Archivo de la categoría: No sólo de pan vive el hombre

Las esplendentes salchichas del doctor Zaïus

   Acá parece que al final hay un montón de gente interesada en pisarme el poncho, y como yo soy tan grandiosa condesciendo finalmente a dar lugar a su palabra, como quien no quiere la cosa. No vaya a ser cosa que aparezca alguien que diga que yo soy como los perros viejos.

   Así que acá tienen esta receta aportada por el doctor Zaïus, parece que devenido en todo un gourmet, quien desea halagar nuestros paladares con esta invención sabrosa salida quién sabe de dónde.

   Pongo a consideración del simpático lector dar cabida a las elucubraciones de tal personaje, pero como hasta ahora yo no probé nada, no me hago cargo de los resultados.

   Examínese, degústese y archívese. Si gusta, o sea.

EN LA COCINA EXPERIMENTAL DE NADIE AVATAR, HABLA NUESTRO INVITADO, EL DOCTOR ZAÏUS…

Mire qué interesante, donna Nadie: SALCHICHAS DE ZANAHORIA

Ingredientes para 6 personas

2 unidad(es) de Ajo
0.5 unidad(es) de Cebolla
30 gramos de Puerro un trozo
2 unidad(es) de Zanahoria
0.5 cucharadita de Nuez moscada
1 cucharadita de Pimentón dulce
1 pizca de Pimienta
20 gramos de Perejil un manojo
1 pizca de Sal
2 vaso de Agua cuanto necesite la masa
10 gramos de Aceite de oliva
5 gramos de Salsa de soja (tamari)
2 vasito de Soja texturizada
2 cucharadita de Pan rallado
220 gramos de Sémola de trigo

En un bol grande mezclamos la sémola de trigo con las especias y el pan rallado.

Trituramos la zanahoria, el ajo y el perejil, mezclamos el puré con la sémola y añadimos el agua, aceite de oliva, salsa de soja y poco a poco la soja texturizada. Removemos y formamos una masa manejable (si es necesario, añadimos más agua, más soja o más pan rallado).

Formamos cilindros de masa de aproximadamente 15 cm de largo por 2 de diámetro, colocamos sobre un trozo de papel de aluminio y enrollamos la salchicha; doblamos el papel por los extremos. Cocemos los paquetes en agua hirvinedo durante unos 5 minutos. Sacamos las salchichas, dejar enfriar y quitar el papel de aluminio.

Ahora están listas para cocinar al gusto: al vapor, fritas, a la plancha, etc.

 

Gracias de nuestra parte, ilustre doctor (con imágenes de Pixabay)

La ingeniosa mayonesa de zanahoria

El día de la fecha, aquí en la cocina experimental de Nadie Avatar, nos dedicamos a emprender la tarea de confeccionar, habida cuenta de los hallazgos de la cocina vegana, esta novedosa mayonesa sin ingredientes de origen animal, la cual la gente con simpatías hacia ese tipo de organismos emplea para aderezar sus sandwiches y ese tipo de cosas. Aunque es de tu opinión que la gente a la que también le simpatiza ese tipo de organismos, sobre todo al horno y a la parrilla, puede emplearla asimismo para acompañar un buen par de rodajas frías sobrantes, o aún calientes directo de la cocina.

Para comenzar, lo que tenés que hacer es tomar un kilo de esas zanahorias que compraste en el Super y que te habías olvidado en la heladera, y lavarlas muy bien. No les sacás la piel porque tiene muchas vitaminas, y además qué le va a hacer si de todas formas las vas a cocinar al vapor para después procesarlas, con lo que la piel se va a perder en el horizonte y además le puede dar consistencia a la mayonesa. Lo que sí vas a hacer después de lavar las zanahorias, es cortarlas en cuartos a todo lo largo, principalmente para que se cocinen rápido. Para cocer al vapor, vas a sacar de abajo de la mesada de tu mamá, ya que estás de visita en su casa, la olla de acero inoxidable gigante que ella tiene, y adonde va a caber perfectamente la canastita de acero para cocinar al vapor. Usá la que vos le regalaste para el cumpleaños, aunque te parece que tiene las patas muy cortitas y le vas a poder poner poquita agua cuando lleves la olla al fuego. Si el amable lector no tiene uno de esos pirinchilos adecuados para cocer al vapor, puede usar un colador para los fideos de aluminio, como hacían las viejas.

