Archivo de la categoría: Solteros sin hijos

Soltero sin hijos: ¿cuáles son tus límites?

 ¡Qué tal, gozosos amantes de la cerveza, los platos sin lavar, la pizza fría para desayunar con el café con leche y el beber directamente de la botella del jugo! Sepan que, si bien estos días he estado tan ocupada que debo encontrar el tiempo para nuestros preciosos encuentros, ustedes nunca abandonan mi mente y cada día siento que se estrechan los alambres de púas que unen nuestros corazones.

Como siempre, no es que haya echado a faltar motivos para defender y alabar nuestra casta, tantos, que de ponerme a ello nunca tendría tiempo para escribir otra cosa y cuando hago eso yo tiendo a ponerme intensa. Así que esperando y esperando, escuché ayer en la radio un tema que me preocupó, y pensé en someterlo a vuestra distinguida consideración. Tal tema es la adopción, y el alquiler de vientres en particular.

Por supuesto, siendo un tema que excede a la órbita de nuestros intereses no debería ocuparme de él, pero es que resulta tan serio y tan relacionado con la calidad de vida que el tipo de lazos obligatorios NO proporciona, que tengo que comentarlo. Después de todo, ¿cuántas veces nos ha tocado a nosotros oír a la gente criticar nuestro estilo de vida?

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¿Feliz día de San Valentín? Je, je.

Las celebraciones en las que se basa esta jornada son las Lupercales («la fiesta de la licencia sexual») y el día en honor de la diosa Juno Februata Las Lupercales – ABC Fuente: MANUEL P. VILLATORO | ABC 10 de febrero de 2017 Ni amor, ni pequeños angelitos capaces de volar y de lanzar flechas […]

a través de Sacrificios, sexo salvaje y depravación en la Antigua Roma: el atroz origen de San Valentín — La túnica de Neso

   ¡Felicidades Solteros Sin Hijos, seres gozosos dedicados a saltar y revolotear este día, en el que gente domesticada acata el mandato social a mansalva, pervirtiendo la noble naturaleza del ser humano, destinado a mejores fines! Tal como lo prometí ayer, nuestro día, aquí les comparto este maravilloso artículo, lo cual espero que no moleste a su autor, quien sin duda no pretende ofender a nadie compartiendo su saber.

   Contrariamente a esta humilde servidora, a quien le importa tres pitos si los Anidadores se sienten molestos porque les demuestran lo profundo de su hipócrita ignorancia.

No sé si ahora seguirán festejando San Valentín.

¡A mí me está pareciendo que los Solteros Sin Hijos vamos a tener un día más para festejar!

(He reblogueado este artículo de La túnica de Neso, que es un blog fantástico que descubrí por accidente. De verdad deberías seguirlo, como hago yo. No tiene desperdicio.)

 

Love doesn’t stinks: Captain Fantastic

mv5bmje5otm0oty5nf5bml5banbnxkftztgwmdcxotq3ode-_v1_ux182_cr00182268_al_   Hola otra vez, queridos Solteros Sin Hijos. Me dedico a ustedes nuevamente, tan pronto, porque inmediatamente después de comentar sobre aquella hilarante advertencia a favor de nuestro estilo de vida, en la forma de una comedia pochoclera y divertida, descubrí por accidente una nueva película protagonizada por Viggo Mortensen que me conmovió de tal modo que tengo que reseñarla de inmediato, antes de olvidar todas las impresiones que me produjo. He subtitulado la reseña Love doesn’t stinks porque esta película tiene una visión del amor mucho más ajustada a lo que verdaderamente debería ser, según me gusta a mí. Si el amor como el mundo lo conoce fuera más parecido a como lo vive esta familia, yo tendría muchos más problemas para decidirme a la hora de tener o no tener hijos, o casarme.mv5bmzc3nzzmowqtmwiwns00mgnhltllyjmty2zmyzbmzdyxzgvlxkeyxkfqcgdeqxvynjuwnzk3ndc-_v1_ux182_cr00182268_al_

   La historia gira alrededor de un padre con seis hijos que vive en un bosque aislado y sin el menor contacto con otra gente. Sí; a mí también me recordó a La costa Mosquito, que vi hace un montón de años pero no me acuerdo nada. Tengo que verla otra vez para hacer una comparación. Por ahora, creo recordar que aquella película era bastante más cruda, pero es todo lo que puedo decir por el momento. No recuerdo si me gustó; sé que me impresionó. Pero hasta ahí.

