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Passionale Dante

Buenas tardes distinguidos lectores. Aquí les va esta obra que me fue dejada en los comentarios al insigne poema ofrecido por nuestro común amigo, el Doctor Zaïus, y yo se los ofrezco a ustedes sin pedir autorización al autor, que para algo lo dejó librado al arbitrio y la dirección del viento en los comentarios de este blog, que como ya es sabido después pasa cualquier cosa.

Todo caso, que don Norberto Piñar se sirva indicarlo si se enoja, y lo devolvemos al agua del anonimato para que retoce en libertad…

Si no, muchas gracias por dejarnos leer su obra, que con los energúmenos que suelen frecuentar este blog nos iríamos al diablo en un dos por tres.

 

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Sin título

Del Doctor Zaïus, colaborador invitado al blog. Espero que el amable lector comente y no me lo espante; necesitamos gente.

 

Donna Nadie, aquí están los versos inspirados en su brillante ausencia:

 

Iluso te esperé
pero sólo vino a mi
el recuerdo
de tu vana promesa.

En vano imaginé
tu figura creciente
y la distancia menguante.

Tu rostro me pareció encontrar
entre muchos otros

pero solo seguí
con mi ilusión de ti.

Banda de sonido:

(Imagen de Pixabay)

Plutón reloaded

Obligada por las circunstancias presentadas por la intrépida y magnífica New Horizons, y dada la importancia que Plutón tiene para mí y para este blog, he creído necesario reescribir mi único cuento al respecto. No puedo prometer que será el último, según todos los secretos que el pequeño planeta nos ha entregado. Así de mucho cambiamos, Plutón y yo. Jamás en la vida pensé que tendría que reescribir el cuento, que podría ilustrarlo, y con semejantes fotos. Nunca perdonaré al Marrón de Miguel su osadía.

 Dedicado a mi blog. Nunca dejo de pensar en su día del mes, porque para mí ya es como un latido permanente en el fondo de mi cabeza, y siento que el tiempo ha desaparecido.

Plutón II

   Oh, Plutón es un territorio desolado, el más desolado, de una belleza amenazante y aterradora, y silenciosa, y llena de leyendas. Como todos los mundos exteriores es una bola de gases congelados cubierta de hielo, con una atmósfera de hidrógeno y mucho metano y un frío terrible, pero terrible de verdad; Plutón demora como doscientos años en dar una sola vuelta alrededor del Sol. Pero encima, Plutón es chiquito; tiene más o menos el tamaño de Mercurio. Decí que los plutonianos son también pequeños; muy pequeños.

Son seres terrestres, que, una pena, no pueden aprovechar la hermosura, subirse a ninguna de las montañas o volcanes, lo cual les vendría muy bien, porque no se pueden mover demasiado y se aburren mucho. Afortunadamente, obligados por las circunstancias, los plutonianos son muy optimistas y se ríen de cualquier cosa. De hecho, todo lo que hacen es contar cuentos y no dicen casi nunca la verdad, como si usaran disfraces y se pintaran de los colores que no conocen y para los que no tienen nombre, y sólo fueran los papeles que representan para pasar el tiempo de sus larguísimas vidas.

El Sol por ejemplo, se ve desde Plutón como una luna del tamaño de una moneda y no como lo conocemos aquí en la Tierra, y les da tan poca radiación que aunque se les ocurriera algo que hacer con ella seguro no les alcanzaría. Bien, esto es para los plutonianos un gran motivo de risa. Buenos conocedores de las leyes de la astrofísica que los han dejado en una posición tan inconveniente, los plutonianos insisten en que el Sol no es el Sol sino una luna, una luna de Plutón, y que Plutón y no otra cosa es el centro del Universo, y se ufanan y se ufanan de ello. Con chistes así acostumbran molestar mucho a otras especies, que en los albores de su civilización creían lo mismo. Más airadamente les contestan ellos, más se ríen los plutonianos, y sacan un encendedor y les queman la cola de paja, y juegan con ellos un día sí, y un día no.

