Archivo de la categoría: No sólo de pan vive el hombre

El manjar Microondas

El día de la fecha, puesto que disponés de escasos minutos para cocinar y acaso comer, has decidido, con la rapidez y pericia de un samurai, que por fin usarás ese novedoso implemento para la cocina que, al cabo de décadas de suspicacia e investigaciones teñidas de resentimiento y paranoia, te has decidido a utilizar.

Por si el intrigado lector padece de los mismos males y decide por su cuenta emplear análoga solución, le vas a comentar de qué manera hacerlo. Todo se trata del insidioso microondas.

Decile que, en primer lugar y sin pérdida de tiempo, se dirija a la heladera. Debe abarajar inmediatamente una de las brillantes y sedosas berenjenas compradas hace una semana, una papa bien gorda y uno de los dos tomates que quedaron (asimismo de la semana pasada), y lavar bien todo. A continuación, exceptuado el tomate, que agarre el pelapapas y le quite la piel las verduras. Sí, que pele la berenjena con el pelapapas también que así es más fácil. Luego, que prepare dos pequeñas fuentes de plástico APTAS PARA MICROONDAS. En una, que ponga la papa cortada en cubitos bien pequeños, que si no se va a morir de hambre esperando por mucho microondas que use; en la otra, la berenjena, asimismo cortada en cubitos pequeños, aunque no hace tanta falta porque la berenjena es más tierna. Puede rociar todo con un hilito de aceite y tanta sal como guste, aunque demasiada no es sano. Al tomate que lo corte al medio y le quite las semillas, y después puede cortarlo en cubitos también. Si gusta, que lo espolvoree con un poco de perejil picado como hiciste vos, y a lo mejor un par de contundentes cucharadas soperas de mayonesa. De seguro, bastante ajo en la forma que sea, siempre que su estómago sea tozudo y fornido. Al tomate lo debe dejar crudo.

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La malhadada torta de galletitas rellenas

   El día de hoy, y por pedido expreso de tu sobrino el mayor, has confeccionado esta extrañamente exquisita torta, y dada tu costumbre de compartir con el inquieto lector toda clase de hábito culinario no sería mala idea que le contaras cómo fue todo el asunto.

En primer lugar, aclarale que no tiene por qué circunscribirse a este blog para obtener iluminación acerca de todo el proceso. De hecho, tu sobrino te demostró la existencia de la torta a través de ese canal tan novedoso, Youtube. Por tu cuenta, para no cometer errores, viste que en el tal Youtube son incontables los videos, así que ya se sabe… El lector sí puede contar con ver tus experiencias y aprender de los tristes errores ajenos antes de ponerse a la tarea. Si quiere curiosear por la Internet, eso corre por su cuenta. Vos hiciste unas cuantas adaptaciones libres así que lo debe tomar como de quien viene.

Lo primero que debe consignar es que dicha torta es, técnicamente, un cheesecake, de los que no llevan horno. Lo segundo es que todos los que aparecen en ese Youtube dicen que es fácil, pero no lo es. Lo tercero es que el ingrediente principal es el colesterol, así que ojo con las dietas controladas. Por tu parte, ni siquiera lo imaginés porque hasta eso engorda.

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Los sensacionales ladrillos de chocolate

   Pensando en alguna cosa agradable que ofrecer al amable y curioso lector, bien podrías traer a la memoria la confección de estos deliciosos ladrillos, denominados de esa forma no porque caen pesados o sean aptos para las labores de la construcción, sino porque les diste esa forma según el pedido de una estudiante de arquitectura que deseaba agraciar a sus condiscípulos.

En efecto, el ingrediente estrella de estas interesantes piezas es, como lo dice el nombre, el chocolate, y como la receta es de tu invención vas a hacer el sacrificio de dársela al enjundioso lector detalle por detalle.

Con ese fin, informale de que lo primero que tendrá que hacer es ir al Super de la Avenida San Martín a conseguir lo de siempre, o sea azúcar blanca, que puede ser de la más barata porque no va a hacer ningún almíbar, harina común, porque descubriste que si ponés polvo de hornear a la harina común se infla más, polvo de hornear, obvio, medio kilo de chocolate en polvo del que se usa para hacer chocolatada, de la mejor calidad que encuentre, doscientos gramos de manteca, también de buena calidad, y va hacer el favor, de vuelta para la casa, de pasar por la verdulería esa grande a comprar media docena de sus hermosos huevos. También va a pasar por la casa de Rodrigo a pedir prestada la asadera enlozada grande, porque la susodicha estudiante de arquitectura quería una buena cantidad de los mentados ladrillos, y más grande que esa asadera no hay. Que sea enlozada no constituye ningún problema de importancia apreciable; como la usaste cien millones de veces para hacer pizza, no la has refregado jamás con la esponjita de alambre, y además es fina, nada se le pega, aún cuando sea algo tan delicado como una torta de chocolate destinada a permanecer tan húmeda y flotar tan ligera como una nube.

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Las novedosas salchichas veggies del Dr. Zaïus

Acá el Dr. Zaïus, a quien parece que le ha dado por las innovaciones culinarias, nos ofrece nuevamente uno de los frutos de su investigación en el área, a ver si alguna vez lo hacemos y nos gusta, que imposible no es. Dice el Dr. Zaïus, y cito:

“Ésta me gusta más porque no tienen soja”

(El autor no aclara si su prevención es contra la soja, o sólo contra cierta inflamación que ésta suele producir en la pancita, a veces acompañada de algunos fenómenos que recuerdan a los meteorológicos previos a una buena tormenta eléctrica)

Ingredientes:

250 gr de garbanzos
100 gr remolacha
100 gr zanahoria
100 gr cebolla
50 gr de champiñones
100 gr de palta
100 gr de tomate
½ taza de pan rallado
Sal
Mostaza

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Los coquetos Menditeguy de pechugas al limón de Nadie Avatar

Dada la larga ausencia de la responsable de este blog y el sentimiento de culpa resultante en beneficio del atento lector, se ha pensado el día de la fecha en halagarlo con la sugerencia de confeccionar este interesante y delicioso plato, el cual no puede mencionarse sin al menos usar una bata de fumar, un monóculo, y un dedo índice rematando la mano en puño bien pegado a la barbilla. Mientras se alza una ceja, naturalmente, para ser lo más fino posible.

Para realizar tal delicadeza culinaria, es preciso mencionar previamente unos antecedentes históricos que hacen a su nombre y composición. Como ha sucedido en el pasado, encontrar al Menditeguy originario, así como los ingredientes justos y concretos que lleva el sandwich denominado en su honor, es más difícil que contar los satélites de Júpiter. Así que la responsable de la confección del plato se limitó a consultar el menú de una muy conocida sandwichería de aquí la ciudad de Rosario, y después de babear un rato anotó unas cuantas cosas y partió para el super, alucinando peligrosamente y con justa causa.

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