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Love stinks

mv5bmte5oti2odk3nv5bml5banbnxkftztcwnza1mtkxmq-_v1_ux182_cr00182268_al_   ¡Hola, seres amantes de la hora de la siesta, de todo lo que se puede hacer a la hora de la siesta, y de dormir la siesta en lugar de acechar ruidos como un tero psicótico, para resguardarse del despertar de los bebedores de chocolatada! ¡Salve, almas que flotan de felicidad al atardecer, de camino al gimnasio, al bar, al gimnasio y después al bar, o a cualquier lugar en donde no haya papelitos de chupetines y olor a leche cortada! ¡Y a mierda!

   Aquí me tienen hoy, después de mucho no dedicarme a ustedes y sufrir de tal modo la carencia que no pude aguantar más. En este momento, me dispongo a elegir nuestra película de cabecera, teniendo mucho de donde escoger, pese a toda la propaganda en nuestra contra que hacen los Anidadores. Y pese a que no voy a analizar una de esas películas “para toda la familia” que nosotros, con nuestro particularmente agudo punto de vista, podríamos despedazar en un segundo. No hace ninguna falta.

   La película de la que hago mención es Love stinks, y es una comedia de 1999 escrita y dirigida por Jeff Franklin, y protagonizada por French Stewart y Bridgette Wilson, hoy en día y hasta donde yo sé, Bridgette Wilson-Sampras. Sí; se casó con el tenista o la adoptó el tenista; nunca sé muy bien qué decir de estas mujeres a las que parece que no les alcanza con casarse, sino que también tienen que entregar como dote veinte o treinta puntos de coeficiente intelectual. Imagino que es eso, o una marca a fuego en el culo, o un anillo en la nariz.

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Soltero sin hijos: ¿Sos un dios del amor?

mv5bmtrhntliodcty2nhyy00ztg3lwi1yjmtymvkzgu1owi5ywe2xkeyxkfqcgdeqxvyntcwmzkynde-_v1_ux182_cr00182268_al_ El día de hoy, después de tenerte abandonado tanto tiempo, lamentándolo mucho por mi parte, te dedico estas sesudas reflexiones, bastante alejadas del continuo bardeo del que suelo hacer objeto a aquellos que, dándole cobardemente la espalda a las cosas buenas de la vida, comienzan su día haciendo la cama, lavándose los dientes y escondiendo abajo de la mesada las botellas de cerveza. Y descolgando del caño de la cortina del baño los calzones que lavó anoche.

   La razón de este post a nuestro favor y su clima tan diferente a lo usual, se debe a que acabo de visionar una película que me ha dejado asombrada, fascinada por su impecable desarrollo y su patetismo minuciosamente manejado… y los extremos a los que puede llevarnos el mandato social. Y por qué no, mea culpa, la obsesión por no seguir el mandato social. Todos somos humanos. Todos podemos equivocarnos. Aunque por mi parte, jamás empezaré mi día haciendo la cama y descolgando los calzones de la cortina del baño. Pero esta película me ha hecho hacerme tales preguntas, que hoy día estoy dudando de todo. Aún cuando ayer en el supermercado escuché a una madre que, a viva voz, llamaba a su desobediente retoño “¡Vení para acá, JANO! Realmente, así va el mundo.

   La película se llama Goddess of Love (2015, director Jon Knautz), y su clima es una mezcla perfecta entre lo patético, lo sórdido, lo psicótico, lo triste, lo cotidiano, lo mundano, las nimiedades de las que se compone nuestra vida. Te metés en la trama de inmediato y no te hacés una sola pregunta acerca de las motivaciones de ningún personaje. Es asombroso. Salvo por la protagonista, son dos o tres rasgos por persona que te pintan toda su vida, te indignan, te entristecen, te sorprenden al final, aún cuando hayas creído que ya la película te había dejado bien claro todo ese desquiciado y solitario mundo delirante de la protagonista. Se trata realmente de una película asombrosa. Sólo sentís. Con dolor e intensidad.

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