A dark song

   Hace unos días me ha estado torturando el pensamiento acerca de esta película, A dark song, que hace mucho tiempo que quiero comentar pero no me animaba, principalmente porque le tenía un poco de miedo aunque a mí me atrae todo lo que sea curioso de una manera macabra, porque nunca estoy segura de hasta dónde podemos llegar, ¿no?

Te había dicho cuando te conté sobre Deep dark que era oscura, aunque con cierto humor, y jugaba con cosas con las que nadie debería jugar porque no se entienden, porque no se sabe de dónde vienen… en fin, ese tipo de cosas. El tipo de cosas peligrosas.

A dark song es mucho peor. Deep dark juega. Da lugar a que te hagas preguntas, tejas ideas y destejas, y trates a la película como si fuera un cubo de rubik. No se te ocurra hacer eso con A dark song.

El título no puede reflejar el argumento de la película de una manera más fiel.

Yo voy a evitar hacer spoiler todo lo posible. Por favor, si podés encontrarla por tu parte, vela si es de tu tipo. Pero es posible que no lo sea.

Te advertí respecto de Los ojos de mi madre, y te advierto sobre A dark song. Aunque Los ojos de mi madre sea tan horrorosa porque es realista, A dark song es horrorosa porque el poco realismo que tiene es del que te lleva tan adentro, que después ya no tiene ninguna importancia. Son dos películas muy, muy duras. Concretamente con A dark song, si sentís prevención hacia los temas esotéricos, abstenete. Lo poco que recuerdo me hace estremecerme.

   Sophia es una mujer que alquila una gran casa en el medio de la campiña, aislada, y por una gran suma de dinero, porque Sophia no quiere, Sophia necesita, que no se le moleste en esa casa absolutamente para nada y bajo ninguna circunstancia. Cero preguntas. Se le trajeron comestibles para todo el mes, y no apareció más nadie. Esa clase de dinero.

Sophia va a vivir sola en esa casa con un compañero especialista en ocultismo. Quiere la casa porque va a realizar un ritual, tan exigente, tan peligroso y tan meticuloso, que violentarlo en lo más mínimo implica peligro de muerte.

Si te gusta esa clase de películas, te imaginarás que a esas alturas a mí ya no me despegabas de la silla ni a punta de pistola. Si no te gusta, cambiá de peli inmediatamente.

El ritual es agotador, inhumano, inclemente. Tiene toda clase de pasos que me es imposible recordar e involucra usos diferentes para las habitaciones de la casa, todos los cuales deben ser respetados sin dudar, bajo pena de una muerte no sólo lenta y dolorosa, sino aterradora. Sophia somete su cuerpo y su mente a un entrenamiento ciego hasta lo militar.

Ahora es cuando te preguntás, ¿por qué Sophia haría semejante cosa? ¿Desea aprender hechicería? ¿Por qué quiere hacer magia negra?

Sophia no quiere hacer magia negra. Sophia no quiere contactar a ningún demonio. Sophia quiere que se presente en persona su ángel de la guarda. Nada más. Ni nada menos. Su hijo de siete años ha muerto, y quiere justicia. Eso que muchos de nosotros, luego de que el polvo de las leyes vapuleadas se asienta, entendemos como venganza. Ella quiere llamar a su ángel de la guarda porque quiere volver a su hijo, y porque quiere justicia. O venganza. Yo ya no sé muy bien cuál es la diferencia. Sé que los chinos dicen: “si buscás venganza, cavá dos tumbas”.

Ahora bien, cómo puede ser tan negra una película que trata sobre hablar con el ángel de la guarda, para el caso de que no estés muy enterado, es una pregunta para ingenuos. Yo sé muy poco sobre el tema (no quiero ni pensar en el comentario que va a hacer el Gran Rulemán), pero sé que los ángeles no son bebitos de cachetes rosados que vuelan a nuestro alrededor y se sientan a tocar el arpa sobre una nube. Son seres de, vamos a decirle… completamente otra categoría. No se le habla a un ángel como a tu tía Juanita. No se le pide su aparición a un ángel. No se le pide cualquier cosa a un ángel. No podemos ponernos en contacto con un ángel, de la misma manera que no podemos tocar con la mano desnuda una bola de plutonio.

Tal es la necesidad de Sophia. Esa es la peligrosidad del ritual de Sophia.

La película tiene un desarrollo por momentos apasionante, por momentos previsibles, como es muy lógico.

¿Logra Sophia su objetivo? ¿Consigue hablar con el ángel? ¿Cuántas tumbas hay al final de esta película?

Por favor, si podés vela. Yo estaba tan interesada disfrutando el desarrollo, que el final me resultó un poco… decepcionante. Pero hasta analizándolo ligeramente, me doy cuenta de la profundidad que tiene. Quizás me pareció que podía haber más porque me perdí un poco por el camino. Quizás necesito entender un par de cosas un poco más. O más bien aceptar.

Sophia puede explicarte, que Dios nos ayude a todos. Ve la película.

Yo tengo que terminar la reseña ahora, porque me están entrando unas ganas de encontrarla por cualquier parte, que me voy a terminar comiendo un virus.

Ah, y por ese tema de la documentación, A dark song es una película irlandesa independiente de 2016, escrita y dirigida por Liam Gavin, dice ahí en Wikipedia.

 

(Cartel y foto de IMDb)

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9 pensamientos en “A dark song

  1. Dr. Zaius

    La vi anoche, donna Nadie. Debo decir que no me pareció en absoluto tan tenebrosa, y sí bastante lenta/aburrida y con un final cursi. Supongo cada uno es afectado de diferente manera por cada filme. Voy a mirar “A deep dark” a ver si tiene más onda.

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  2. Dr. Zaius

    “Deep dark” no la vi. Lea atentamente mi primer comentario. Hablo de “A dark song”. La corrección que hago es que escribí “A deep dark”, siendo “Deep dark”. Eso nomás.

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