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Sin título

Del Doctor Zaïus, colaborador invitado al blog. Espero que el amable lector comente y no me lo espante; necesitamos gente:

 

Donna Nadie, aquí están los versos inspirados en su brillante ausencia:

 

Iluso te esperé
pero sólo vino a mi
el recuerdo
de tu vana promesa.

En vano imaginé
tu figura creciente
y la distancia menguante.

Tu rostro me pareció encontrar
entre muchos otros

pero solo seguí
con mi ilusión de ti.

 

(Imagen de Pixabay)

Feliz día del Blog Nº 6 II

Ranas y tortugas

El sol, el amarillo, la mica del desierto

china-1457033__340   Ah, y entonces el destino. La Dama Fortuna haciendo el amor, y no haciendo, y una chica que espera en soledad a la vera del camino, a la orilla del río, y a veces tiene alas, a veces no tiene, y a veces gira y acierta y vuela más rápido que Hermes y está esperándote allá adelante, Hiperchica, y a veces se desconsuela y se pierde y no podés verla, y se queda tan atrás que ni siquiera puede verse a sí misma en el espejo, y hay ocasiones en que oh, es tan vieja como el tiempo, y está mirándote desde un futuro tan tan lejano que sus pupilas rojas y doradas están a un paso del Universo que nace, y que es blanco incandescente y no tiene ninguna composición, y tiene todo el pasado y el presente y el futuro de la chica apretados, comprimidos, esperando dentro de un Espacio Profundo que tiene el tamaño de la cabecita de un alfiler. Como si hubiera abierto un agujerito en el cielo por donde poder escaparse a otro lado a fundar un nuevo universo, empezar de nuevo, como la chica, que empieza una y otra vez, una y otra vez, un universo, otro universo, otro universo, y sólo puede verse a sí misma cuando está de espaldas. La chica que ha conquistado a Aión. La chica que ha conquistado Aión. Chica de espaldas. ¿Significa eso que tiene una nueva espalda cada vez?

   Ah, y entonces el destino, ¿qué es mejor creer o no creer? De creer ¿qué quedaría, una rana cabalgando sobre una tortuga? ¿Quién llega primero, la rana o la tortuga? De no creer, ¿qué quedaría? Las sombras y el polvo, las ruinas de Babilonia a los gritos, la chica a los pies de los escombros de Asiria y Caldea y preguntándole a Cartago y a Roma, a los gritos, hasta que no gritos pero sí chica con ojos grandes, secos, abiertos, de pupilas rojas y doradas, pobre chica que no sabe de qué pienso comer.

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Feliz día del blog Nº 6

Dedicado a los días felices, nublados y húmedos, como hoy, destinados a hacer nacer y crecer las cosas.

De la naturaleza de las ranas

Rana verde

stock-photo-red-eyed-amazon-tree-frog-on-large-palm-leaf-red-eyed-amazon-tree-frog-red-eyed-amazon-tree-frog-253580635   Las ranas. Las ranas pueden o no vivir en lagunas y cunetas, y ser o no verdes, y ser pescadas o no por los chicos con una caña y un hilo atado a un pedacito de carne, para ser o no fritas en aceite muy, muy caliente. Cosas seguras sobre las ranas son que antes fueron renacuajos, que se reproducen en base a huevos gelatinosos y que esa naturaleza brillante y viscosa no las abandona ni aún en las fotos, en donde siguen siendo pequeños seres resbaladizos y de ojos saltones que te observan fijamente y te comerían en un segundo sin dudarlo con que sólo te parecieras un poco a un grillo o a un mosquito. La rana de la revista es así; no se sabe concretamente si vive en una laguna o en una cuneta, es muy verde y la chica ignora si ha sido pescada por un chico con una caña y un hilo atado a un pedacito de carne, y tampoco sabe si alguien pensaba comérsela frita o no en aceite muy, muy caliente.

   Una sola cosa es segura sobre la rana verde, y es que las circunstancias que rodearon a su encuentro con la chica no le permiten a ella ser más rana ni a la chica saber más cosas seguras, o bueno, en realidad sí. La chica sabe que la rana vive en el Amazonas y que su especie está en vías de extinción. Sabe que comérsela frita en aceite muy, muy caliente sería un error bastante serio, porque es extremadamente venenosa. La chica sabe que de nada de esto se habría enterado por ella, y no sólo porque es una rana virtual. No por culpa de la revista. Incluso por la revista puede tocarla sin morir, y la rana puede tocar a la chica sin morir; ambas pueden vivir para siempre si dependen una de la otra. Pero es casi seguro que, aún personalmente, ésta habría sido una rana discreta.

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El día de la fecha

Escrito el día 24/12

ocean-1752432__340El día de la fecha es fiesta religiosa. Extraño los días de fiesta de mi infancia, cuando el mundo era nuevo y la religión era inocencia. Extraño la ensalada de fruta con sidra y el olor a espiral para los mosquitos en el patio, y el perfume de los paraísos con las delicadas flores lilas.  Agradezco los recuerdos, y rezo porque la inocencia vuelva. Las estrellas azules en el cielo y las conversaciones en voz baja.

   El mundo sigue lleno de maravillas invisibles a los ojos, por lo que es necesario prestar mucha, pero mucha atención. Los gorriones surcando los cielos; los gorriones que nadie ve, como si fueran papel tapiz, entre el gris de las veredas y el escape de los autos. El pequeño mundo. Los pajaritos casi tan grandes como sus madres ahuecando las alas y piando, y sparrow-1891296__340persiguiendo la ternura alada.

   Los años que nos impiden levantar (o bajar) los ojos. Pensar que todas las veces que admiré las flores de Santa Rita, me olvidé de notar el árbol enteramente cubierto por la enredadera de campanillas azules, que creció hasta cubrir todo el árbol y fabricó una maravilla que tampoco nadie ve. Ocupados como estamos por encontrar el olmo con peras.

   El día de la fecha es fiesta religiosa porque tengo mucho que agradecer. El nombre de Dios no lo sé; supongo que me lo dirá en persona a su debido tiempo. Pero como todos somos un pedacito de Dios, hoy le doy las gracias a través de los ángeles que me permiten compartir su vida a diario.

   Ya saben quiénes son. Esperen lemon pie.

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(Imágenes de Pixabay)

Feliz día del blog Número cinco

En este día especial, mi regalo para el simpático lector. Es mi primer cuento de la serie etiquetada como Aventuras de la chica, escrito durante una clase de la facultad (profesor Héctor Piccoli, le pido disculpas) hace muchos años (chica, te pido disculpas).

 

La paloma en la ventana

 

getfileattachment   La paloma en la ventana mira hacia adentro. La paloma en la ventana nos mira. La paloma en la ventana asoma sus ojos de quién sabe qué color por encima de la madera despintada y atraviesa el vidrio sucio, marcado por las lluvias. La paloma en la ventana nos mira.

   ¿Qué piensa la paloma en la ventana? ¿Cuál es su filosofía? Los animales no tienen alma. La paloma en la ventana mira hacia adentro; la paloma en la ventana nos mira, piensa la chica. No escucha nada de lo que decimos. Si lo escuchara no le importaría. Si le importara, igual no entendería (una suposición inútil; la chica entiende y no le importa (Stefan George, por el amor de Dios). Y si la paloma pudiera entrar, pasear entre nosotros, posarse en nuestro regazo, aún no desdeñaría echarnos una buena cagada si tuviera la necesidad. La paloma en la ventana mira hacia adentro; la paloma en la ventana nos mira.

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