una de las cosas a las que hay que hacerle caso a la gente de Internet, es ese asunto de trabajar con guantes. Lo hacés sin guantes, y al final el huevo va a parecer uno de esos ejemplares llenos de dedos como los cadáveres que aparecen en C.S.I.
  4. Otra cosa de la que me estaba olvidando, y mirá qué bien intencionada que soy. Cuando a los huevos les sacás el excelente de chocolate de adentro y los ponés a enfriar, PONELOS BOCA ABAJO EN UNA PLACA. Eso va a hacer que el exceso del culito del huevo se vaya hacia los costados y se distribuya mejor, haciendo que las paredes no queden demasiado finas.
  5. La decoración. Si para estas alturas estás la mitad de cansada de lo que terminé yo, y conservás un hígado en buenas condiciones que te permita pensar, agarrá la manga y hacé todas esas cosas lindas con glasé real que te dije antes, y si te salió todo muy bien y te sentís aventurera, dale nomás y hacé los adornos con chocolate y pegale cositas, o metele directamente con el chocolate blanco para que quede más fino. Que Dios te bendiga y te mande con viento fresco. En lo personal, si consigo subir la foto, fijate en lo que pasa en casos como el mío y no te rías, que mañana podrías ser vos.
  6. En todo caso, y como fin de este instructivo post, mi querido y sufrido lector, pensá que se trata de chocolate. Si te salen albóndigas de chocolate, o bombones rellenos de confites, o unas cosas mutantes que no consiguen ser relacionadas con ninguna especie animal, y menos con el huevo de ninguna especie animal… Es chocolate; poneles papel de aluminio, un lindo moño y presentalos con una enorme, enorme sonrisa. La vida media del chocolate es de minuto y medio, aproximadamente. Tus patéticos intentos de desafiar las tradiciones de pascua, van a desaparecer antes de que nadie se de cuenta de lo que parecen.
  7. Guardá toda la sabiduría acumulada para el año que viene, agradecé la experiencia, y por el amor de Dios si quedan sobras dáselas a tu tía diabética para que las guarde. Dios sabe qué barbaridades podrías cometer en cuatro días.

(Imágenes de Pixabay)

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6 pensamientos en “Los huevos de Pascua del infierno

  1. El Gran Rulemàn

    Todo lo que contó acerca de la elaboración del huevo es un ASCO!!!! Sólo imaginarla chupándose los dedos como una desesperada y la heladera sucia de su hermano, me dan náuseas….Después, a mi me encantan los huevos de chocolate blanco, no entiendo por qué sería un trastornado. Los huevos SON BLANCOS, lo raro es que sean negros. Y por último, yo le diría que el año que viene, mejor los compre….

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    1. Nadie Avatar Autor de la entrada

      ¡NUNCA ME RENDIRÉ! Además, chuparse los dedos es riquísimo. Y para que usted sepa, porque parece que no está enterado, después de que uno ensucia, LIMPIA. En cuanto a los huevos PUESTOS POR LA SEÑORA LA GALLINA, lógico que son blancos. ¿Insinúa usted que estaría dispuesto a comerse un huevo crudo? También conozco unos que no vienen tan blancos… ¿También se va a comer esos? Los huevos artificialmente construidos por la cultura humana, sepa usted, son de todo tipo de chocolate, por lo cual no hay ningún inconveniente en comérselos así marroncitos sin necesidad de darles primero con la esponjita con detergente, por lo que no le veo lo raro. Los de chocolate blanco sí, porque para empezar el chocolate blanco ni siquiera es propiamente chocolate sino manteca de cacao… y además el color blanco es desabrido.

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  2. El Gran Ruleman

    La gente profesional no se indigesta con lo que cocina….usted aprovecho la ocasion para saciar sus instintos mas bajos….no le veo futuro en esta actividad….mas que todo por su higado

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