Archivo de la categoría: El cajón del sastre

La Gran Aventura en el Planeta del Dr. Zaïus. Con el Gran Rulemán Balde de Vello y los Ángeles. Y el Gran Lama del Universo Labaranda del Cantimpalo. Y el Hombre Caniche. Y Mads Mikkelsen.

Aquel día no era de los mejores en el planeta del Dr. Zaïus. Como tal obligación le había sido impuesta a Nadie de mala manera, aquella se hallaba no poco disgustada al respecto y, al momento de diseñar el planeta, incurrió en una serie de disposiciones encaminadas a expresar su patente malhumor, desquitándose haciendo de la vida de todos un lento y doloroso proceso.

El planeta del Dr. Zaïus se hallaba dotado de siete lunas, y formaba parte de un sistema en donde había tres soles, alrededor de los cuales el planeta orbitaba describiendo la forma de un ocho. Siempre era de día, por las buenas o por las malas. Incluso a veces había eclipses de luna dobles o triples, o tres o cuatro lunas llenas a la vez, y ya se sabe lo que esto produce en la astrología, o la psicología de las personas o quién sabe qué. Bueno, los eclipses también.

Suerte que con semejante confusión ni las Nornas sabían cuándo sí y cuándo no, por lo cual era prácticamente imposible hacer magia o ningún tipo de ritual en aquel planeta.

Particularmente indignado se encontraba el Gran Rulemán Balde de Vello.

Sigue leyendo

Anuncios

Ese asunto de la sincronicidad que le dicen

 Viene así. Los filósofos desde el siglo XVII más o menos conocen la cuarta dimensión. Últimamente, ya ni saben cuántas son las dimensiones. Dicen que nomás en el núcleo del átomo podría haber once, y ejemplifican con una hormiga dando la vuelta a un caño, para demostrar los grados de libertad que pueden tener las partículas. Dicen que nunca podrán hacer experimentos para demostrar la existencia de estas dimensiones. Que son dimensiones encriptadas.

Eso de la sincronicidad es un nombre fino para varias cosas. Tomate por caso eso de las coincidencias que te salen por todas partes. Te ponés a dieta y apenas salís a la calle te encontrás con que frente a tu casa abrieron un restaurante vegano. Estás buscando casa y en el colectivo vienen dos señoras que comentan sobre una inmobiliaria que les solucionó un problema gravísimo de alojamiento a última hora. La sincronicidad es un concepto apegado a la física moderna, que dice que todos estamos conectados y todo tiene que ver con todo. Si aprendés a leer la sincronicidad, vas a ver que el universo tiene cosas que decirte, si sos muy abombado. O que te acompaña, si es que estás muy al tanto de la mecánica cuántica, o muy alerta, o muy en paz con el universo. O te va a quedar bien en claro ese tema de las coincidencias.

O simplemente concluirás que el universo tiene sentido del humor.

Sigue leyendo

Passionale Dante

Buenas tardes distinguidos lectores. Aquí les va esta obra que me fue dejada en los comentarios al insigne poema ofrecido por nuestro común amigo, el Doctor Zaïus, y yo se los ofrezco a ustedes sin pedir autorización al autor, que para algo lo dejó librado al arbitrio y la dirección del viento en los comentarios de este blog, que como ya es sabido después pasa cualquier cosa.

Todo caso, que don Norberto Piñar se sirva indicarlo si se enoja, y lo devolvemos al agua del anonimato para que retoce en libertad…

Si no, muchas gracias por dejarnos leer su obra, que con los energúmenos que suelen frecuentar este blog nos iríamos al diablo en un dos por tres.

 

Sigue leyendo

Sin título

Del Doctor Zaïus, colaborador invitado al blog. Espero que el amable lector comente y no me lo espante; necesitamos gente.

 

Donna Nadie, aquí están los versos inspirados en su brillante ausencia:

 

Iluso te esperé
pero sólo vino a mi
el recuerdo
de tu vana promesa.

En vano imaginé
tu figura creciente
y la distancia menguante.

Tu rostro me pareció encontrar
entre muchos otros

pero solo seguí
con mi ilusión de ti.

Banda de sonido:

(Imagen de Pixabay)

World Wide V: el reinado del brócoli – Capítulo V

En Dead Cowboy City había un polvorín en ciernes. Alrededor del pueblo niños, adolescentes y jubilados deambulaban con el ceño fruncido, portando diademas de salchichas de copetín y blandiendo largos salamitos, y palitos de brochette con shawarma.

En lo de Rose La Juguetona flotaba permanentemente el olor a caldo de pollo, a milanesa napolitana y a locro con patita de chancho, y sobre todo el vaho a insurrección.

Sally y Olive pasaban horas frente a frente, sin quitarse los ojos de encima y vigilándose sin pausa las uñas, a ver qué residuo verdoso o qué pátina de grasa aparecía en una y otra, y aprovechando para criticar.

El nuevo Sheriff Billy mediaba entre una y otra, y conformaba a ambas a medias al declarar altisonantemente que la lasagna de berenjena y la de jamón y queso eran ambas manjares excepcionales, a los que les venía bien por igual una combinación de salsa blanca y choclo. También subió quince quilos.

Los forasteros que habían conseguido llegar al pueblo cambiaron su indumentaria urbana por un conjunto de fajina apto para patrullar los caminos, compuesto por camisa leñadora y jeans al tono con pañuelo rojo saliendo del bolsillo trasero. Evan reemplazó los lentes de contacto por unas bellas lentes montadas al aire, que casaban a la perfección con su expresiva mirada, sobre todo desde que, para evitar que se les pegaran los bichos en el pelo, todos abandonaron el gel fijador al unísono. Aunque iban desarmados, accediaron a portar en mano, al alcance inmediato, unas varitas de salame seco que podrían arrojar a la primera de cambio.

Sigue leyendo