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Los delicados escalopes de merluza

   En atención al amable lector que pudiera gustar de paladear, cada tanto, los frutos de la vida marina, aquí en la cocina experimental de Nadie Avatar hoy le ofrecemos estos exquisitos escalopes de merluza, por si se diera el caso de que no estuviera tan a dieta que se vea obligado a consumir los filets a la plancha, y estuviera aburrido de las también deliciosas pero convencionales milanesas. En consecuencia, he aquí el plato y su confección.

Primero te vas a esa pescadería chiquita y linda en la esquina de la calle Ituzaingo, que siempre te parece que tiene todo tan fresco que te dan ganas de comerte un filetito ahí nomás, como si fuera una sobredosis de sushi. Después le pedís al distinguido y desabrigado pescadero que se sirva traerte un kilo de filets de merluza, o medio si son muy grandes. Esto último sería raro: lamentablemente, en fechas recientes has venido notando que los filets de merluza que venden son pequeños, y, como te dijeron en la escuela de cocina, esto se debe a que se capturan peces cada vez más jóvenes. Eso es muy lamentable porque quiere decir que la depredación podría conducir con el tiempo a la desaparición de la especie, como ha estado sucediendo con otros seres desde hace tiempo, pero qué se le va a hacer.

Si tus afanes ecologistas te impiden comerte la merluza, podés optar por el pollo de mar, que además es más barato y sabroso, o comer otro pez menos problemático. O ser vegetariano, si se puede que no es siempre el caso. En tu situación particular el asunto no representa una cuestión de conciencia, porque los escalopes son para tu papá.

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Las nada picantes e inocentes napolitanas de ternera

El día de la fecha, dado que no hay ningún propósito de más valor en el horizonte, podrías decidirte a hacer, por pedido de un individuo que, por alguna loca razón, es enemigo acérrimo de la cebolla, unas deliciosas milanesas a la napolitana de ternera, que incitan a la locura por lo insolente de su sabor, pero con una salsa tan suave y amable, que no constituyen un peligro para el estómago de nadie.

Sólo unas pocas aclaraciones que hacer, más allá de los pedidos a uno u otro científico para que se dediquen a estudiar a la gente que no aprecia a la noble liliácea.

Contrariamente a la opinión del vulgo, es perfectamente posible hacer una salsa de tomate sin usar ajo ni cebolla. A vos tener esos apetitos te dará vergüenza ajena, pero es posible. De hecho, en casa de tu hermano, por no salir a comprar la cebolla, que se te había terminado, más de una vez hiciste ahí mismo una salsa deliciosa, que nunca vio ni siquiera en foto a esta insigne hortaliza.

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Los huevos de Pascua del infierno

Estos dos últimos días, tal como has decidido contarle al amable lector, los has dedicado a desentrañar el singular proceso que conduce a la conformación de esas agradables golosinas, de tan apetitoso sabor y tan ignoto origen, la verdad. Siendo la nuestra una religión notablemente displicente, es de suponerse que finalmente por aquí termina pasando todo el asunto: ¡VED, ES LA FESTIVIDAD EN DONDE SE COMEN ROSCAS Y CHOCOLATE EN DIVERSAS FORMAS! Con el debido respeto a Nuestro Señor Jesucristo, quien al momento de su martirio sin ningún género de dudas tenía otras expectativas al respecto.

Pero bueno; tus sobrinos aún son pequeños, tus mayores son tan angurrientos que serían capaces de comerse una anguila viva untada de chocolate, y tuviste la idea de que, si te salían buenos, tal vez los pudieras vender…. Pues, como si la situación económica del país ayudara, este año esos huevos han venido con un precio que nos hacen pensar en aquella proverbial gallina, que soltaba tales productos y a lo mejor nada más necesitaba un poquitito de alpiste o maíz, en lugar de quinientos pesos… En fin.

Entonces. Vos vas a hacer como si el resultado fuera el esperado, porque el simpático lector ninguna necesidad tiene de desagradables visualizaciones tuyas chupándote los dedos bañados en chocolate tibio, o el Jackson Pollock que has realizado sobre la puerta de la heladera de tu hermano. Así que limitate a decirle que, si tiene planes similares, lo primero que tiene que hacer es dirigirse a algún mayorista de productos de repostería que tenga cerca, y, si tiene pensado hacer más de cuatro huevos de tamaño grande (los tuyos eran muy grandes), compre mas o menos un kilo de chocolate blanco y otro de negro. Sí, hay trastornados a los que les gustan los huevos de Pascua de chocolate blanco. También conviene que no falte chocolate, porque si la capa queda muy finita, le tenés que dar dos manos como se hace con la pintura de las paredes, y no está bueno quedarse inopinadamente sin chocolate.

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