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Feliz día del Blog Nº 6 II

Ranas y tortugas

El sol, el amarillo, la mica del desierto

china-1457033__340   Ah, y entonces el destino. La Dama Fortuna haciendo el amor, y no haciendo, y una chica que espera en soledad a la vera del camino, a la orilla del río, y a veces tiene alas, a veces no tiene, y a veces gira y acierta y vuela más rápido que Hermes y está esperándote allá adelante, Hiperchica, y a veces se desconsuela y se pierde y no podés verla, y se queda tan atrás que ni siquiera puede verse a sí misma en el espejo, y hay ocasiones en que oh, es tan vieja como el tiempo, y está mirándote desde un futuro tan tan lejano que sus pupilas rojas y doradas están a un paso del Universo que nace, y que es blanco incandescente y no tiene ninguna composición, y tiene todo el pasado y el presente y el futuro de la chica apretados, comprimidos, esperando dentro de un Espacio Profundo que tiene el tamaño de la cabecita de un alfiler. Como si hubiera abierto un agujerito en el cielo por donde poder escaparse a otro lado a fundar un nuevo universo, empezar de nuevo, como la chica, que empieza una y otra vez, una y otra vez, un universo, otro universo, otro universo, y sólo puede verse a sí misma cuando está de espaldas. La chica que ha conquistado a Aión. La chica que ha conquistado Aión. Chica de espaldas. ¿Significa eso que tiene una nueva espalda cada vez?

   Ah, y entonces el destino, ¿qué es mejor creer o no creer? De creer ¿qué quedaría, una rana cabalgando sobre una tortuga? ¿Quién llega primero, la rana o la tortuga? De no creer, ¿qué quedaría? Las sombras y el polvo, las ruinas de Babilonia a los gritos, la chica a los pies de los escombros de Asiria y Caldea y preguntándole a Cartago y a Roma, a los gritos, hasta que no gritos pero sí chica con ojos grandes, secos, abiertos, de pupilas rojas y doradas, pobre chica que no sabe de qué pienso comer.

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Feliz día del blog Nº 6

Dedicado a los días felices, nublados y húmedos, como hoy, destinados a hacer nacer y crecer las cosas.

De la naturaleza de las ranas

Rana verde

stock-photo-red-eyed-amazon-tree-frog-on-large-palm-leaf-red-eyed-amazon-tree-frog-red-eyed-amazon-tree-frog-253580635   Las ranas. Las ranas pueden o no vivir en lagunas y cunetas, y ser o no verdes, y ser pescadas o no por los chicos con una caña y un hilo atado a un pedacito de carne, para ser o no fritas en aceite muy, muy caliente. Cosas seguras sobre las ranas son que antes fueron renacuajos, que se reproducen en base a huevos gelatinosos y que esa naturaleza brillante y viscosa no las abandona ni aún en las fotos, en donde siguen siendo pequeños seres resbaladizos y de ojos saltones que te observan fijamente y te comerían en un segundo sin dudarlo con que sólo te parecieras un poco a un grillo o a un mosquito. La rana de la revista es así; no se sabe concretamente si vive en una laguna o en una cuneta, es muy verde y la chica ignora si ha sido pescada por un chico con una caña y un hilo atado a un pedacito de carne, y tampoco sabe si alguien pensaba comérsela frita o no en aceite muy, muy caliente.

   Una sola cosa es segura sobre la rana verde, y es que las circunstancias que rodearon a su encuentro con la chica no le permiten a ella ser más rana ni a la chica saber más cosas seguras, o bueno, en realidad sí. La chica sabe que la rana vive en el Amazonas y que su especie está en vías de extinción. Sabe que comérsela frita en aceite muy, muy caliente sería un error bastante serio, porque es extremadamente venenosa. La chica sabe que de nada de esto se habría enterado por ella, y no sólo porque es una rana virtual. No por culpa de la revista. Incluso por la revista puede tocarla sin morir, y la rana puede tocar a la chica sin morir; ambas pueden vivir para siempre si dependen una de la otra. Pero es casi seguro que, aún personalmente, ésta habría sido una rana discreta.

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