50 Shades Freed (o “Algunos no saben cuándo retirarse”)

Saludos, gente amiga del mundo del espectáculo. Aquí estoy yo, pateándome a mí misma con saña porque, siendo perfectamente consciente del día de San Valentín y conociendo que debía ignorarlo por una cuestión de principios, no percibí a tiempo esta maravillosa gema reluciente de perfección que invitaba a ensañarse con el tema, con todo el emperramiento feroz que se merece.

En efecto, después de disfrutar la escritura de DOS, nada menos que DOS posts que tenían por propósito reducir a moléculas esos dos bodrios que fueron 50 Shades of Grey y 50 Shades Darker, ¡CÓMO VAN A ESTRENAR LA TERCERA EL DÍA DE SAN VALENTÍN Y YO VOY Y ME LO PIERDO! Verdaderamente, no sé qué clase de Soltera Sin Hijos estoy hecha; tal vez con la edad uno pierde facultades en serio.

Ahora vamos a lo importante.

♥ La boda de la pareja protagonista fue diurna; los asistentes se dispusieron en un enorme salón donde predominaban los tonos madera, pero lo llamativo era la cantidad de luminarias de cristal con un suave matiz rosado dispuestas a baja altura, y además colgaba del techo una miríada de ramos de (creo yo) glicinas blancas, lo cual quedaba muy bien y daba un tono de total distinción a toda la escena. Verdaderamente hermoso.

♥ Los novios dieron sus votos frente a una pared enteramente cubierta de rosas, casi todas blancas y algunas rosadas, para combinar perfectamente con lo desabrido de la novia, a la cual sin duda un bicho bolita salpicado de pintura podía opacar. Con ese fin tal vez, a pesar de la costumbre norteamericana de emplear damas de honor, en este caso fueron omitidas o al menos yo no detecté nada parecido en lo poco que pude ver de la escena del primer baile. También fue omitido el papel tapiz con colores pastel, o siquiera dibujos en color tiza. O hechos con tiza. Pero la pared de rosas era algo maravilloso; se les escapó eso.

♥ Tengo que reconocer que me encantó el vestido de novia. Hubiera lucido mucho mejor en una novia con más caracter, pero combinaba a la perfección con la falta del mismo de la protagonista, que, intentando a toda costa ser “la dulce Anastasia ingenua que firma un contrato por mucha plata con un sádico para que la caguen a palos y le gusta, pero no quiere dar el brazo a torcer”, no renuncia a estar a la vez en la misa y en la procesión, y recurre nuevamente a un look discreto e ingenuo que puede lograr (ella) con este vestido, y un rodete con ese detestable flequillo cuadrado que no le queda bien a nadie exceptuando a Amanda Peet. Lo complementa con un encantador y diáfano velo largo bordado en el ruedo, sujeto sobre el rodete del peinado con un broche brillante. El vestido es precioso, de verdad. Dicen en Harpers bazaar que lo diseñó Monique L’huillier (la misma que hizo el disfraz de avestruz para Anastasia en el baile de máscaras de la película anterior), y acá para los detalles voy a citar al blog OkChicas, porque al no estrenarse todavía la película hay cosas que aún no pude ver muy de cerca, y ese es un análisis muy ajustado. El vestido es “blanco con escote corazón y la espalda descubierta, ajustado hasta las caderas. Por encima lleva una capa de encaje blanco con escote bardot (o barco pudieran decir algunas viejas) y la espalda va abotonada hasta el inicio de la cola, con un moño con broche plateado. El novio viste un smoking clásico con camisa blanca, moño negro y un lindo corsage. Sólo agregaré a esto que me alegro de no haber visto ese moño con broche plateado, porque me parece algo muy visto y cursi, y no sé lo que será un corsage, pero no importa porque la verdad yo dudo que en los casamientos alguien preste atención a lo que usa el novio.

♥ Vos fijate lo lindo que será el vestido, que los publicistas lo han usado para los carteles de la película, logrando con eso un imperdonable spoiler, desde que yo dudo que alguien mire la película para ver nada más. A todos nos gusta sacar el cuero a las bodas y especialmente al vestido de novia. Y habiendo visto la película anterior (las dos películas anteriores), el trailer no deja nada para la imaginación. ¡Cómo van a revelar el vestido de novia de la Cenicienta Sado! Era lo único inesperado; qué lástima que lo quemaran así.

♥ De verdad. Acabo de ver el trailer y reto a quien sea, a que vea la película en cuanto pueda y me desdiga, que yo sé reconocer cuando hablé por boca de ganso.

♥ Y una cosa más; denle un relajante muscular a esa chica, por el amor de Dios. Es cierto que tiene la personalidad de un plato de tallarines hervidos, ¡pero ya van dos películas que la tienen posando de espaldas, mirando para atrás!

   Gracias, Mr. James Foley director, por esta alegría que nos ha dado a los Solteros Sin Hijos el Día de San Valentín. Sin duda su película es todo lo que habíamos esperado y aún más.

Algún día alguien me lo contará.

(Los carteles son todos de imdb.com; la foto del disfraz de avestruz es de masqueboutique.com)

Credits:

imdb.com:

harpersbazaar.com:

masqueboutique.com:

OkChicas:

Rincón abstracto (para el gatito):

 

 

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2 pensamientos en “50 Shades Freed (o “Algunos no saben cuándo retirarse”)

  1. Dr. Zaius

    No vi ni la uno, ni la dos, ni la tres, así que no puedo opinar con autoridad sobre este escabroso tema. Sí sé que donna Nadie tiene el placer culpable de haber visto las dos primeras, y debe relamerse por la tercera. Jo jo!!

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