Buscadores de estrellas

En esta ocasión, lo que ofrezco a la lectura no es un libro de ficción. Bueno; en cierto sentido no.

Se trata de la aventura de la astronomía narrada a través de los siglos, de la mano de Mr. Colin Wilson, quien como dice ahí en Wikipedia, es un filósofo y escritor británico cuyos temas más frecuentes han sido la criminalidad y el misticismo. Eso explica algunas cosas para mí.

El libro me recuerda mucho a otro que leí, Cazadores de microbios de Paul de Kruif, por su estilo. En efecto, ambos tratan las “aventuras” y las vidas de los científicos de manera tan amena y accesible, que es toda una tentación verlos como personajes de novela, olvidando que esos sacrificios tan reales en muchos casos posibilitan o facilitan toda nuestra vida de hoy. Aquí no voy a comentar el libro de de Kruif, pero por favor, el que pueda lo consigue y lo lee. Si tiene energía para salir a buscar tanta gazmoñería como anda suelta por ahí bajo el moderno y taquillero género de “literatura romántica”, puede animarse a un libro de aventuras que es tanto más maravilloso porque todo lo que relata es real y explica en gran medida el mundo que nos rodea.

Buscadores de estrellas es diferente en que existe espacio para la duda. Enfrentadas a la indudable y palpable realidad de los descubrimientos, hallazgos y rasgos de personalidad que tienen una incuestionable realidad histórica, están las reflexiones y razonamientos de Colin Wilson, que sin ser por completo subjetivos, están pendientes de investigación y aún sujetos a cierto “mmm”. Pero son muy intrigantes.

¿Qué decir de la primera parte, irresistible para mí, en donde habla de la cosmología antigua, tan llena de preguntas y de maravillas, y hasta de especulaciones, también hoy en día?

¿Qué decir de las especulaciones sobre qué tan adelantado estuvo Edgar Allan Poe, quien no se conformó aparentemente con adentrarse, en literatura, en los géneros policial, fantástico y si me apuran hasta de ciencia ficción, sino que en una curiosa obra titulada Eureka (que yo no conocía), con todas las salvedades que se quieran hacer, aparecen desconcertantes intuiciones? Por ejemplo acerca del origen del universo, que podemos reconocer en la astronomía de hoy.

Y qué reveladora para mí la diferenciación entre la racionalidad y la intuición. Cómo he disfrutado el clarísimo detalle con el que se describe la bicameralidad de la mente humana; cómo los pueblos fueron pasando paulatinamente de aprehender el mundo a su alrededor en base a la captación inmediata y aparentemente inconsciente, muy jungiana, de los hechos que los rodeaban, para ir sistematizándose y cambiando de esa forma la manera de razonar a través de los siglos. Preparando el advenimiento del método y de la razón, ¿verdad? A veces ganando, a veces perdiendo en el cambio. Siendo yo tan intuitiva, cómo he aprendido a moderar ese maravilloso vaivén libre de la hoja en el viento, para lograr el bien mayor del progreso de los propios fines en base a un orden mayor aunque vivido como tirano.

Realmente, un libro fantástico. La primera parte es tan hechicera que las demás, cautivadoras al mostrarnos lo asombroso del intelecto humano cuando se decide a trabajar, quedan sin embargo empalidecidas. Naturalmente, aún así hay que leerlas. ¡Qué emocionante cuando se habla de las especulaciones acerca de Plutón, apenas un puntito desdibujado e hipotético al momento de escribirse el libro! Qué bueno leerlo y pensar en las fotos nítidas, sacadas apenas el año anterior a la distancia prácticamente de un tiro de piedra… Disfrutar el relato de las vidas que condujeron al descubrimiento de esa intrigante y modesta mácula en las placas fotográficas; sufrir el frío y el desconcierto con ellos; imaginarlos viendo con nosotros las fotos actuales.

Este libro me fue recomendado en las inolvidables clases a las que asistía en el Observatorio Municipal de Rosario, y me lo regaló mi invaluable amigo el doctor Zaïus, quien, como seguramente diría Colin Wilson, tiene una gran facultad sincrónica. Por mi parte, les agradezco a todos.

Salgan a buscar el libro; disfrútenlo como yo lo hice.

Y al demonio con Michael Brown y sus postulados sobre Plutón; ¡a ver en qué libro será un héroe dentro de cincuenta años!

 

(la portada la saqué de Mercado Libre Argentina: mercadolibre.com.ar, o sea)

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4 pensamientos en “Buscadores de estrellas

  1. El Gran Rulemàn

    ¡Qué bueno!!! Hace años que veo ese libro en su biblioteca… Creo que se merecía una reseña… Como siempre, anótelo en la lista de pendientes de préstamo para el verano..

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