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Hasta hoy, no se me había ocurrido hablar sobre esto. No hablaré sobre esto. Ilustre lector, inventá para la foto el epígrafe que quieras. Un día (ojalá llegue ese día), yo quisiera contarte en persona la historia de esa foto, porque son muchas palabras y cambian a cada momento, como las nubes, o la dirección de las lágrimas sobre tu cara, o vos, o yo.

Es una historia terriblemente  triste, quizás pude haberme ahorrado esta entrada, pero tenía que mostrarte la foto, tenía que mostrártela.

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Passionale Dante

Buenas tardes distinguidos lectores. Aquí les va esta obra que me fue dejada en los comentarios al insigne poema ofrecido por nuestro común amigo, el Doctor Zaïus, y yo se los ofrezco a ustedes sin pedir autorización al autor, que para algo lo dejó librado al arbitrio y la dirección del viento en los comentarios de este blog, que como ya es sabido después pasa cualquier cosa.

Todo caso, que don Norberto Piñar se sirva indicarlo si se enoja, y lo devolvemos al agua del anonimato para que retoce en libertad…

Si no, muchas gracias por dejarnos leer su obra, que con los energúmenos que suelen frecuentar este blog nos iríamos al diablo en un dos por tres.

 

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Sin título

Del Doctor Zaïus, colaborador invitado al blog. Espero que el amable lector comente y no me lo espante; necesitamos gente.

 

Donna Nadie, aquí están los versos inspirados en su brillante ausencia:

 

Iluso te esperé
pero sólo vino a mi
el recuerdo
de tu vana promesa.

En vano imaginé
tu figura creciente
y la distancia menguante.

Tu rostro me pareció encontrar
entre muchos otros

pero solo seguí
con mi ilusión de ti.

Banda de sonido:

(Imagen de Pixabay)

Feliz día del Blog Nº 6 II

Ranas y tortugas

El sol, el amarillo, la mica del desierto

china-1457033__340   Ah, y entonces el destino. La Dama Fortuna haciendo el amor, y no haciendo, y una chica que espera en soledad a la vera del camino, a la orilla del río, y a veces tiene alas, a veces no tiene, y a veces gira y acierta y vuela más rápido que Hermes y está esperándote allá adelante, Hiperchica, y a veces se desconsuela y se pierde y no podés verla, y se queda tan atrás que ni siquiera puede verse a sí misma en el espejo, y hay ocasiones en que oh, es tan vieja como el tiempo, y está mirándote desde un futuro tan tan lejano que sus pupilas rojas y doradas están a un paso del Universo que nace, y que es blanco incandescente y no tiene ninguna composición, y tiene todo el pasado y el presente y el futuro de la chica apretados, comprimidos, esperando dentro de un Espacio Profundo que tiene el tamaño de la cabecita de un alfiler. Como si hubiera abierto un agujerito en el cielo por donde poder escaparse a otro lado a fundar un nuevo universo, empezar de nuevo, como la chica, que empieza una y otra vez, una y otra vez, un universo, otro universo, otro universo, y sólo puede verse a sí misma cuando está de espaldas. La chica que ha conquistado a Aión. La chica que ha conquistado Aión. Chica de espaldas. ¿Significa eso que tiene una nueva espalda cada vez?

   Ah, y entonces el destino, ¿qué es mejor creer o no creer? De creer ¿qué quedaría, una rana cabalgando sobre una tortuga? ¿Quién llega primero, la rana o la tortuga? De no creer, ¿qué quedaría? Las sombras y el polvo, las ruinas de Babilonia a los gritos, la chica a los pies de los escombros de Asiria y Caldea y preguntándole a Cartago y a Roma, a los gritos, hasta que no gritos pero sí chica con ojos grandes, secos, abiertos, de pupilas rojas y doradas, pobre chica que no sabe de qué pienso comer.

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Feliz día del blog Nº 6

Dedicado a los días felices, nublados y húmedos, como hoy, destinados a hacer nacer y crecer las cosas.

De la naturaleza de las ranas

Rana verde

stock-photo-red-eyed-amazon-tree-frog-on-large-palm-leaf-red-eyed-amazon-tree-frog-red-eyed-amazon-tree-frog-253580635   Las ranas. Las ranas pueden o no vivir en lagunas y cunetas, y ser o no verdes, y ser pescadas o no por los chicos con una caña y un hilo atado a un pedacito de carne, para ser o no fritas en aceite muy, muy caliente. Cosas seguras sobre las ranas son que antes fueron renacuajos, que se reproducen en base a huevos gelatinosos y que esa naturaleza brillante y viscosa no las abandona ni aún en las fotos, en donde siguen siendo pequeños seres resbaladizos y de ojos saltones que te observan fijamente y te comerían en un segundo sin dudarlo con que sólo te parecieras un poco a un grillo o a un mosquito. La rana de la revista es así; no se sabe concretamente si vive en una laguna o en una cuneta, es muy verde y la chica ignora si ha sido pescada por un chico con una caña y un hilo atado a un pedacito de carne, y tampoco sabe si alguien pensaba comérsela frita o no en aceite muy, muy caliente.

   Una sola cosa es segura sobre la rana verde, y es que las circunstancias que rodearon a su encuentro con la chica no le permiten a ella ser más rana ni a la chica saber más cosas seguras, o bueno, en realidad sí. La chica sabe que la rana vive en el Amazonas y que su especie está en vías de extinción. Sabe que comérsela frita en aceite muy, muy caliente sería un error bastante serio, porque es extremadamente venenosa. La chica sabe que de nada de esto se habría enterado por ella, y no sólo porque es una rana virtual. No por culpa de la revista. Incluso por la revista puede tocarla sin morir, y la rana puede tocar a la chica sin morir; ambas pueden vivir para siempre si dependen una de la otra. Pero es casi seguro que, aún personalmente, ésta habría sido una rana discreta.

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